VIRGENES MILAGRERAS: Entre la parapsicología, el fraude y los Ovnis

VIRGENES MILAGRERAS: Entre la parapsicología, el fraude y los Ovnis

 

             

 

Pese a declararme ateo o quizá por eso mismo, siempre que cruzo el umbral de un lugar sagrado, sea una mezquita, una catedral gótica, una pagoda, sinagoga o simplemente una ermita montaraz, siento un gran respeto por la gente que acude o acudía allí a rezar a la divinidad o divinidades a la que se rinde culto, y como persona “neutral” guardo el mismo respeto a todos estos lugares “sagrados”, pero he de reconocer que tanto en mis años de creyente cristiano, (que también lo fui y mucho) como aún hoy, el culto que más me ha impactado es el que hace referencia a la Virgen María, en aquellos lejanos años por sincera devoción, y actualmente por estar convencido que tras aquellas pequeñas figuras de madera o piedra, se esconde un culto ancestral ( posiblemente el más antiguo de la Humanidad) y sincrético a la Gran Diosa Mater que es común a muchísimas religiones tanto actuales como antiguas, y principalmente prehistóricas.

A raíz de mis diversos  libro-guías escritas sobre la España misteriosa o la Cataluña mágica, he tenido ocasión de visitar numerosísimos enclaves marianos, donde se rinde culto a vírgenes de muy distinto “caché”; así podemos hablar de la patrona de Cataluña, esa “Moreneta” montserratina que recibe millones ( y no es exageración) de visitantes cada año, o de simples y sencillas vírgenes casi olvidadas que se guardan en pequeños santuarios medio perdidos en la montaña y en muchas ocasiones cerrados al público para evitar la expoliación de los “amigos de lo ajeno” que han visto en las tallas antiguas, un mejor negocio ( y menos peligroso) que las cajas fuertes de los bancos o las elitistas joyerías. Cuando llego a un santuario mariano, siento “algo” que me cuesta definir, quizá por que muchos de ellos están edificados en antiguos lugares de culto que nos indican que estamos en un lugar “especial” ( a mi me gusta llamarlo mágico), donde nuestros antepasados por alguna extraña razón que aún hoy se cuestiona, “supieron” o intuyeron que aquel lugar era el mejor para levantar un megalito, pintar las paredes de la cueva o simplemente acercarse a un árbol concreto y ponerse a rezar o hacer sus ofrendas.

Un estudio de las vírgenes, libre de dogmatismos religiosos es tremandamente interesante, pues tal como te vas introduciendo en su investigación, vas dándote cuenta que el tema es muy diferente a la aparición de una imagen hace siglos, y la consecuente devoción popular, si no que surgen unos factores, que los investigadores de lo “insólito” nos damos cuenta que forman un “síndrome” de fenómenos distintos, que van desde el posible fenómeno OVNI, hasta los actualmente populares sucesos parapsicológicos, pasando por los efectos de la geo-psicobiología y sus fuerzas telúricas y lógicamente la manipulación por parte de las autoridades eclesiásticas que mueven los hilos del marianismo a su capricho, sin descartar los sinvergüenzas que se aprovechan de la buena fe de los demás, y me refiero a estos vividores sin hacer diferencia entre la sotana aveces autoconcedida ( Palmar de Troya), la sotana “oficial” o el atuenda civil para llenarse los bolsillos..

En este libro solo he querido acercar al lector a una serie de hechos que nos lleven a comprender que detrás de las apariciones y la existencia de “vírgenes milagreras” se esconde “algo”, que puede escapar a nuestras mentes, pero que está allí, y que merece que las personas que nos interesamos por conocer las cosas un poco MÁS ALLÁ de lo que los poderes oficiales, sean religiosos o incluso científicos, nos quieren hacer ver, y así intentemos conocer esa Otra Realidad que a bien seguro existe.

No es este un libro antirreligioso ni muchísimo menos, es solamente o intenta serlo, un trabajo en el que se exponen una serie de hechos que se han dado dentro de la fenomenología mariana, y que humildemente creemos que merecen ser conocidos y estudiados.

Jamás en mi treintena larga de libros he intentado dogmatizar ni sentar cátedra de ninguna verdad, solamente he tenido como meta, dejar abierta una ventana para que todos aquellos que al igual que yo, sean curiosos, vean, descubran por su cuenta unos hechos que por lo menos, son diferentes a como nos lo han contado generalmente hasta ahora.

Aunque conozco diferentes lugares de Europa y América, esta investigación se ha centrado principalmente en las “vírgenes milagreras” españolas, ya que por proximidad y también por bibliografía, han estado más a mi alcanze, pero quede claro que en cuanto a vírgenes, no hay fronteras ni aduanas, y lo que vale para Cataluña, Galicia o Castilla-León, por poner ejemplos de nuestro país, es válido en Francia, Italia, Portugal o demás naciones europeas

No creamos que el culto a la Virgen fue en un principio del agrado de la Iglesia, pues como bien dice el investigador valenciano Juan García Atienza, “el clero tuvo que aceptarlo, so pena de perder las riendas de aquella autoridad que tan fírmemente creía sostener entre las manos”, y así observamos que no es hasta finales del siglo XI, que el culto a la Virgen María se instituye entre los fieles, principalmente gracias a la labor de los monjes cistercienses y de los caballeros del Temple, y es casi un siglo más tarde como bien dicen Javier Sierra y Jesús Callejo (La España extraña) que resucitará el valor simbólico e histórico de la Diosa Madre.

 

LA VUELTA AL POLITEISMO

 

Lógicamente el cristianismo en todas sus derivaciones es considerada una religión monoteista, pero basta con que estudiemos un poco su historia para que nos demos cuenta de que existe un verdadero panteón politeista, encabezado primero por el Padre, seguidamente Jesucristo, la Virgen María y los miles de personajes reales o inventados que la Iglesia decidió en casi dos mil años, subir a los altares, aunque muchos de ellos, sean solamente antiguos dioses paganos que las autoridades religiosas no tuvieron mas remedio que “fichar” para la causa en un sincretismo que se repite constantemente y en algunos casos, personajes que ganaron el altar gracias a su intolerancia religiosa (Santo Domingo de Guzmán por ejemplo que entre sus “bondades” cuenta con ser el “padre” junto al Papa Honorio III de la horrible institución que conocemos como Santa Inquisición). Valga como ejemplo que en toda España y según los investigadores antes citados Sierra y Callejo, solamente en España, existen 22.000 advocaciones a la Virgen, con sus correspondientes ermitas, santiarios, iglesias, etc, y a ello podemos añadir más de diez mil dedicados a diferentes santos, lo que nos indica que el cristianismo, y en este caso el catolicismo, es mucho más politeista de lo que los sacerdotes quieren aceptar.

El culto a la Virgen es desde la institucionalización del cristianismo en el siglo IV hasta bien entrado el siglo X, más bien escaso, y así nos encontramos que muchas de las ermitas y templos de aquella oscura época, estaban dedicados a los santos o a Jesucristo, pero en un momento dado, las “vírgenes milagreras” y las imágenes “encontradas” aparecen por toda la geografía. Personalmente y de una manera muy particular, estoy convencido que lo que sucede es un regreso disfrazado al animismo pagano, pero totalmente disfrazado con un halo de cristianismo. Durante el paganismo, todo tenía vida, y por lo tanto su genio o espíritu protector, y con el culto mariano sucede lo mismo, dejamos la palabra a Sierra y Callejo que nos dicen al respecto: “lo que está ocurriendo con tanta imagen mariana, es lo que ocurría a las claras en los años del paganismo, donde se creó un complejo sistema politeista en el cual todo fenómeno natural ( o inexplicable) estaba representado por una divinidad”.

Es entonces que nos encontramos con vírgenes que son halladas en cuevas que ya fueron lugar de culto en la antigüedad, en ancestrales fuentes consideradas mágicas ( en muchos casos se trata de antiguos enclaves celtas), en montañas con fama de sagradas, o en árboles  muy concretos ( robles, hayas,etc). Toda Europa y no solamente España como algunos autores muy conservadores y defensores de la “reserva espiritual de occidente” han querido vendernos, se llena de vírgenes encontradas y “milagreras”que simplemente ocupan el lugar y la gloria que otra divinidad ya tenía desde hacía en algunos casos milenios. Más adelante ya abordaremos casos concretos, pero ahora creemos que lo más importante es dejar claro que este culto es ante todo un sincretismo y que surge en un momento dado, aunque como veremos, en nuestro país se habla en muchas ocsiones de vírgenes prerománicas, anteriores a la invasión musulmana y que fueron escondidas en una cueva, el tronco de un árbol o un pozo para evitar que los árabes las encontraran, pero que una vez estudiada por los especialistas, han dado una fecha muy posterior al siglo VIII, y es un buen ejemplo la famosa Virgen del Boix ( Mare de Deu de Bastanist , Pirineo de Girona) de color negro, que según Mossen Casas i Balart había sido  esculpida en el año 705, en los últimos años de la dominación visigoda, y después de ser estudiada por los especialistas, se ha datado en los siglos XII-XIII, como bien indica el trabajo monográfico sobre Bastanist de la doctora (1)Anna María Capella i Cros, mencionaremos al hablar de dicha virgen, una de las más emblemáticas del Pirineo, que según la tradición, fue encontrada junto a un árbol  concretamente un boj, que tenía “doce” ramas, pero de los “encuentros” de dichas imágenes, ya hablaremos más extensamente en otro capítulo.

 

Miguel G. Aracil

 

Nota. Para saber más ver mi libro “ ¿Milagros en Cataluña? Entre los OVNIS, la mística y el fraude” publicado por Editorial Bastet

 

El autor

Periodista y escritor, mis pasos me han llevado a moverme por el mundo del misterio y de todo lo que tiene dos explicaciones: la ortodoxa y la heterodoxa

Oro, incienso y mirra: Regalos llenos de simbología para el Rey de Reyes.

 

 

 

De todos es sabido que existen desde la prehistoria una serie de productos que son considerados por su simbología, más que por sus propiedades, como dignos de ser ofrendados a reyes, príncipes,  dioses, e incluso a los seres queridos que nos han dejado.

En antiguas sepulturas pertenecientes a la época neolítica e incluso en el periodo mesolítico, ya se han encontrado restos de productos que aún hoy se utilizan en ceremonias y rituales tanto mágicos como religiosos.

Resinas naturales y maderas olorosas (palosanto, sándalo), pétalos de flores muy concretas, y minerales como el oro, la plata o la obsidiana, ésta última principalmente en el continente americano, han sido halladas en tumbas y enterramientos, generalmente de personajes de cierta alcurnia o clase social, política o sacerdotal.

Toda religión que se precie, o al menos la mayoría, ha buscado en algunos productos naturales un componente sagrado que guste a sus divinidades, y que les sirva como agasajo.

El cristianismo no podía ser menos, y así vemos que, según algunos evangelios, justo en el momento de nacer el Niño Dios en Belén, los Reyes Magos acudieron a adorar a Jesús y a ofrecerle algunos dones que confirmaran su divinidad, al mismo tiempo que se producía el homenaje de los humildes pastores.

En el evangelio canónico de Mateo, al igual que en otros evangelios de los conocidos como apócrifos ( no reconocidos por la Iglesia) y en antiquísimas leyendas orientales, se asegura que los Magos llevaron como ofrenda al hijo de María tres regalos muy distintos entre ellos: oro, incienso y mirra.

Hasta aquí todos o casi todos los estudiosos han estado de acuerdo y han aceptado como reales dichos obsequios.

El problema empieza a la hora de dar un significado simbólico a cada uno de estos productos.

Este desacuerdo dependió y sigue dependiendo, en la mayoría de los casos, del origen geográfico del estudioso.

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El oro.

Si bien es verdad que a la hora de reconocer que el oro, el rey de los metales preciosos, simboliza la esencia divina de Jesucristo como Rey absoluto del Universo, algunos autores, tanto de los primeros tiempos del cristianismo como en la actualidad, relacionan también este preciado metal con el culto solar.

El oro ha sido para muchos el metal que mejor define la gloria del Sol, el Astro Rey.

No son pocos los estudiosos que han visto en Jesucristo el renacimiento enmascarado de un nuevo culto solar, opuesto al judaísmo. Al igual que a Zoroastro al que algunos autores denominan el Hijo de la Luz.

 

El incienso.

Muy pocas son las religiones antiguas o modernas que no han visto en los distintos inciensos (y también en los exóticos sahumerios) la mejor manera de alabar a la divinidad, así como de purificar el lugar de culto.

Sobre este regalo u ofrenda que se le hace al niño Jesús, los estudiosos Alfredo Cattabiani y Manfred Wolfeng ven dos posibles simbologías.

La más ortodoxa es la que habla del homenaje al Dios Todo Poderoso. Pero también ven la existencia de una más esotérica, en la que se le ofrece el oloroso producto como símbolo de reconocimiento al que será el día de mañana el Cristo-Sacerdote, que con su sacrificio se pondrá como trámite entre el Dios Padre y los seres humanos.

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La mirra.

Es ante este regalo en concreto donde existe una verdadera divergencia de opiniones entre los estudiosos, tanto antiguos como en algunos casos del presente.

Esta divergencia proviene, sin duda, de los anteriores cultos que se daban en cada región. Siendo en muchas ocasiones muy distintos los orientales de los occidentales.

Así,  nos encontramos que para los autores y estudiosos de occidente, la mirra prefigura la pasión y posterior muerte de Jesús de Nazaret.

Para defender su teoría recurren al pasaje del evangelio de San Juan donde el discípulo de Cristo explica que el Nazareno fue sepultado con mirra y aloe.

Sobre dicha divergencia el pensador tarraconense Prudencio, que vivió a caballo entre los siglos IV y V, asegura que “el polvo de la mirra preanuncia el sepulcro”.

Cuando el debate sobre su significado entre occidentales y orientales parecía que podía traer algunos problemas, algo muy cotidiano ( e incluso peligroso) en los primeros siglos del cristianismo, cuando un detalle por nimio que fuera podía suponer un pequeño cisma y disidencias entre aquellos variopintos grupos, aparece la poderosa y carismática figura del toscano León Magno o el Grande (390-461), que subió a los altares después de un fecundo papado ( 440-461) y el cual  pontificó: Ofrecieron el incienso al Dios, la mirra al hombre, el oro al rey, venerando conscientemente la unión de la naturaleza divina y de la humana, por que Cristo, aun estando en las propiedades de las dos naturalezas, no estaba dividido en el poder.

Esta aseveración parece que no acabó de convencer a los cristianos orientales, que veían en la mirra algo muy distinto, sin duda debido al recuerdo muy vivo todavía de antiguos cultos.

Para la mayoría de autores antiguos orientales, y aun hoy para algunos pocos armenios y coptos, la mirra era el atributo a Cristo como Sabio y taumaturgo.

Esta creencia oriental quedó patente en el texto conocido como Milione, supuestamente escrito en la exótica lengua uigur ( un dialecto altáico) y en menor medida en algunas versiones del misterioso Libro de la Caverna de los Tesoros.

El hecho de que a Jesús muchos autores orientales lo consideraran también como un Sabio y taumatúrgico proviene, sin duda, tal como asegura Cattabiani, de la creencia que desde los babilonios a los zaroástricos se tenía de los seres superiores que habían llegado al mundo como salvadores de los hombres. Y Jesús era el Salvador por excelencia.

Pero aquella teoría oriental fue rápidamente borrada por la Iglesia. Sólo San Agustín, que, según parece, estuvo durante algún tiempo algo influenciado por el maniqueísmo, fue uno de los pocos padres de la Iglesia que defendió dicha teoría, aunque de manera bastante superficial.

Fuera cuál fuese el verdadero simbolismo de cada elemento, han llegado a nuestros días como presentes de los Reyes al Mesías, prevaleciendo en la actualidad, las teorías occidentales sobre las orientales.

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Los tres elementos y la astrología.

Hay una faceta del simbolismo de los tres elementos que siendo muy conocida en la antigüedad quedó casi eclipsada por los siglos, hasta que los modernos estudiosos han vuelto a ella. Nos estamos refiriendo a la simbología que algunos astrólogos vieron y siguen viendo, aun hoy, en cada uno de estas ofrendas.

Algunos estudiosos de la influencia de los astros creen que la famosa Estrella de Belén era ni más ni menos que la triple conjunción de nuestro planeta con los planetas Júpiter y Saturno, estando el Sol en Piscis.

De esta teoría derivó la suposición que el oro, representaba al Sol (el Rey), el incienso a Júpiter ( la religión) y finalmente la mirra a Saturno ( la muerte), todo ello combinado con el pez (Piscis) antiguo símbolo cristiano.

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        Recuadro.

Existe una curiosa anécdota sobre las tres ofrendas que contó Marco Polo en uno de sus viajes.

Al llegar a una ciudad de Oriente escuchó a un sabio decir que hacía muchos tiempo, tres magos habían acudido a visitar a un niño profeta nacido poco antes. Para saber si era realmente un gran profeta le ofrecieron oro, incienso y mirra.

Aquella ofrenda era ni más ni menos que una prueba, pues pensaban que si era sólo un rey, cogería el oro, si prefería la mirra, un sabio, y si lo que escogía era el incienso, es que se trataba de un dios.

Su perplejidad fue total al observar que el Niño y sin pensárselo dos veces, escogía las tres ofrendas por igual, sin despreciar a ninguna.

 

Recuadro

 

En diversas zonas exóticas, y que por tradición no conocían alguno de estos elementos, algunos misioneros al contar la historia tuvieron que buscar productos similares, pues si bien el oro era conocido por todos, el incienso como tal y la mirra, fueron cambiados por maderas olorosas como el palo santo ( aún hoy utilizado en rituales sincréticos) y la resina de árboles exóticos

 

Para saber más

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Miguel G. Aracil

 

 

Miguel G. Aracil

 

El autor

Periodista y escritor, mis pasos me han llevado a moverme por el mundo del misterio y de todo lo que tiene dos explicaciones: la ortodoxa y la heterodoxa