Una historia canalla de la Iglesia Católica ( prólogo Pepe Rodríguez)

UNA CRÓNICA CANALLA DE LA IGLESIA CATÓLICA

 

La multinacional más antigua del Planeta y algunas cosas feas, muy feas, que hizo y hace todavía

 

 

Dedicatoria:

 

La Iglesia Católica es una fábrica de ateos

Luis Eduardo Aute, cantautor y pintor.

 

    A todos los sacerdotes y religiosas que han dedicado parte, cuando no casi toda su vida (en algunos casos perdiéndola), a ayudar a los pobres, olvidados, enfermos, perseguidos y desamparados. La mayoría de casos se trata de misioneros, los mismos que he encontrado en lugares perdidos de Africa, Iberoamérica o Asia, y que no dudan en ser padres, hermanos, compañeros y médicos de los necesitados. Nombres como Teresa de Calcuta o Vicente Ferrer serían un orgullo para Aquel Hombre del que tan poco se sabe y que según los Evangelios (escritos muchísimos años después de su muerte y por gente que aún hoy desconocemos) predicó el Amor, la Caridad y la Solidaridad en la antigua Palestina. A todos ellos y ellas, mi más sincero respeto y admiración.

 

A algunos, posiblemente muchos, papas, cardenales, obispos, sacerdotes, etc que han hecho de lo Sagrado, de lo Divino, de la religión por la que han muerto millones de personas en 2000 años un simple ( aunque tremendamente poderoso) negocio, mi más profundo desprecio. Si existiera el infierno (en el que no creo) seguro que tendrían un lugar privilegiado.

 

Pese a todo, a Sor María, que un día 12 de septiembre de 1976, siendo yo soldado y católico, me negó pocos minutos antes de ser intervenido quirúrgicamente en el Hospital Militar Gómez Ulla de Madrid una estampa del Sagrado Corazón que le pedí, llamándome: Rojo, “polaco” y separatista (¡que poco me conocía!) y que durante varios días me hizo creer que tenía la pierna engangrenada.

Mi única venganza fue llamarle el voz alta, casi gritando, mirándole a la cara y sin testigos engalonados que me “empuraran”:¡¡¡SorPascualina!!!(1).

Gente y comportamientos como éste han convertido las catedrales, iglesias y templos en lugares casi vacíos.

 

A mi estimado compañero el periodista, psicólogo, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona y escritor doctor Pepe Rodríguez, que ha sabido como nadie, desenmascarar y airear mucho de lo malo y corrupto que se ha escondido y se sigue escondiendo bajo el adjetivo de “sagrado”. Sus enemigos son muchos (y poderosos) , pero sus admiradores posiblemente aún más. Gracias Pepe por haber aceptado escribir el prólogo de este libro. Continue reading

Qué son para mi los “Lugares Sagrados”

 MI SENTIMIENTO SOBRE LOS LUGARES MÁGICOS

Los llamados seres humanos hemos desarrollado lo que hemos venido en llamar una “Geografía sagrada” que nada tiene que ver con un mapa científico del mundo, sino que, en muchas ocasiones cartografía nuestro ” mapa interior”

Montes, bosques, cuevas, piedras, hasta ciudades en algún caso y para algunos ( Roma. Santiago, Jerusalén), se han convertido en símbolos de una espiritualidad para unos o búsqueda interior para los que no somos creyentes, que son tan omnipresentes que, muy posiblemente formen parte de una “necesidad humana” sean las que sean nuestra creencias religiosas, incluso para los que somos ateos.

Con algunas decenas de libros publicados sobre “lugares sagrados” ( y que algunos han ” fusilado”) pienso que, en ocasiones un lugar puede ser SAGRADO para uno por razones místicas, para otros por estar íntimamente ligados a nuestra concepción de nosotros mismos; quizá por estar ligados a una experiencia profunda que cambió o marcó nuestra vida; tal vez debido a recuerdos perdidos o no de nuestra infancia o de una persona o ser vivo que fue muy importante para nosotros .

Los seres humanos podemos percibir un lugar o un símbolo de forma completamente distintos a cómo lo perciben otros individuos de nuestra especie.

Cuando estamos en un “Lugar sagrado”, hasta los más incrédulos notamos en ocasiones que, estamos entrando en una dimensión diferente, pero compatible con el mundo físico en que vivimos.

Resumiendo, hasta para algunos ateos , cómo es mi caso, los Lugares Sagrados existen, aunque residan en lo más recoleto de nuestro cerebro y del ADN que, por suerte o por desgracia compartimos muchos humanos.

 

 

Dedicado a mis colegas Lorenzo Fernández Bueno y Mariano Fernández  Urresti