Esas reuniones sociales llenas de hipocresía que llamamos ENTIERROS

Esta semana me ha escrito un conocido para comentarme que, fulano había fallecido. Que lo enterraban al día siguiente a tal hora ( Funeraria Sancho Dávila) y que si quería asistir, para  «así vernos , recordar otros tiempos y echarnos unas risas». No lo mandé a la mierda pues no era mi día » travelero» y andaba yo preocupado por temas de salud familiar, pero sí que le dije dos cosas.

Primero, que la muerte de aquella persona a la que no veía hacía décadas me la taría al pairo. Y que, por otro lado, para mi , un entierro era algo muy serio, y triste ( principalmente para la familia y amigos sinceros, que algunos hay, del finado), no una » quedada» de antiguos colegas que hace años que no se veían y, « aprovechan la ocasión» para ver los kilos que hemos ganado con los años y los cabellos que hemos perdido.

Muy pocas veces acudo a un entierro, a menos que sea de alguien muy querido. De hecho me fastidia y mucho saber que tendré que acudir al mío propio y que no me pedirán permiso para éllo.

Muy pocos días después del «tejerazo» del 23 F fallecía mi padre con poco más de cincuenta años. Sabía que mi vida iba a cambiar y mucho y, además, poco después marchaba para territorios del Este de Europa, me iba a casar, pese a vivir desde hacía años con la que sería poco después mi esposa, y, debería hacerme cargo de una casa. Para mi TODO cambiaba.

Recuerdo que había casi 200 personas en el pequeño Hospital de San Rafael de BCN. Casi todos empleados o exempleados de la Catalana de Gas, más tarde » Gas Natural», empresa en la que mi difunto padre había trabajado desde los 18 años hasta su muerte.

Bromeaban, se daban palmadas en la espalda, recordaban los tiempos de la empresa en la » Fábrica de gas» de la Barceloneta. reían. La rabia me corroía por dentro. Yo conocía a los más jóvenes ya que, por entoces jugaba en su equipo de fútbol. Bueno, en uno de sus equipos, pues tuvo varios. Pero nada dije. Por fin, tras la misa se marcharon, supongo que muchos dirección a cierto bar cercano a tomarse algunos carajillos.

Años más tarde el entierro de mi madre fue menos numeroso y, si exceptuamos algunos editores ( Karma 7, Grupo Editorial Protusa y Arbor Scientae ediciones) míos y algún lameculos del mundillo del misterio que se añadió » per sé», no acudió casi nadie. salvo mi mujer, mi hija con nueve años, y no sé si alguien más . No lo recuerdo.

Pocas veces voy al entierro de alguien.

Ir a dar el último adiós a una persona, ver el sufrimiento y la pena de sus familiares y, aprovechar para hacer vida social me parece simplemente repugnante y oportunista. Tengo mil defectos, pero no he sido jamás ( quizá por desgracia) » oportunista».

Creo que la última vez que asistí a un entiero fue cuando murió el » soldado honorífico» Ricard Portal, un joven de 31 años del Bon Pastor ( barrio de BCN), diagnosticado de una puñetera enfermedad mortal desde los 18 y que, con sus apenas 60 kg ( y dos bemoles cómo un toro) fue capaz de, en esos doce años de » propina» que vivió, casarse, engendrar un hijo ( Sergi), hacerse querido y admirado en diversos círculos militares y de supervivencia de los que era asiduo, y, finalmente morir en la que entonces era mi casa, y ahora oficinas centrales de una muy conocida fábrica de cervezas («Morits» en Cataluña, y que cambia de nombre según la comunidad autónoma).

Murió justo al entrar en la inmensa entrada o recibidor, al que había acudido, junto a otros quince compañeros de la desaparecida «Brigada Polaca» que yo dirigía, perteneciente al primer foro de armas blancas y supervivencias (F.A.B) español que, por desgracia cofundé y coadministré hasta dejarlo y olvidarlo.

Acudíamos a recoger unos cuchillos tácticos y numerales y nominales que habíamos encargado a la empresa cuchillera Muela ( los » Hornet» tácticos especiales).

Murió a los piés de un COMPAÑERO común, un  exboina verde de nombre Enric Carrer » Sulsa»,  mi esposa, y los otros miembros de dicha » brigada polaca». Su cuchillo nominal se lo entregamos ( junto a un sobre para poder sobrevivir unos meses) a la viuda, para guardalo para su hijo, de entonces ocho años, y dárselo cuando fuera mayor. Ahora creo que es militar profesional. Bien por él hijo. Su padre estaría orgulloso si lo pudiera ver; aunque, tras la muerte no hay NADA por desgracia, por mucho que el himno militar-fúnebre a los caídos » diga » La muerte no es el final»

Ese mismo día, y tras la visita del médico forense y de un altercado fuerte y muy desagradable entre » mossos» y la Policía Urbana»de BCN en mi propio domicilio, ante el difunto y la mala mirada del forense, organice en el foro que yo coadministraba una recogida de dinero para la viuda y el huérfano. Recogimos más de 125 mil pesetas ( hablo de hace más de 25 años). El mundo » armado» y uniformado no es tan cainita y ruín y lameculos cómo uno que es muy cercano para mí desde hace más de cuatro décadas.

Compré yo, cómo rewsponsable que era, una gran corona de flores con una inmensa bandera española y, una » corbata funeraria» que decía, en catalán, » Para  Ricardo» Piel de Lobo», de tus camaradas, por Cataluña, por España. Desperta Ferro». 

Aquel entierro fue más castrense que civil. Con banderas, Himno, uniformes ( asistió el coronel jefe de las tropas de montaña de Huesca, del que Ricardo era » soldado honorífico», pese a no haber hecho el servicio militar»). Yo asístí con mi esposa y contamos casi 200 personas de aquel mundillo, incluídos , como supimos más tarde, pues había varios policías y guardias civiles entre los compañeros, un par de » mossos» que habían venido a » vigilar» qué era » aquello» tan » militar y españolista», aunque casi todos hablábamos catalán.

Es el único entierro, dejando los de mi familia íntima, al que he asistido en los últimos casi treinta años .Lo hice de corazón y por leal camaradería.

Desde entonces he sabido o me han avisado de la muerte de compañeros, conocidos, colegas del mundillo y demás. Jamás he asistido por desinterés o, por RESPETO al fallecido(1).

Ir a un entierro, pasar alegremente del muerto, y sencillamente alegrarme por que me encuentro con gente que hace años, quizá décadas que no veo. Darle a la sin hueso sin parar, recordado mil batallitas, ante los llorosos ojos de la afligida familia del difunto, me parece uno de los peores actos de cinismo y falta de respeto que me vengan a la cabeza.

Cuando yo muera espero que venga poca gente. Mi esposa, si está viva, mi hija, un par o tres de amigos que tengo, creo que no me dejo ninguno, y, como tengo ordenado a mi escasa familia de dos patas, ni un sólo símbolo religioso en el lugar, una bandera española ( una en concreto que guardo en mi despacho  y me acompaña ya hace casi 50 años) sobre la caja y, como única música, la de » mi canción»: el peliculero » Yo te diré», de la película » Los últimos de filipinas» que, para mi es algo más que una canción (2).

Buscacharlas a la espera de encontrase con conocidos para irse a tomar unas birras tras el entierro, y coleccionaentierros,  no quiero ni a uno. Para hacer vida social hay mil ocasiones mejores que mi entierro.

Que ustedes vivan muchos años

(1) Hará unos cuatro años tuve que asistir al «pre» entierro de un hermano de mi mujer, con el que ni me hablaba. De hecho no me hablo con ninguo de éllosy eran varios. Lo hice como simple conductor del coche en que viajaba mi esposa, ya que, por mi ni me hubiera asistido, Me quedé fuera de la funeraria. Por cierto, fue el julio y viernes, con lo que me jodió una dobel sesión de buceo.

(2) Como explico en otro artículo de mi blog, esos «últimos de filipinas» son los que resistieron y murieron muchos de éllos en 1898 defendiendo la iglesia fortifiaca de Baler ( Filipinas). Esos mismos soldados cuya calle ha sido eliminada de un pueblo del sur de España por su muy izquierdista alcalde por considerarlos «franquistas» ¿ memoria histórica? . Lo que el C.I no da, un carnet del partido no lo concede»

 

Miguel

 

www.miguelaracil.com

 

MISTERIOS, ENIGMAS, TEMPLARIOS, OVNIS: D.E.P.

 

Como tantos otros últimos martes de mes, hoy me ha tocado reunirme con los responsables de las dos principales librerías especializadas en las mal llamadas “ paraciencias” o, peor para mi gusto, “ librerías esotéricas” de Barcelona.

En la primera he visto que, en la sección “librería” había “algo raro”. Del mes anterior al actual algo había cambiado.

Al preguntar me han comentado que habían eliminado, entre otras, la sección “ templarios, cátaros y misterios medievales” del todo, así como las de ufología” y “ enigmas históricos”. Habían reducido la parte de  libros en más de una tercera parte.

Me ha recordado más un bazar que una librería.

Tras hablar de lo que debíamos me he desplazado a la segunda, en un barrio distinto y con un público mucho más “cultivado” aunque muy escaso, cada vez más menguado. Pese a ser la más antigua de España en estos temas, fundada en tiempos de Franco y quemada por las hordas de Fuerza Nueva con cócteles molotov en su momento.

Allí voy cada semana y me sé de memoria sus secciones. Incluso hay unas estanterías de “ autor” con mis libros ( y mi nombre) de Andreas Fáber Káiser y de otros autores. Siempre hace “gracia” ( TODOS tenemos nuestro ego) ver una estantería con sólo tus libros y tu nombre.

He podido observar que, la sección, antaño bastante nutrida, de” templarios y misterios medievales” había sido eliminada por otra sobre “superación personal y autoayuda” y similares.

Me comentaba el propietario que, libros sobre templarios, cátaros, y misterios de la antigüedad en general ya nos les llegan apenas. Y el público ni los demanda.

He sentido cierta tristeza.

Me ha venido a la memoria una lluviosa tarde de diciembre del año 1985 en la redacción de la revista Karma 7, situada por entonces en un edificio del siglo XVIII en la calle Alta de Sant Pere, justo enfrente del Palau de la Música Catalana. Al salir al balcón teníamos delante las preciosas cristaleras de dicho edifico modernista, destrozadas la semana pasada gracias a los neovándalos.

En aquella reunión estábamos, mi jefe, el director ( y fundador) de dicha publicación, el supremacista Josep María Armengou i Marsáns ( “catalá químicamente pur” como a él le gustaba definirse) el siempre tranquilo Marius Lleget y su cigarrillo sempiterno en la boca, la secretaria de redacción, Silvia, que además era “ muy amiga” ( no sólo algunos reyes tienen amigas íntimas) del director, quien esto escribe, por aquellos tiempos llevando a cabo la coordinación de redacción ( y los reportajes de campo) y el omnipresente Lluis Utset, amigo mío y “ globo sonda” de nuestra revista. A dicho equipo de redacción aquel día se unió el editor de la cabecera y, por lo tanto “gran jefe” Ramón Plana.

El editor apenas asomaba la cabeza por allí, ya que, dirigía la parte mercantil de la publicación ( y otras dos más, menos conocidas) desde su despacho ( y de paso tienda esotérica) situada en un piso en el Poble Sec ( Paral-lel).

El tema a debatir era la idea de Armengou, con mi espaldarazo, y la indiferencia de Lleget ( Utset no pintaba nada) de separar totalmente en la revista lo que eran enigmas y misterios del pasado, la historia, la arqueología y demás, lo que Armengou denominaba “ Parahistoria”, más los OVNIS, de lo que eran los fenómenos paranormales, lo que él llamaba “ ciencias ocultas”, brujerías varias, astrología, yoga y demás temas.

Plana, el editor, se negó, y le recordó que ya dicha editorial había creado en su momento la revista “hermana” “ Ecos de la parapsicología” para tratar sólo temas parapsicológicos separados de los otros y, había durado apenas año y medio , con ventas muy tristes. La conservo, lógicamente encuadernada.

Y el editor tenía razón.

Por otro lado a él, propietario de una tienda esotérica, por aquellos tiempos en un piso, le interesaba promocionar todo lo que estuviera relacionado con tarots, péndulos ( radiestesia), OUI-JAS, inciensos, y demás parafernalia ocultista y de paso que las neovidentes ( antes no proliferaban cómo ahora) y similares se anunciaran en la revista.

No hubo permiso editorial y, Karma 7 siguió siendo un “ cajón de sastre” en el que cabían todos los temas “ raros” que llegaran a la redacción. Además desde Madrid ya empezaba a salir una feroz competencia que terminó por arruinar a la decana ( y mediocre) revista barcelonesa.

Armengou, en un intento desesperado ( y siempre crematísitico) lanzó, desde su propia editorial ( pues la tenía, algo muy poco sabido por casi todos), situada en la calle Valencia esquina Pau Clarís, la publicación “  Cuadernos de investigación templaria” de la que él era director, yo jefe de redacción ( todavía guardo dichas “ piezas de colección”) y Utset, con varios pseudónimos,al estilo de Armengou, formaba el resto del staff; lleno de pseudónimos con nombres medievales catalanes, que eran falsos y muy Made in Armengou.

Aquella pobre, por no decir mísera, revista apareció sólo tres meses y…desapareció en una muerte anunciada.

Hoy he pensado, recordado aquella reunión, las ganas que teníamos Armengou y yo de separar temas “ ocultistas” de misterios y enigmas del pasado. Me ha dado mucha grima ver que, un tema tan interesante y que, en su momento movió cientos de miles de libros como es el Temple casi “ desaparece” para no volver, ya que, a menos que saliera un nuevo “ Código da Vinci”, que lo dudo, los monjes-caballeros seguirán, al igual que hoy mismo, siendo un tema residual

Ahora se lleva el manual para que no te echen “ mal de ojo” o los secretos para dejar de ser un hijoputa y, por el  método “ XXXXXXXXX” convertirte en un ser espiritual y con olores de santidad.

 

También algunos autoeditan libros de más interés, pero con ediciones ( digital) de 200 ejemplares que, con suerte, se venden en un año.

Qué pena me da todo.

Por suerte sucede cuando yo estoy en mis últimos tramos del camino. Pero, pensar que, lo que antes fueron las columnas máter del misterio ahora casi desaparecen no deja de darme pena y nostalgia

 

Miguel G. Aracil

 

www.miguelaracil.com