Franco y Hítler: Semblanzas y aficiones esotéricas comunes.

 

Entre un buen número de dictadores, sean de la ideología que sean, existen algunos rasgos comunes.

No solamente su desprecio hacia la libertad de los demás, sino que en algunas ocasiones, más de las que generalmente se piensa, muchos de ellos tenían una cierta tendencia o interés hacia las prácticas esotéricas u ocultitas. Cada cual dentro de su peculiar y diferente personalidad.

Desde un obsesionado Hítler, siempre pendiente de cuestiones ocultitas y astrológicas, al ateo Mao Tsetung, que según se dice, y pese a su materialista forma de pensar, parece ser que en su vida privada era un gran seguidor del milenario saber o arte conocido como Feng.shui.

Pero otros mandatarios, más o menos absolutistas, también tuvieron sus flirteos, cuando no una relación directa con aspectos místicos, esotéricos u ocultistas. Perón, también su esposa Eva, Pinochet, o el mismísimo general Francisco Franco son claros ejemplos.

A la hora de analizar ciertas actitudes místicas o esotéricas entre el máximo dirigente del nacionalsocialismo alemán, Hítler, y el anterior jefe del estado español, podemos encontrarnos con algunos paralelismos, apenas conocidos.

La cruz gamada nazi y el “Víctor” franquista: Haza, el judío cabalista que asesoró a Franco

Ríos de tinta han corrido sobre el simbolismo esotérico de la cruz gamada de los nazis, que fue ante todo un símbolo mágico, de poder y victoria adoptado por el partido nacionalsocialista alemán, y principalmente por su máximo dirigente.

Pero mucho menos se ha estudiado o divulgado desde su vertiente esotérica el símbolo que el general Franco adoptó cómo “talismán protector” y de victoria. El cual presentó por primera vez públicamente un 1 de noviembre de 1936; el conocido como “Víctor”.

Aquel símbolo que estaba presente en desfiles castrenses, como el de la Victoria, y en demostraciones de poder, curiosamente tenía un origen judío.

Este extraño talismán fue elaborado para Franco por un judío sefardita de nombre Corintio Haza, que compaginaba su labor como comerciante, con sus actividades de cabalista, curandero y vidente. Las cuales ejercía tanto en su residencia de Tánger, donde fue enterrado tras su muerte en 1966, como en algunos consultorios que tenía repartidos por el Marruecos Francés.

Este misterioso personaje no solamente asesoró esotéricamente a Franco, sino que, también lo hizo con el general francés Charles De Gaulle, el cual desde su vertiente esotérica pertenecía a la sociedad secreta conocida como Alpha-Galates.

El cabalista judío era bien conocido por Franco desde sus tiempos de joven oficial en África. Pero también lo era de otros militares que buscaron en sus conocimientos ocultos consejo y símbolos de poder. Se dice que muy posiblemente el capitán Justo Pardo, uno de los primeros y más apreciados oficiales de la Legión Española, acudió a él, tal vez por órdenes superiores, a la hora de decidir cuál sería el símbolo o emblema del laureado Tercio de la Legión Española.

En el “Víctor”, tal como comenta la investigadora Lilith Alcántara en un trabajo sobre Franco y el ocultismo, publicado en julio 1990 en el número 5 de la revista Mundo Oculto, se encontraban representados los siguientes símbolos: La Tau o energía para seguir el camino de Dios; el martillo del poderoso dios pagano Thor; el círculo como símbolo solar de Poder o Mando Real; dos cruces de protección; la Luna, como fecundación de la Obra y el signo de Saturno como señor de la Vida y de la Muerte. El dictador español ya tenía su talismán de poder, al igual que lo tenía el genocida alemán.

Videntes y magos asesoran a ambos dictadores.

Las biografías de los “asesores esotéricos” del Führer son bien conocidas y mucho se ha escrito sobre ellos.

El poderoso y avispado astrólogo Eric Jan Nauseen a quién el jerarca alemán consultaba en muchas ocasiones, y del que se dice que era realmente un judío nacido en Viena el año 1889; Dietrich Eckart, que poco antes de morir dijo: ¡Seguid a Hítler! ¡Él bailará, pero yo soy el que ha invocado la melodía…!. También el “clarividente” Karl Haushofer, el obseso de la teoría del “Espacio Vital” que tanto influyó en Hítler, aunque eso no fue obstáculo para que el dictador alemán ordenara la muerte de su hijo poco antes de terminar la guerra. El jerarca nazi acudía a ellos en diversas ocasiones antes de decidir o actuar.

El general Franco también tuvo sus “videntes”, o magos. Si bien ya hemos presentado al cabalista Hazá, del que incluso algunos aseguran que durante la difícil entrevista que mantuvo con Hítler en Hendaya (1940)el sefardita estuvo constantemente en contacto telepático con el dictador español para asesorarle; algo que no se podrá jamás comprobar, también fue asiduo cliente en su época africana de una vidente o médium que vivía aislada en plena zona desértica. Más bien rubia y de ojos claros, se la conocía como Mersida.

Era consultada tanto por militares españoles como franceses. Sus clientes la consideraban bereber pese a sus rasgos más bien occidentales, y llegó a mantener, según informan Miguel Pedrero y José Lesta en su excelente trabajo Franco, Top Secret, una buena relación con el general español. Del que dijo que era afable y había acudido a ella para hacerle diversas consultas.

Hasta qué punto fue asiduo cliente Franco de dicha vidente, lo deja claro el hecho de que, un día la mujer desapareció misteriosamente de donde vivía; y al investigar su vida apareció un documento o ficha con su nombre real, Mercedes Roca, que al parecer era hija de un militar francés y una mujer bereber.

En aquel documento había una indicación que hacía referencia a que Mersida estaba bajo la protección directa de F.F.B. Unas siglas que casi con toda seguridad hacían referencia a Francisco Franco Bahamonde.

Odio enfermizo hacia los masones.

Generalmente todos los dictadores han perseguido a la masonería de la manera más cruel. Stalin, Ceaucescu, Mussolini, y como es de todos sabido Hítler, que mandó asesinar o deportar a sus campos de exterminio a miles de ellos. Franco fue uno de los dictadores que más persiguió a la masonería, pese a qué un gran número de compañeros suyos, militares “africanistas”, pertenecían alguna logia.

Al igual que Hítler, la masonería se convirtió en un mal sueño para el dictador. Mucho se ha escrito sobre las razones, supuestas o reales, que causaron esa fobia enfermiza. Un hermano o quizá dos, y su padre fueron masones. Pero a él se dice que no lo aceptaron por razones poco claras.

Ya desde la sublevación de 1936 su obsesión fue tal que llegó a destituir a su compañero y ex superior en África, el general Miguel Cabanellas, presidente de la Junta de Defensa Nacional y militar fiel desde un principio al levantamiento, al saber con certeza que era masón.

También tenía vigilados por este motivo a otros generales en los que veía un complot masónico siempre a punto de acabar con él.

El mismo comisario José Ramón Piñero, que fue jefe de la Brigada Político Social, confesó que en sus reuniones con el jefe del estado siempre le preguntaba por encima de otras consideraciones o problemas por la masonería; casi inexistente en España durante la dictadura, y que además tenía infiltrados a diversos “topos” de la policía para vigilarlos de cerca.

Las reliquias sagradas: Poder místico y oculto

Mientras se conocen perfectamente las actividades de la Ahnenerbe, la institución creada por Himmler, lugarteniente de Hítler, que tenía como una de sus principales misiones buscar y conseguir, al precio que fuera, una serie de reliquias sagradas: Santo Grial, Lanza de Longinos, Arca de la Alianza…; que debían de servir a Hítler para dominar el mundo, Franco también tuvo una fe ciega hacia algunas reliquias. Siendo sin duda la más famosa el llamado erróneamente “brazo incorrupto de Santa Teresa”, consistente en una de las manos, la izquierda, de la famosa santa avulense.

Era tanta su devoción hacia la reliquia, que la tenía siempre en el interior de un relicario en su dormitorio; concretamente sobre un mueble oratorio de la época de Fernando VII. Y cuando marchaba de vacaciones, su esposa, gran aficionada a las joyas, aunque no fueran reliquias, la bajaba personalmente para entregarla a una persona de total confianza, Juan Cobos, que se encargaba de guardarla hasta la residencia vacacional.

También otras supuestas reliquias, como el Santo Sudario de Oviedo, la Sagrada Cruz de la Victoria, que se remontaba a Pelayo, y otras reliquias menos conocidas, como los restos de los santos Eulogio, Julián y Lucrecia eran considerados como elementos protectores para él y para su régimen.

Curiosamente la mano incorrupta de la santa, que al parecer, tras una cierta odisea llegó a manos del general gracias en un principio a unos jóvenes falangistas, se aseguraba entre sus más allegados colaboradores y familiares que estaba en su poder “milagrosamente”.

Unas voces superiores, o un “consejo celestial” a la hora de decidir

En diferentes ocasiones el dictador nazi a la hora de decidir sobre algún tema importante entraba en un estado parecido al trance.

Al salir de él, en alguna ocasión aseguró a sus más allegados colaboradores que, unas “voces” le habían hablado y aconsejado. Este hecho de “voces superiores” o “celestiales”, dependiendo del personaje, como el caso de Juana de Arco, es bastante común entre personas que se creen elegidas por entidades superiores para dirigir los destinos de un país o de otras gentes.

Franco en diversas ocasiones y a la hora de tomar una decisión muy importante y difícil decidía retirarse a su oratorio o un lugar íntimo para “encontrar respuestas”.

Debido a su fe ultracatólica, y al hecho de creerse un verdadero paladín de la cristiandad, el militar gallego cuando necesitaba “encontrar respuestas” pedía a su capellán que le “expusiera el Santísimo” y seguidamente se retiraba totalmente solo.

Curiosamente, en las diferentes ocasiones en que necesitó este tipo de búsqueda de una “respuesta”, celestial o divina, se encontró siempre con una salida airosa. Se conocen varios de estos retiros para “consultar” las respuestas.

También parece ser que en ocasiones se le veía hablar solo o incluso quedar como en un extraño trance.

Los lugares de poder

Hítler y sus asesores esotéricos desde un buen principio buscaron los supuestos lugares de poder desde dónde pudieran dominar su Tercer Reich. Antiguos enclaves germánico o de los caballeros teutónicos servían de cuarteles, o en el caso del castillo de Wewelsburg, cuartel general de las SS cómo última morada para la élite de los comandantes de los “caballeros negros” de dicho cuerpo militar.

Franco también buscó un Lugar de Poder que fuera el corazón, y lógicamente el alma, de su “España Imperial”. Este lugar fue el Valle de los Caidos. Del que muchos autores creen que fue escogido de manera muy especial por su ubicación, a modo de un gran ley (línea sagrada y recta) que uniera dicho lugar con la capilla mayor del Escorial, Cementerio Real de los monarca españoles, y a la vez “Boca del Infierno” como muchos aseguran, dejando en el punto medio de ambos monumentos el mágico y sagrado monte Abantos (1753 metros), enclave sagrado de los íberos y de ancestral tradición sagrada y pagana.

Según los investigadores Silvia Nieto y José Hermida: los extremos son equidistantes a la cima del monte Abantos. El Valle de los Caidos se encuentra en relación topológica directa con el Escorial. Franco había descubierto una fuente de energía en el extremo opuesto a donde se sitúan las fuerzas demoníacas. A esa fuerza se entregaría después de su muerte.

Fuese cómo fuese, ambos dictadores creían que todo gran estado necesitaba un “corazón mágico”, al igual que lo es Washington para los EE.UU. De la misma manera que Hítler tenía prevista la edificación de una inmensa ciudad “aria” en un lugar concreto para dominar en mundo, Franco, de una manera más humilde, y dentro de sus escasos medios levantó en un lugar “especial” el monumento más famoso de su régimen, que además, como en otras culturas de la antigüedad serviría de última morada para él y para el fundador de la Falange Española, José Antonio Primo de Rivera.

Pueden comparase ambos dictadores o no, dependiendo de la visión personal y política de cada cual; pero sin duda mientras el “cabo austriaco” siempre ha sido relacionado con los temas ocultistas y esotéricos, también en el anterior jefe del estado español encontramos una “cara oculta” que se interesó en la mística, aunque católica, y en ciertas tendencias que entran por puro derecho en el mundo del esoterismo y lo oculto.

 

                    ¿Sabías qué?

El traslado de los restos de José Antonio Primo de Rivera el 20 de noviembre de 1939, desde Alicante hasta Madrid, que duró más de 20 días, siguió en ocasiones un ceremonial parecido a algunos entierros heroicos que se realizaron en la antigüedad para algunos destacados caballeros y héroes. Lo que causó gran impacto entre los jerarcas nazis que acudieron con una numerosa delegación y una corona mandada por Hitler en persona.

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¿Sabías qué?

La relación directa entre el cabalista Haza y Franco apareció públicamente en la década de 1950 en la revista Halada, que según parece estaba vinculada a la logia Anael de la que formaban parte el general Perón, su esposa Evita y el general Pinochet.

¿Sabías qué?

Incluso los más escépticos no encuentran explicación a la “baraka” o suerte que tuvo siempre Franco en las diferentes acciones militares en que participó, incluso en algún intento de asesinato. De la misma manera que la tuvo Hitler que sobrevivió a diversos intentos de atentados.

Nota: Otro día hablaremos sobre dictadores e hijoputas comunistas y populistas, que, todos los dictadores se parecen.

Miguel G. Aracil.

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El misterio del cuadro sangrante de la Virgen del Rosario

La región italiana de Reggio Calabria, es famosa por la cantidad de santos y místicos que ha dado a la Iglesia Católica, y con cierta regularidad y quizá debido a la gran religiosidad existente en la zona, se dan fenómenos paranormales que encajan perfectamente con la mística trascendental cristiana, principalmente las numerosísimas premoniciones y seguidamente curaciones “milagrosas” que se dieron a consecuencia del terrible terremoto que asoló la zona  en 1908, que causó gran número de víctimas en toda la región.

Sin duda el fenómeno religioso-paranormal que más tinta ha hecho correr, ha sido el cuadro de Nuestra Señora del Rosario que “llora sangre”.

Todo emepzó una tormentosa noche del 28 de diciembre de 1970 en la pequeña y montañosa localidad de Maropati. Aquella noche entre truenos y relámpagos, la señora Katia Cordiano, esposa del carismático alcalde de la población, asegura que se le apareció la Virgen María en sueños. La mujer se lo contó a su esposo, Gian Battista Cordiano abogado de profesión. Este en un principio y conociendo las tendencias en ocasiones demasiado piadosas de su esposa, apenas hizo caso y lo achacó todo a un sueño “piadoso” de los cuales su esposa ya había tenido con anterioridad.Esta mujer tenía en su casa diferentes imágenes y cuadros religiosos, entre los que destacaba uno en el que se podía admirar a Nuestra Señora del Rosario acompañada por Santo Domingo y Santa Catalina. Era concretamente frente a este cuadro donde la religiosa mujer acostumbraba a rezar preferentemente sus oraciones.

El día 3 de enero de 1971, y con los últimos rayos de sol, Katia escuchó en un principio asustada, unos extraños ruidos que provenían exactamente de la habitación donde se encontraba su pintura preferida. Se dirigió hacia allí no sin cierto temor, y sus asombrados ojos pudieron observar como el cuadro se encontraba desplazado hacia un lado, concretamente hacia la derecha, y gran parte de la pared y un precioso almohadón de puntilla hecho por ella misma que había muy cerca, manchados de sangre. Aquello en un principio asustó a los habitantes de la casa, y mucho más cuando dos días más tarde, aparecieron dos nuevas manchas de sangre en la pared. Decidieron no decir nada, posiblemente para evitar comentarios malintencionados entre los habitantes del pueblo que ya conocían la profunda ideología religiosa de la esposa del alcalde. Su esposo se limitó a intentar tapar las manchas en la pared empapelando de nuevo dicho trozo

Todo pareció volver a la normalidad hasta que la noche del 23 de febrero, el señor Cordiano, su esposa y uno de los hijos del matrimonio, empezaron a oir extraños golpes en la casa, los cuales parecían tener su origen en la puerta de la habitación donde se encontraba el misterioso cuadro.

Los dos hombres abrieron la puerta de la sala y vieron consternados como el cuadro se había vuelto a desplazar, pero en esta ocasión, las gotas de sangre no manchaban la pared ni el mobiliario, si no que impregnaban el cristal que cubría la pintura, y más concretamente unas gruesas gotas se encontraban a la altura del rostro de la Virgen.

Aquello alarmó a la familia que tomó medidas para vigilar el tema y evitar que alguien ajeno a la casa pudiera estar manipulando la situación.

Coincidiendo con el siguiente martes lardero, aparecieron tres cruces perfectamente definidas sobre el papel con el que Gian Battista Cordiano había tapado las primeras manchas de sangre algunas semanas antes. A partir de entonces, los fenómenos alrededor del misterioso cuadro son constantes, y así el día de Pascua, en la pared y junto al cuadro apareció una cruz de respetable tamaño. Aunque en un principio decidieron guardar silencio sobre el tema, era difícil evitar que alguien cercano comentara los extraños sucesos, y así en pocos días la noticia se conoció no solo en la pequeña localidad, si no en toda la comarca y fueron muchos las personas que acudían a casa de los Cordiano a ver con sus propios ojos los extraños fenómenos.

Las autoridades tanto civiles como religiosas admitieron que estaba viviéndose una atmósfera de “milagro” muy mal vista por la autoridades eclesiásticas.

Fue durante el mes de mayo y más concretamente los días 4, 6, 7 y 13, que los fenómenos se multiplican y que del cuadro no deja de manar sangre. El día 13 un grupo de investigadores se decidió a tomar muestras del líquido “milagroso” que fueron llevados a un laboratorio de la capital y a otro de Catanzaro para ser analizado por los especialistas.

Después de ser tratada con bencidina y piramidón, el resultado fue inequívoco: Era sangre. Se pidieron más pruebas y el extraño líquido pasó por diferentes microscópios y por análisis mediante sueros de precipitación y el resultado siguió siendo siempre el mismo y la investigación descartó totalmente cualquier tipo de fraude.

La Iglesia no quiso manifestarse a favor ni en contra del “milagro”, y muchos fieles lo compararon con la famosa “Sangre de San Genaro” tan popular entre los italianos.

La gente acudía en masa a observar el fenómeno del que la familia protagonista no intentó en ningún momento aprovecharse económicamente. Varios años después, el equipo del Giornale dei Misteri pudieron observar que aquel cuadro a simple vista “normal” seguía exudando gotas de sangre en distintas fechas.

Desde entonces este extraño suceso pasó a formar parte de lo que Jacques Bergier denominó “prodigios sanguíneos”.

 

Miguel G. Aracil

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