La Madre Naturaleza. Mi Madre,.mi amante, mi compañera

Desde que siendo muy niño decidi, con mi uniforme de Scout de España, ser adoptado por la Madre Naturaleza como amante hijo me encanta perderme en Ella, entrar en contacto con sus elementos, sentir su energía corriendo por mis venas, nervios y músculos, entrar en un estado de fortaleza casi mística en ocasiones y de equilibrio emocional casi siempre. Necesito que mis pies entren en contacto con la Madre Tierra para notar por cada poro ese mundo de belleza, magia, fantasía, en ocasiones incluso de crueldad. Cuando estoy en plena Naturaleza me doy cuenta que hay una Fuerzas superior, que no divina, pero sí mística, que sobrepasa al cuerpo y la razón. Es la Fuerza que confiere la Madre Naturaleza a los que la amamos , y respetamos.
Dedicado a tod@s los que amamos la Naturaleza y, somos felices o lo más parecido posible cuando estamos en Ella, sin necesitar grandes cosas más que el aire, el cuelo y el agua. Muy particularmente a

Jose Miguel. «Pepe» Ogalla

y

Raúl » Lobo» Hurtado, instructores de instructores, de supervivencia (civil y militar)

B.L.V.

www.miguelaracil.com

El autor

Periodista y escritor, mis pasos me han llevado a moverme por el mundo del misterio y de todo lo que tiene dos explicaciones: la ortodoxa y la heterodoxa

Esos fuegos de campamento que tanto añoro

Dia de Navidad.
Ya hemos comido. Mi mujer
. mis hijos de cuatro patas Vlad y Puma y yo.
Tras zamparme medio botella de vermut artesanal y una de cava semi (no me gusta el brut) me pongo a escribir unas líneas antes de marchar a callejear por el Barrio Gótico, uno de mis vicíos. De los pocos que conservo.
Lo malo de ser inmune a las bebidas alcóholicas (aunque no bebo mucho y , además sé mear, me lo enseñaron unos canallas uniformados y » vendidos» al mejor postor) es que, al igual que el frío, al que me hice inmune por razones que sólo mis íntimos ( sobran dedos de una mano para contarlos) conocen, no me afecta, ni a mis transaminasas, ni me acerca a una simple esteatosis.
Pongo un momento un canal de Tv, entre la mucha mierda que emiten, y veo a un grupo que están sentados ante un fuego de campamento o de vivac.
Me vienen a la mente decenas, posiblemente cientos de fuegos de campo, en circunstancias distintas y edades muy diferentes. Uniformes distintos. Con compañeros, amigos ( los menos), cuándo no camaradas ya desaparecidos. Unos muertos físicamente ( DEP), Otros emocionalmente (son los que más duelen). Pero ya todos muertos de alguna forma.
Tras estas cansinas fiestas navideñas me gustaría pasar algunas veladas ante un fuego de campo o vivac, escuchando el crepitar de la madera al partirse por el calor. Ver cómo saltan las » salamandras» ígneas. Hablar de mil temas, ninguno político, pues lo nuestro estaba por encima de esta mierda llamada política.
Comentar aquellos clásicos que ahora serían denunciados por las feminazis por » machistas» y » sexistas»
Me gustaría afilar un palo con lo que tenga más a manos, en este caso un «Quercus Cúdeman» y, alancear un trozo de tocino que llevarme a la boca entre trago y trago de vino peleón y español.
Quizá algún día vuelva a hacerlo. No sé. Los años no pasan el vano, aunque yo resisto.
Siempre quedan los recuerdos y, los que hemos sido hijos de la NATURALEZA, sabemos la MAGIA que tiene el estar junto a los compañeros, no hace falta que sean amigos, junto al crepitar del fuego contando historias que, en ocasiones son medias mentiras. Pero, mentiras románticas y que harían sonreir a Stévenson o Nessmuk o Horace Kephart, sin olvidar a mi admiro Jack London
Nos leemos cuando regrese de callejear entre edificios medievales por mi amada (y ahora sucia, arruinada y triste) Barcelona y su Barrio Gótico
S.L.P.S. …B.L.V…R.I.S.A.S.A…

El autor

Periodista y escritor, mis pasos me han llevado a moverme por el mundo del misterio y de todo lo que tiene dos explicaciones: la ortodoxa y la heterodoxa