Autoentrevista del misterio

Un libro: «La rebelión de los brujos», leído bajo un árbol, con un fusil de asalto en la mano izquierda y el libro en la derecha. hace muchos años, má de cuatro décadas..eran otros tiempos….

Una revista: «MUNDO DESCONOCIDO» y con diferencia

Un divulgador: Fernando Jiménez del Oso, sin competencia ni heredero profesional.

Un investigador: Andreas Fáber Kaíser, amigo mío, por su valentía, sus contactos internacionales y su hermetismo ( en ocasiones excesivo). Pese a sus en ocasiones tendencias conspiraniodes. Fue el mejor.

Un programa de radio. » Sintonía Alpha» en Catalunya Radio ( hace años que estoy vetado por temas políiticos) dirigido por Andreas Fáber Kaíser

A quién olvidar: MUCHOS, en principio a varios fundadores de Karma 7, alguno todavía vivo y dando por saco. Pero hay más, algunos muy televisivos.

A quién agradecer: Josep María Merín, mi primer editor ( Arbor Scientae) y a Joan Bosch, que me ofreció dirigir hasta tres publicaciones especializadas durante años. Aunque era muy » especial». Hoy me han dado una mala noticia, espero que sea sólo un » fake» pues ya tiene 83 años y una vida un tanto «peculiar» y no precisamente deportiva.

Un amigo: Posiblemente tenga varios, ninguno íntimo. Con el que más relación tengo es con Pedro P. Canto, pero también hay algunos más en tierras madrileñas, cómo el siempre positivista y afable Jesús Callejo Cabo y otros que no sé si están vivos o muertos, pues hace más un mes que no sé nada de ellos. Cuando necesiten algo posiblemente den señales de vida y «me alegrarán el día» ,cómo diría el inspector Harry Callahan.

Una putada: M.C. Ediciones, los editores, entre otras cabeceras de » Más Allá» ; hicieron un ERE, hubo juicio, sentencia y, años más tarde seguimos sin cobrar ( que no cobraremos) un euro y la sentencia se la pasaron por el forro.
Dos libros míos fusilados en Hispanoamérica sin permiso (ni saberlo) mío ni de mis editores.

Una anécdota «bizantina»: Algún neo-editor que, por no coincidir con sus extremistas ideas políticas ni te promociona el libro que te ha editado. Eso no quita que sea buena persona.

Algo que te cause nauseas: Los que fusilan trabajos y tan siquiera citan la fuente, en este caso yo. Pero fusilan a quién pueden. hay varios y más en los últimos tiempos.

Un «In memóriam»: Para el escritor , ese olvidado, Lluis Utset, para Joan M. Badía, «profesor Léster»( uno de los verdaderos fundadores de Karma 7) y para Marius Lleget, buena persona y buen periodista y mejor escritor.

Un misterio: Los «hombres mono», «simiots» o salvajes de los Pirineos, que, para mí, son algo más que una leyenda.

Lo que más te apasiona: Los misterios y enigmas del pasado y la arqueología y los lugares mágicos.

El más listo para ti: Alberto Cerezuela

El más cretino: Voy camino de los 65 años y no puedo dedicar años a darte una lista entera,.

El misterio más importante:. La vida extraterretre, pues la post mórtem sé seguro que no existe.

Cómo ves el actual mundo del misterio: Cainita, lleno de
capillitas y casi en coma irreversible si no cambia. Ahora más que nunca haría falta un Fernendo Jiménez del Oso, algo que es IMPOSIBLE. Por suerte hay varios investigadores jóvenes muy capaces. pero no los que ellos mismos se creen ser figuras y se adoran a sí mismo y son apenas NADA. Me referio a los otros, los humildes y sin narcisismo.

Miguel Aracil versus Tezanos

El autor

Periodista y escritor, mis pasos me han llevado a moverme por el mundo del misterio y de todo lo que tiene dos explicaciones: la ortodoxa y la heterodoxa

Drácula versus Vlad III Tepes

Drácula versus Vlad III Tepes

 

Sin duda, el personaje que desde finales del siglo XIX (1897) hasta la actualidad ha aterrorizado a más niños, jóvenes, y no tan jóvenes, ha sido el “rey de los vampiros”, el Conde Drácula.

Esta obra cumbre del escritor y autor teatral irlandés Bram Stóker (1847-1912) junto a su “hermana menor” El invitado de Drácula, sobre la que hay muchas dudas sobre cuándo fue escrita si nos atenemos a lo contado por su viuda, Florence Stóker o sus colaboradores más allegados, sirvió para popularizar a un oscuro y cruel personaje de finales de la Baja Edad Media.

Este voivoda (noble) que vivió entre 1429 y 1476, fue príncipe de Valaquia. Una de las regiones que forman la actual República de Rumanía.

No nos extenderemos en la azarosa y aguerrida vida de este noble y guerrero que destacó por su crueldad. Aunque en aquel siglo, en que la ya más ilustrada Europa Occidental veía florecer el Renacimiento, pero no las bondades humanas de los poderosos, el orientalizado Vlad III no fue ni más cruel ni más genocida que otros muchos señores y reyes de su época.

Para quién desee conocer extensamente la vida de Vlad III Tepes, llamado “El Empalador”, sin duda la obra maestra del paleógrafo y doctor en Historia, especialista en el mundo bizantino y de sus países vecinos, Matei Cazacu, publicado en castellano (El Ateneo) desde hace algunos años, le aportará todo lo que actualmente se sabe, sin fantasías, de dicho personaje bajomedieval.

Nuestro interés va por caminos más arcanos, y es el personaje literario que aparece en la universalmente famosa obra de Stóker quién nos interesa.

Para la mayoría de especialistas y “expertos” en el Drácula literario, el autor irlandés se inspiró en el voivoda valaco para crear su aterrador personaje.

Incluso los más fantasiosos quieren ver en la pertenencia de Stóker a sociedades secretas de su época (algo muy común por otro lado), el origen de sus conocimientos “vampíricos”.

Pero, ya desde hace varias décadas son varios los autores e investigadores que ponen en duda la relación casi dogmática para algunos, entre el histórico Vlad Tepes III “El Empalador” y el solitario y literario conde vampiro de la novela.

Esta polémica está levantando serios, y en ocasiones encendidos debates entre los estudiosos del tema.

Si leemos atentamente las diferentes versiones de Drácula, que pueden incluso variar mucho dependiendo de la edición, observaremos que existen una serie de contradicciones que parecen indicar claramente que Stóker no se inspiró apenas, o quizá nada, en el caudillo guerrero para crear al igualmente sanguinario “príncipe de los no muertos”.

Antes de pasar a comentar estas diferencias entre ambos personajes, el real y el ficticio, añadiremos que los investigadores que defendían la teoría conforme el irlandés no se había inspirado en el noble valaco recibieron el espaldarazo de la mayor especialista mundial en el personaje, la doctora y catedrática de literatura inglesa Elisabeth Miller, actualmente jubilada de su plaza en la Memorial University of Newfounland, y dedicada todavía hoy al estudio histórico y literario de Drácula desde su despacho de Terranova.

Esta académica, especializada en la literatura inglesa del siglo XIX dedicó una gran parte de su tiempo e investigaciones a estudiar directamente las propias anotaciones de Bram Stóker, que se conservan en el Rosembach Museum and Library de Philadelphia.

Tras muchos años de investigación llegó a la conclusión, ya defendida por otros (Edmund Clyde por ejemplo) que el novelista irlandés conoció la existencia y “hazañas” del voivoda cuando su obra ya estaba muy avanzada. Y que sólo aprovechó el sobrenombre del príncipe valaco para dar título a su inmortal obra.

Añadiremos nosotros que, como veremos más adelante, en el caso real (como defendió su viuda) que su “hermana menor” antes mencionada, El Invitado de Drácula, ya estuviera contenida en un manuscrito anterior a Drácula, cuando Stóker imaginó o creó su personaje no tenía apenas idea de la historia, quizá ni la existencia, del cruel guerrero valaco.

Un gran número de investigadores aseguran, sin que haya pruebas realmente fiables que, Stóker supo de la existencia y atrocidades del voivoda de labios de un misterioso y polémico profesor húngaro de nombre Arminius Vámbery.

Incluso algunos aseguran que el personaje del profesor Van Hélsing fue bautizado con dicho nombre en honor al húngaro.

Si bien se puede asegurar que en dos ocasiones (no constan más en las notas de Stóker, que las recoge minuciosamente en sus “Recuerdos personales con Henry Irving”) ambos hombres se reunieron, no hay ninguna prueba cierta que nos indique que lo hicieron para hablar extensamente de Vlad III Tepes.

Incluso se dice que en la primera, tras ver la obra teatral El corazón muerto Stóker, Irving y el húngaro hablaron en un conocido restaurante sobre temas más lúdicos, posiblemente el juego.

En la otra ocasión se habló, al parecer, sobre la ingerencia rusa en la política de la zona. Ni mención a Vlad Tepes, o, en caso de haberla fue posiblemente más bien escasa.

Parece ser que Stóker tardíamente escribió una carta al húngaro preguntando sobre el tema, pero no se conoce con certeza que hubiera una respuesta por parte de éste.

Por otro lado no es realmente hasta 1972, que por gracia o desgracia, según se mire, de los historiadores estadounidenses Raymond T. Macnally y Radu R. Florescu ( este último de origen rumano)y su ya clásica obra En busca de Drácula que los interesados en el mundo del vampirismo pasan a relacionar directamente a Vlad III Tepes con el literario “Rey de los vampiros”; para disgusto del dictador nacional-stalinista Nicolas Ceaucescu que vio en aquella “superstición capitalista” un insulto a uno de sus héroes nacionales. Hasta el punto de censurar, en su paranoica visión de la Historia y la literatura diferentes libros sobre el tema. Lo que no fue obstáculo para que aprovechara el gran éxito de la novela (y las películas sobre el tema) y dicho trabajo literario para captar un naciente ( e inexistente hasta ese momento) turismo occidental que aportó muchos millones de dólares y marcos alemanes a la paupérrima y corrupta hacienda estatal.

Varios especialistas reconocen que el año 1958, un estudioso de segunda fila y con escasa repercusión, B. Kirtley, ya hizo una breve relación entre ambos personajes.

Según los papeles existentes del propio Stóker, ya a principios de 1890 (o quizá antes) había decidido escribir una novela sobre vampiros, a la que pensaba titular El Conde Vampiro.

Para bastantes estudioso la idea de escribir una obra sobre un conde vampiro y situarlo en aquellos territorios provenía de haber leído detalladamente una obra editada en 1820 sobre los príncipes y nobles de Valaquia y Moldavia (no de Transilvania) y de la que era autor un tan W. Wilkilson.

Cuando la doctora Miller decidió ir desgranando punto por punto las diferencias, en ocasiones casi abismales entre ambos personajes, se empezó a vislumbrar que existían y eran de peso.

 

Diferencias entre los personajes.

Vamos a comentarlas para que sea el autor quién decida y juzgue por sí mismo.

El autor irlandés sitúa a “su” Drácula en tierras de Transilvania.

Esta región, con gran número de personas de ascendencia alemana (sajones), pasó a formar parte de Rumania, junto a Valaquia y Moldavia solamente a partir del año 1918, tras finalizar la Primera Guerra Mundial. Y de hecho no es hasta el 20 de junio de 1920 con el Tratado de Trianón que Transilvania pasa a ser considerada y totalmente aceptada internacionalmente como parte de Rumanía.

Todavía en la actualidad existen, aunque casi no se informe, serios roces y diferencias entre húngaros y rumanos por la cuestión transilvana. Las más recientes y detalladas recogidas por el periodista y escritor estadounidense especializado en política de la zona Robert D. Kaplan.

Por qué Stóker, que en temas históricos era al parecer bastante meticuloso “convirtió” a un voivoda valaco, en un conde transilvano, sabiendo que ambos territorios o países apenas tenían nada que ver pese a su vecindad

Tan siquiera coincidían en lo religioso por pertenecer en general a iglesias diferentes.

Otro aspecto a tener en cuenta en esta descoordinación entre ambos personajes consiste en que, mientras Stóker sitúa al “rey de los vampiros” en su castillo cercano al Paso del Borgo (Montes Bargau, 1201 metros de altitud), el verdadero Vlad III tuvo como castillo y cuartel general la soberbia fortaleza de Poenari (Montes Fagarag), edificada sobre el año 1210 en las cercanías de la comuna de Arefu. En tierras bastante alejadas y que nada tienen que ver con el ya mítico paso del Borgo.

A nivel étnico e histórico, y este punto es muy importante, Stóker hace descender a su personaje literario de los szekely (sucesores de los hunos o de los gépidos) que llegaron a tierras húngaras hacia el año 670, y que nada tuvieron que ver con los valacos. De hecho hasta el levantamiento del voivoda valaco Mihai Viteazul en 1599 estuvieron enfrentados con los valacos en diversas ocasiones.  Por otra parte Vlad III se sabe con seguridad que descendía de una de las más rancias familias o dinastías “Basarabs” que darían nombre a la región conocida como Besarabia (Basaravia en ucraniano)

Mientras algunos investigadores ver consonancias entre la descripción física de Vlad III y el “rey de los vampiros”, otros investigadores, encabezados por la doctora Miller las hacen coincidir simplemente con un arquetipo de “ conde villano” que fue constante durante el periodo literario conocido como “gótico” ( Shelley, Polidori, Byron, Radcliffe y muchos otros describieron personajes similares)

Otro interrogante que se plantean cada vez más estudiosos del tema es por qué, el novelista no hace referencias, en caso de haberlo conocido, a las horribles atrocidades que históricamente cometió el Empalador.

En una novela gótica, y no olvidemos que Drácula es ante todo eso, parece poco lógico que no describiera, aunque fuera de manera sucinta, los terribles crímenes que cometió Vlad, y que constaban en diferentes trabajos, incluida la copia de un documento vaticano de finales del siglo XV que se encontraba (y al parecer se encuentra) en la Biblioteca Británica y en el que se describen dichas atrocidades.

Se puede considerar a Stóker como un hombre bastante meticuloso a la hora de tomar notas sobre los personajes de sus obras, como lo demuestra que para escoger a su héroe, Jonathan Hárker, había elegido como “modelo” a un emprendedor trabajador del liceo que él acostumbraba a frecuentar y que tenía dicho apellido. Otros personajes que aparecen en la obra parece ser que también eran modelos o estaban basados en personas que él conocía personalmente

Entonces, por qué existen tantas diferencias entre “su” Drácula y el histórico voivoda.

Mas bien, los “conocimientos” de Stóker sobre los supuestos vampiros transilvanos pudieron llegarle no sólo de alguna lectura aislada en la Bibloteca Británica, sino del documentado trabajo de la escritora y oradora escocesa Emily Gerard ( 1849-1905) escrito en 1881 “Las supersticiones en Transilvania( La Tierra más allá de los bosques)” que Stóker conoció con total seguridad. Y en la que se recoge la creencia en los ordogs provenientes de la tierra de los magiares (Magyarland) que poco tenían que ver con las creencias de los valacos del siglo XV; pueblo y época en que vivió Vlad III.

Además esta autora que posiblemente inspiró a Stóker, sólo conocía las supersticiones de origen húngaro, debido a ser la esposa de un militar ( comandante de caballería) del ejército del imperio austrohúngaro de nombre Miecislas de Laszowski.

Para terminar comentaremos que una de las obras de terror más leídas y traducidas en el siglo XX y parte del XXI, posiblemente la que más, sigue guardando uno de sus grandes secretos: ¿Quién inspiró al autor para crear la obra maestra más importante de la literatura gótica?

Sin duda no habrá acuerdo entre los investigadores, muy enfrentados, en ocasiones de forma un tanto acalorada, por este tema en los últimos tiempos. Pero este interrogante da todavía más valor y misterio a la obra que nos aproxima al “rey de los no-muertos”

 

Miguel G. Aracil.

 

Para saber más

www.miguelaracil.com

www.editorialbastet.com

 

El autor

Periodista y escritor, mis pasos me han llevado a moverme por el mundo del misterio y de todo lo que tiene dos explicaciones: la ortodoxa y la heterodoxa