LA SEMANA LABORAL DE CUATRO DÍAS O “PODEMÓNGER”

Verano de 1971. Yo era un adolescente que, como tantos otros del tardofranquismo, había decidido seguir estudiando al terminar el bachiller elemental y su reválida. Para ello tocaba trabajar 8-9 horas de día y estudiar de noche.
Mi deseo era ser militar de carrera. Ya que mis padres no podían económicamente permitírselo (y eso que hasta hacía muy poco por línea materna estábamos en la puta burguesía catalana; pero, el maldito juego y los coños de ciertas artistas famosas del Paral-lel hicieron mella en la fortuna familiar y en la bragueta del golfo de mi bisabuelo que, por desagracia murió anciano, y siendo yo un niño que jugaba con » soldaditos»)pensé que mi abuelo paterno, con el que no me llevaba muy bien que digamos, excepto en temas políticos “ se portaría”
No pudo ser.
La vida acabaría tirando hacia las “letras” en lugar de hacia las “ armas”. Aunque mi vida uniformada ha sido más larga de lo que la mayoría creen, ni tienen por qué saber.
También fui (pretérito) he sido, muy feliz durante décadas como periodista y escritor, aunque ambas profesiones estén, y más a mi edad, casi en coma para la mayoría si quieres vivir con cierta dignidad .
Pero a lo que vamos.
Aquel verano pasé mis vacaciones, cómo otros tantos años felices, y al igual que los fines de semana estivales en un cámping de Torredembarra ( Costa Dorada-Tarragona) . El cual, una gran parte, estaba alquilada por la entonces todopoderosa empresa Catalana de Gas y Electricidad, donde mi padre trabajaba desde los 18 años.
Aquella empresa (más tarde Gas Natural y ahora con otro nombre) se portaba muy bien con los trabajadores en el sentido vacacional. Poniendo a su disposición y totalmente gratis, cámpings en Torredembarra , Blanes ( Costa Brava sur) y Martinet de la Cerdanya (Pirineos) y campamentos para los chavales ( yo no acudía, pues ya tenía a «mis» Scouts de España para eso). Y, en algunos casos y por sorteo, apartamentos en Palamós ( Baix Empordá) .
La cosa empezó a fastidiarse llegada la democracia cuando, los “ detalles” y “ regalos” de este tipo dejaron de ser administrados por la empresa para caer en manos , al menos una buena parte, de “ responsables” de los recientemente resurgidos o creados en algún caso, sindicatos. Yo, que jugué a fútbol con varios líderes sindicales de esta empresa hasta cumplir los 30 años podría escribir un libro titulado “Corrupción en la catalana”
Pero a lo que vamos.
Con 16 años, ese verano, al igual que los siguientes, mi objetivo primordial era bucear en sus “antines” ( barras de rocas que van paralelas a la costa y eran un verdadero “museo arqueológico bajo el mar”, cómo los definió en uno de sus libros el añorado escritor Antonio Ribera, padre de la ufología y el submarinismo español) y llevarme a tantas guiris ( sin hacer asco a española alguna , pues soy un patriota) como pudiera a las dunas de noche para clavar tantas “ picas” en Flandes o dónde fuera, como pudiera.
Aquel 1971 la guiri “oficial” que tocaba se llamaba Martinne y era una belga de Charleroi y un poco mayor que yo.
En dicho pueblo conocí a un simpático y carismático “señor mayor” para mis 16 años, pues él tendría unos treinta y cinco. Cada vez que yo salía de bucear se aproximaba con su hijo pequeño para ver qué había pescado bajo el mar, y hablábamos.
Una mañana se me acercó mi difunto y añorado padre y me indicó que aquel jovial caballero que rebosaba aires mundanos y mucha clase era uno de los altos ejecutivos de la Catalana de Gas. Por entonces yo no me había hecho un arquetipo de cómo era un alto ejecutivo.
Pese a todo y lógicamente seguíamos hablando, aunque ese año mantuve un respetuoso “usted” al charlar con él.
Por las noche él se sentaba en un muro cercano al mar ( Clará) con su pequeño hijo y su esposa Teresa (estaba francamente buena) para charlar y escuchar las olas. Y, casi siempre me veía pasar a la misma hora camino de las doradas y calientes (menos que yo en esos tiempos) dunas de Torredembarra con la belga, practicando “filología” y a la espera de otras cosas si había suerte. Y siempre me hacía algún comentario jocoso sobre la guiri. Con el peligro que, al ser en catalán no era difícil que lo entendiera la valona ( francófonos), y se ponía a silbar la preciosa canción “ Adiós bella Candý” muy de moda entonces.
Recuerdo que, en más de una ocasión su esposa le había dicho: “Lluís, no siguis tan porc i un respecte, que estic jo aquí” ( LLuis, no seas tan guarro, un respeto, que estoy yo aquí)
Pasaron los años, me hice mayor y, las charlas con dicho caballero se hicieron más frecuentes y serias. Ya lo tuteaba y había cierta amistad. Fue el primero que me habló de una experiencia paranormal que tuvo siendo él alférez de milicias en Castillejos y que había vivido en el cercano “pueblo maldito” de la Mussara ( yo no lo conocía entonces), del que hablo en varios libros y reportajes míos y, en alguno cito la experiencia del “ salto en el tiempo” que tuvo aquel caballero en su vida de milicias y que le costó un viaje a la “ sala de banderas” que jamás olvidó..
Dicho caballero había estudiado sus carreras y un doctorado en algunos países fuera de España, principalmente Alemania y Suiza.
Siempre me decía que, en dichos países se valoraba mucho el trabajo de los españoles, ya que eran considerados de los mejores en su labor.
Una vez, ya con algunas birras delante y en pleno Paseo Marítimo de Torredembarra le pregunté si él, como altísimo ejecutivo de una poderosa empresa consideraba que, los trabajadores españoles se portaban igual en España que en aquellos dos países.
Negó con la cabeza delante de unas jarras de “Sant Miguel” y me dijo algo que se me quedó grabado.
–“Allí son extremadamente trabajadores porque saben que, a la mínima irán a la calle. Y, además, los “cabezas cuadradas” los vigilan constantemente”
Y añadió.
«En España se portan de manera muy distinta, SOMOS (hablo en primera persona del plural) mucho menos productivos y nos escaqueamos todo lo que podamos. Y, lo mismo sirve para los empresarios, jefes…incluso yo”
Ya había dejado de ser un adolescente y aquellas palabras quedaron grabadas en mi mente
Cada vez que, antaño lo había visto aparecer en algún acto empresarial por TV recordaba sus palabras
Hace unas semanas que, desde el sector de le extrema izquierda del Gobierno español, los podemitas o «podemóngers», están pidiendo que la semana laboral dure cuatro día, “ al igual” que, según dicen, se hace en otros países.
Personalmente hace más de dos décadas que soy freelance y no tengo jefes, pero pienso que, lo que realmente se ha de mirar es la PRODUCTIVIDAD de los trabajadores ( y trabajadoras, que ahora es lo correcto a menos que seas un » facha») Y, si muchos, que no todos, con cinco días hacen poco, con cuatro harán lo mismo o todavía menos.
Mal veo el panorama en un pueblo, un país, una cultura que, como decía aquel ejecutivo, tenemos una tendencia al escaqueo que da pavor con sólo pensarlo
No soy vidente ni apenas creo en ellos y ellas, pues son mayoritarías las féminas que aseguran serlo ( otra cosa es que lo sean, que…) pero, si se hace caso a ciertos parásitos con cargo público y críaparásitos, esta España enferma que tenemos actualmente acabará en la UCI…Si es que hay puestos libres en algo tan, desgraciadamente de moda, cómo son las UCI
Que la vida nos sea leve.

El autor

Periodista y escritor, mis pasos me han llevado a moverme por el mundo del misterio y de todo lo que tiene dos explicaciones: la ortodoxa y la heterodoxa

Sanitarios mediocres y nacionalismos excluyentes, mala combinación para los pacientes

Sanitarios mediocres y nacionalismos excluyentes, mala combinación.
Crónica reciente » in person»
Ayer y, seguidamente esta mañana, han sido unas horas desagradables para  mi esposa y mi hija y, lógicamente, yo mismo.
No publicaría publicamente lo siguiente si no tuviera impreso y demostrable lo que comento.
Desde hace 35 años me tengo que tomar, por prescripción de un médico especialista y dos veces al año una medicación concreta, debido a cierta tendencia a sufrir una enfermedad bastante común, no peligrosa, pero sí engorrosa.
Este año es el segundo que no la tomo debido a que mi médica ( está buena pero es muy zote) de cabecera no le ha dado la gana de recetármela ( lógicamente vía teléfono, que ahora es lo que se lleva) por primera vez en la vida. Corre la ¿ leyenda urbana? ¿injurias? que bastantes médicos de la seguridad social, principalmente de atención primaria, tienen órdenes de recetar, si es posible, lo mínimo y más barato posible.
Quiero pensar y creer que se trata de una simple leyenda urbana
Pero la cosa así ha sido.
Como era de esperar, hace tres días llegó la infección que, normalmente evitaba con esta medicación
Al tercer día de fiebre, cefaleas y encontrarme bastante mal decidí ir al médico. Fue ayer a primera hora de la mañana (urgencias CAP), para que me miraran y me dieran los medicamentos clásicos.
Tras tres horas de espera me hacen ante todo un nuevo PCR. Ya somos viejos conocidos. No me extiendo sobre el tema de ayer en concreto pues ya cualquiera puede ver la serie «Torrente», aunque en versión hispana…
Sale negativa. Me hacen más pruebas y unas placas.
Metido sólo en un bóxer espero tranquilamente y leyendo un libro del escritor y viajero catalan Marc Morte, que me encanta cómo aventurero todo terreno.
Se abre el bóxer y entra una médico ya cincuentona. Me mira con cara de cierta preocupación.
Me dice que el PCR es negativo ( ya lo esperaba) pero que, en cierta prueba han encontrado «algo». Me alarmo hasta cierto punto pero más cuando me suelta a bocajarro: » En 5 minutos llegará un ambulancia de urgencias y lo llevará al Hospital Clínic» para que lo atiendan y le hagan pruebas.
Me alarmo algo, pues no me esperaba eso y me ha dicho dos palabras que no me han gustado para nada. Pues no son agradables y menos por inesperada. Y, el hecho que me pongan en un ambulancia y me manden de urgencias al Clínic nada bueno me indica.
Un impecable servicio de ambulancia, un impecable servicio de recepción en el Clínic, que ya conozco por haber llevado en diversas ocasiones a mi mujer y, un formidable servicio de enfermería.
Me hacen desnudar en un bóxer, ponerme la batita azul papel, tan ridícula y, una enfermera me toma la temperatura ( hay fiebre como ya esperaba) y otras constantes. Con una amable sonrisa y acento de Tarragona me dice que, pronto un doctor vendrá a hablar conmigo, y que ¡ estuviera tranquilo!
Cierro los ojos y me autoaplico una terapia de relajación que sólo yo me sé para casos parecidosy que se remonta a mis muchos años de » uniformado» con distintos uiformes..
Al rato escucho una alegre voz que, con peculiar acento me dice
__Cómo estás campeón. machote ¿?
Abro los ojos y ante mí aparece un sonriente hombre de apenas treinta años. En un principio pienso que estoy en un top manta…Pero no, veo que un letrerito en la bata blanca pone doctor y un nombre francés y un apellido africano de difícil pronunciación.
Me hace una serie de preguntas con total amabilidad y simpatía, Me dice que es médico internista.
Siempre sonriente y con su peculiar acento que denota que, el español no acaba de dominarlo a la perfección.
De repente cambia de chip y me pregunta cabreado por qué me han hecho ciertas pruebas (está cabreado, sin duda con razón). Me cabreo yo y le digo que yo qué cojones sé, pues soy periodista, no médico.
Vuelve a su alegre sonrisa y me suelta algunas frescas sobre algun@s de sus colegas ( no es corporativista, ¡ aleluya !) y, tras hacerme unas pequeñas pruebas me dice que, de aquello que pone su colega y por lo que me han enviado de urgencias al Clínic nada de nada. Que no se lo explica que, está cabreado con su colega…. Hablamos un poco, hacemos alguna broma ( yo estoy ya tranquilo) y me receta ¡ por fin! los medicamentos clásicos para este tipo de afección que yo tengo, no las bestialidades que me ha dicho la primera médico.
Me dice que me vista y que me entregará en un rato recetas e informe médico
Así lo hago y regreso tranquilo a mi casa, caminando, para oxigenarme y tras avisar a mi casa para que estuvieran tranquilos.
Se me caen ciertas cosas, llámsese pelotas, al suelo al ver que, para dicha infección me ha recetado entre otras cosas, unas gotas para el glaucoma y pastillas para dormir… No aparece para nada los medicamentos que me ha mencionado ( tengo el impreso)
Ya me preocupo.
No sé si el afable especialista es un zote y se ha equivocado en el diagnóstico y las pruebas que ha interepetado son erróneas o ha sido la que me ha dado el » susto» la que se ha equivocado.
No sé qué pensar. Lo de la primera era para preocuparse y bastante.
Hoy de buena mañana marcho a » urgencias» para que me den REALMENTE la medicación necesaria y que seguro es la correcta y, si puede ser, me aclaren quién cojones se ha equivocado.
Ma atienden dos sanitarias. la primera muy amable se queda sorprendida ante las animaladas que ha escrito el amable y sonriente especialista. Me dice textualmente » vaya batiburrillo» de cosas que ha escrito. Y , añade, algo que ya sospecho. Como los » apartados» del impreso a rellenar están SÖLO en catalán ( los tengo ante mi) el pobre hombre (que ya no era Miguel de Cervantes con el español) se habrá hecho un lío. De hecho las faltas ortográficas dañan los ojos…Y, habrá confundio los textos.
Una vez aclarado el tema y que me hayan hecho las recetas debidas pido que, algún médico me saque de dudas sobre si es sólo una infección lo que tengo, o también están esas » cosas preocupantes» por las que me han mandado al Clínic, de urgencias y en un ambulancia
Poco después una antipática médico gallega, con un acento muy cerrado, pues parecía Manuel Fraga ( con todo mi respeto) pero cuarenta años más joven y mujer, me atiende , no con excesivas ganas y me dice que, esté tranquilo ya que, de lo diagnosticado por la primera médico nada de nada. Que está todo limpio y que, el diagnóstico del médico ( el africano) es el que vale
HA HABIDO SUERTE!
Pero los nervios, el susto, y las horas perdidas no nos las quitan nadie, principalmente a mí, pero también a mi escasa familia
CONCLUSIÓN
Ahora que estamos sufriendo una guerra con el » virus chino» y que han salido a la luz las indefensiones de la sanidad española, quizá sea hora de mirar un poco la profesionalidad de ciertos sanitarios ( una minoría, lo tengo claro) y, en caso de tener que traer personal de fuera, que muchos son excelentes, facilitarles la labor dejando de lado estúpidos nacionalismo, cómo la » lengua única autonómica» cómo en este caso el catalán, para ayudarle a que trabajen con más seguridad. Ya que, somos los putos ciudadanos los que acabamos sufriendo la escasez de sanitarios ¡DEMOSTRADA en toda España¡ y las estúpidas políticas linguísticas de ciertos ¿ polìticos? que , por cierto, en muchos casos llevan a sus hijos a escuelas alemanas , francesas o inglesas…( es real)
  Qué malo lo veo todo un 6 de diciembre de 2020, Día de la Constitución de España

El autor

Periodista y escritor, mis pasos me han llevado a moverme por el mundo del misterio y de todo lo que tiene dos explicaciones: la ortodoxa y la heterodoxa