Ante la pandemia, las palabras convencen, los hechos arrastran

Ya van 36 o 37 días encerrado, ni lo sé seguro.  y estoy cómo cola de lagartija.

Si estoy acostumbrtado cada día a caminar entre 15 a 20 km ( sobre 4-5 horas) se pueden imaginar cómo me siento..

Yo corro por varias redes sociales. No por coleccionar » me gustas» o » me encanta» como algunos narcisistas que van de «frattelis humildes» por la vida y se clican ellos mismo » me encanta» en sus post. Algún día daré nombres, pues colecciono pantallazos de algun@s.

Yo participo temáticamente según sea la red social.

Facebook para misterios, amor a los animales,  bromas entre amistades, y, de vez en cuando, dejo alguna flecha envenenada para joder  a supremacistas, ultraprogres ( el rogerío habitual) y narcisistas más hipócritas que un Papa simoniaco del siglo XV.

Twitter lo tengo para la política. Y punto. Con un porcentaje de 500 por ciento de gente que me sigue. Debo de hacer daño al escribir cuándo tanta gente me sigue siguiendo yo a tan pocos..

En Instagram lo dedico para los animales, la Historia y los viajes y antiguos recuerdos de reportero por estos mundos del  Diablo, pues ni creo en Dios y, con la que está cayendo, sería cosa de pedirle cuentas en casa que existiera, pues muy malvado sería en caso de ser Todopoderoso y permitir lo que está sucediendo..

Las primeras semanas de encierro fueron terribles, ya que mi esposa cogió el coronavirus y su salud es precaria( triple factor de riesgo). Lo pasamos mal. Tras los primeros nueve  peligrosos días empezó la mejoría para cambiar la fiebre por una hipotermia ( sobre 33,2 grados) durante casi tres semanas. Ahora está recuperada casi del todo. Bien.

Yo me contagié, pero soy tan borde que, de momento me lo he toreado  sólo con paracetamol y caricias de mis gatos, aunque sigo en hipotermia y va para un mes. ¡Con lo caliente que siempre iba de joven!.

También me ayudaron las llamadas o mensajes de mis amigos, que veo que son menos de los que creía. Interesándose por mi mujer. Se lo agradezco. A los otros, arrieros somos…

Una hora y media de gimnasia cada día me está poniendo cachas, que falta me hacía, no sólo en las piernas, que las tengo muy trabajadas.Algo se ha de hacer para fabricar endorfinas.

Mis pequeños actos solidarios han consistido en subir a las redes una cuarentena o más de reportajes ya publicados y, dos libros enteros para que la gente los pudiera leer gratuitamente ( ebook). Uno de éllos lleva más de 540 descargas, el otro 240.

También abrí mi móvil a quien me lo pidió durante algunos días para hablar con mis lectores sobre LIBROS: nada de política, que ya he dado de baja a varias amistades ¿? del FB y de tuitter que me tenían hasta los bemoles con sus consignas criptocomunistas (aunque ellos son peseteros cómo un fenicio).

Además llamé por teléfono a varias personas que sabía que lo estaban pasando mal. Y no soy yo de llamar al teléfono ( ni siquiera tengo waschap), pues apenas lo hago con algunos amigos o por temas de trabajo.

Incluso llamé a una mujer, familiar directo ( no creo en lazos familiares obligatorios o de ADN) y que lleva mi sangre, o yo la suya, con la que apenas me hago desde hace mucho tiempo, pero, sabía que, con casi noventa años estaba más sola que la una y, además, mi madre ( DEP ) me diría( en catalán, mi lengua habitual y familiar) » Llama a la » tieta», pues está sola y ya es vieja«.

 

Reconozco que, las pocas veces que he salido a comprar o a la farmacia, pues respeto el encierro , cosa que no todos hacen y algunos parecen tener patente de corso ( ver rezo en El Vendrell–Tarragona– ayer mismo) mientras caminaba, con guantes y mascarilla, he dejado en algunos rincones que me conozco, comida para los animales abandonados. No sé si es delito. Lo que sin duda es delito para mí es dejar morir de hambre a los animales abandonados. Es más,, no es que lo condidere delito, lo considero hijaputería.

No me puedo quejar. No vivo en un casoplón con piscina, cómo algunos comunistas, pero sí en un piso de 142 metros más balcones y cripto-vampiricaterraza. Pero, ya mis nervios empiezan a estar al límte.

A mis casi 65 años no creo que cuele salir con peluca y vestido de niño el próximo domingo, tan siquiera si me pongo de nuevo el uniforme de boy scout ( Scouts de España, no vayamos a equivocarnos). No creo que cuele

De momento seguimos resistiendo sabiendo que vamos a ganar el puto virus, lo haya CREADO alguien, por la razón que sea ( jamás sabremos la verdad) o nacido solo y por su cuenta. Tengo mi opinón,pero no soy científico y me la guardo para no hacer el ridículo. Eso, el ridículo, se lo dejo para algun@s que salen por TV mintiendo cómo bellacos y censurando preguntas.

Vamos a empezar de nuevo una semana en menos de 12 horas Y quedan por lo mínimo tres más de encierro y FALTA DE LIBERTADES, No quiero pensar mal.

Poco más puedo hacer que colgar gratuitamente algunos libros míos agotados, llamar a quien lo necesita, hablar con mis lectores o, dar de comer a escondidas a los animales abandonados. Quizá el jueves 23, Día del Libro, habra la cámara y mantenga charla con mis lectores. Todo depende de mi hija, periodista renegada, pero que de tecnología sabe mucho, si me monta el chiringuito a distancia.. Yo, es que, del morse, las señales de humo y el semáforto con banderas no he salido

Pero, puedo asegura que, conozco a grandes personajes que, en estas semanas ni eso hacen. Algunos se dedican a dar lustre a su ego enfermizo, otros a promocionarse y muchos, a estar simplemente missing. pero, que todos sepamos que, una vez salidos de la macrocrisis NADA será igual para NADIE.

Cada uno es CÓMO puede, y, lo que queda claro es que, LAs PALABRAS CONVENCEN, PERO LOS HECHOS ARRASTRAN

 

Miguel G. Aracil ( escritor y superviviente…)

 

www.miguelaracil.com

 

www.editorialbastet.com

 

 

El autor

Periodista y escritor, mis pasos me han llevado a moverme por el mundo del misterio y de todo lo que tiene dos explicaciones: la ortodoxa y la heterodoxa

El día que me muera…dimes y diretes

Hace años, un gilipollas que dice ser editor, aunque no le pone ISBN a sus libros por llevar el prefijo español ( y así no los declara con la escusa de ser » indepe») vino a mi despacho a entrevistarme sobre los años que conocí a Andreas Fáber Káiser, pues el susodicho gilipollas quería escribir su biografía.

Al llegar me describió a Andreas cómo una persona siempre risueña, simpática, dispuesta a ayudar a todo el mundo, alegre, solidaria.

Le grité ¡prou! ( «se acabó» en catalán) y le pregunté hasta dónde llegaba su relación personal con Andreas. Viendo mi cara de mala leche ( me caía y me cae mal el gilipollas, no solamente por su ideología política) me dijo que, sólo de escucharlo por la radio, haberlo llamado una vez a » Catalunya Radio» (  A.F.K le colgó el tf según me confesó ) y  nada más.

Me levanté y le invité a que se marchara de mi despacho si no quería que yo lo echara a hostias. Y disciplinado que era ( y algo » vidente») se marchó él solito.

Años más tarde, otro mamarracho vino por algo parecido o peor, pues quería conocer algo muy íntimo ( en caso de ser verdad) del mismo personaje. Tras beberse la segunda birra le invité a marchar y no regresar nunca más.

CASI nunca me gusta hablar mal de los muertos. He dicho casi NUNCA.

También es verdad que, si es sobre alguien que, según mi opinión, no se lo merece, no seré yo quién hable bien, por muy muerto y enterrado ( o incinerado) que esté.

Por cierto, sobre el tema de los cién años del nacimiento de Antonio Ribera mejor no haberlo celebrado por mi parte, ya que, apenas dos meses  más tarde estoy hasta los mismísimos del tema; de los duelos y embites entre gente que conozco, de revanchas o » vendetas» personales entre unos y otros, unos amigos, otros no, putadas personales  y del tema en general.

Me tengo que plantear si lo meto en el cajón del olvido o, simplemente saco el AK-47 de mis archivos y riego con mierda a diestro y siniestro..

Otra cosa es la gente que, al conocer la muerte de alguien se mesa los cabellos, llora, lanza laureles al aire, rasga sus vestiduras, gime cómo plañidera helénica, todo ello sin haberlo siquiera conocido.

Creo que jamás lo he hecho.

Sólo solté y sin conocerlo personalmente un par de sinceros lagrimones al conocer la muerte de Félix Rodríguez de la Fuente, pues cómo fanático defensor de los animales que soy ( sin ser vegano ni por asomo) sentí que moría algo muy propio.

Veo gente que, al ver que otra persona habla de la muerte de fulano o mengano se pone casi de luto, aunque tan siquiera sepa de qué pié andaba el difunto..

Yo, a mi edad, cada día más solitario y con peor carácter; sólo necesito de un par  o tres de buenos amigos, mi escasísima familia de dos y cuatro patas, del aire que respiro y el agua que bebo. NADA MÁS.

Por eso, cuando alguien o algunos me llaman, para informarme de alguna defunción, si es de alguien apreciado lo siento y mucho y si puedo ayudar en algo lo hago; y si es de alguien que, pese a conocernos ni nos hablábamos les digo siempre lo mismo «Gracias por la información, ahora estoy trabajando, ¡no somos nadie ! …» ( habitual comentario idiota y muy castizo cuando vas a un entierro y no sabes qué coño decir)…

Desconozco y me la suda lo que los otros dirán cuando me venga la Parca a buscar y se me lleve. Algunos lo lomentarán, otros se alegrarán y algun@s dirán una vez muerto lo que no tienen cojones ni ovarios de decirme vivo.

Pero, sea cómo sea, lo que espero es que nadie que realmente no me conoce se ponga de duelo por mi muerte.

Finalizo con algo de humanidad por mi parte, pues en el tema » animalesco» sí que soy buena persona.

Si bien la muerte de alguien que no conozco o que no aprecio no me afecta para nada, en cambio, cuando tengo noticia de la muerte de la «mascota»  o «peludo»( sea gato, perro, caballo) de alguien que conozco ( lo aprecie o no), palabra de scout ( Siempre listo. S.L.P.S) que sí se me rompe el corazón, pues alma no tengo como buen ateo que soy.

El día que me muera, me gustaría que me lloraran mis escasos amigos y amistades, mi escasísima familia bípeda y todos los animles a los que adoro, los conozca o no. Que para eso siempre digo que, CÓMO UN AMIGO DE CUATRO PATAS NO HAY NI HE TENIDO NINGUNO DE MEJOR.

 

 

El autor

Periodista y escritor, mis pasos me han llevado a moverme por el mundo del misterio y de todo lo que tiene dos explicaciones: la ortodoxa y la heterodoxa