La libertad sexual y los españoles. Me siento acomplejado

Hoy he empezado a leer el libro de mi admirado colega Juan Eslava Galán «El sexo de nuestros padres».

Sólo empezarlo me ha creado cierto complejo de carca y meapilas.

Ya sé que son cosas mías, pero, esa distinción entre » derechas» e » izquierdas» a la hora de abordar el tema del sexo me ha dejado hecho polvo (una palabra muy apropiada)

Yo, aunque ateo y más liberal que la ropa interior de la Pasionaria, me autodefino ( por que me da la gana) como una persona de derechas ( que no de la derechona castiza, casposa y mesetaria).

Aunque, la verdad, no sé a día de hoy donde está la derecha o la izquierda.

Más bien hablaría de pesebreros de babor y pesebreros de estribor.

Nacido en un barrio trabajor ( la palabra obrero no me gusta) como fue el Poble Sec de Barcelona ( actualmente se puede visitar y sentirse uno como si fueran Willy Fox, o, peor, como si fuera un » guiri»), donde el golfo de mi bisabuelo ya había nacido en 1875, y hecho rico, aunque dilapidó la fortuna con puterío y juego, el tema sexual no era excesivamente tabú entre los habitantes autóctonos del barrio. Quizá por la vecindad con el Barrio Chino y sus » trabajadoras del sexo» ( menudo eufemismo)

Mi más íntima amiga, pero intimidad sana, pues ya compartimos cuna siendo bebés, pero jamás «piltra» para el fornicio, nos salió puta, pero puta, putísima…

Con quince años, y pareciendo por sus propiedades mastológicas y su físico en general que tenía 25, se pegaba unos revolcones apoteósicos con el por entonces » crak» del Barça ( este año otra vez somos campeones de liga, para disgusto de muchos de Antena 3)y con el solista del grupo de moda en aquellos veranos.

No, no es que aquellos dos » figuras» fueran a la discoteca » Rialto» en plan pedófilo ( eso se lo dejamos para ciertos curas, obispos y de aquí para arriba), es que mi íntima amiga , ya lo he dicho, parecía que tuviera diez años más de lo que tenía en realidad

Fui su confidente sexual. Por ella supe , sólo verbalmente, los misterio del idioma de Víctor Hugo y otras » guarradas» y pecados.

Tal vez por eso jamás me escandalizó el tema…Es más, reconozco que me aficioné a ello desde los 15 años…Y eso que siempre fui ( soy) un buen boy scout ( Siempre Listo-Be Prepared) S.L.P.S como el actor Antonio Resines o la » Cospedal» ( menudo disgusto tuve el otro día al leer que la Cospedal había sido Scout de España…Pobre Baden Powell si levantara la cabeza y el gorro)

Aunque me llevaban a confesar y comulgar cada mes, hasta finalizar el bachiller superior, las palabras que nos soltaba el cura sobón ( para algunos, pues a mis 16 años me soba y lo mandó al odontólogo en viaje exprés)sobre los pecaminoso que era » cascársela», pues además de debilitar los huesos te valía un viaje a pensión completa en el infierno, jamás me acomplejó.

Tal vez sea que, como en casi todo, soy más raro que una promesa electoral cumplida.

Uno, que tiende o tendía a votar a los pesebreros de estribor ( ahora soy más hombre de » rivera» que de poltrona corrupta) siempre fue muy liberal en temas sexuales.

Incluso puedo prometer y prometo, como diría el no-amigo de su majestad Juan Carlos I, uno, que siempre ha alardeado de su españolismo (i soc catalá i del Poble Sec) siempre hizo lo posible por poner una » Pica en Flandes» ( en este caso en las dunas de Torredembarra, Tarragona) a la hora de hacer país con las guiris..Sin que me quedara remordiemiento alguno ( como máximo bastante arena en el trasero, que allí las dunas son muy finas)

En fin, no sé si seguir leyendo el libro, ya algo » veterano» del escritor de Arjona. Ya que, o me siento » traidor a mis ideas», o me giro la chaqueta como hacen tantos pesebreros y lamebolsillos. Y, como soy muy gilipollas, soy persona de ideas fijas y boca grande a la hora de publicarlas.

Lo dicho, este que escribe, y que navega más por babor que por estribor, jamás, ni en tiempos del gallego, se sintió cohibido por temas como el sexo…Otra cosa es mi afición a pedir que cuelguen de los mismísimos a los pedófilos, con sotana o sin ella

Bueno, aquí lo dejo, que temo que mi esposa está viendo Tele 5, y eso sí que me escandaliza

Vayan ustedes con Dios, y, si tienen una buena pareja mejor vaya con ella.es más higiénico y divertido

El autor

Periodista y escritor, mis pasos me han llevado a moverme por el mundo del misterio y de todo lo que tiene dos explicaciones: la ortodoxa y la heterodoxa

Qué mala es la conciencia, ¡¡para quien la tiene!!

Ya sé que es feo reconocerlo, pero, en ocasiones siento envidia de los frescos y de los que, tras hacer una mala jugada duermen tranquilos.

Ser sufridor es una gran putada. Y, cuando la conciencia te machaca lo pasas muy mal y, piensas que, los que no tienen conciencia deben de vivir mucho mejor.

Hoy hablaré de dos examistades mías, que, siendo el Yin y el Yang, gracias a no tener conciencia viven cómo reyes

Se llaman Joan ( antes Juan) y Josep María.

Son dos de las personas más inteligentes y trabajadoras que he conocido. Tienen en común varias cosas que comentaré: Una inteligencia por encima de lo normal; trabajadores hasta niveles patológicos y obsesivos; tremendamente generosos ( jamás dejan que paguen los demás) y, muy poco sociables cuando no, sociópatas ( salvo con algunas excepciones).

Empezaremos por Joan.  Un hombre de mi edad que, siendo apenas un adolescente vino de su  Andalucía natal casi sin saber escribir o leer; era de un pueblo casi abandonado, por lo cual sus padres emigraron a Ripollet, ciudad periférica del llamado » cinturón rojo» de Barcelona.

Juan, que así se llamaba cuando llegó ( más tarde se hizo llamar Joan), recuperó en pocos años, y de una forma increíble, todo los conocimientos que no había podido obtener en su aldea. Y, en pocos años, trabajando duro y pagándose los estudios, llegó, tras hacer el servicio militar y  «encontrar» novia ( amiga y vecina mía del Poble Sec de Barcelona) a cursar estudios relámpago de empresariales, económicas y sacarse no sé qué título ( carísimo) en ESADE.

Con 27 años se había especializado en una materia, que no sé definir ( es que yo soy de letras) que él llamaba en sus escasas bromas, » médico cura empresas».

Lo contrataba una empresa ( y no precisamente familiar) que iba en caída libre y él, en unos meses, cobrando más que un banquero, la hacía  reflotar. Siempre y sin excepción, con un despido de empleados e imponiendo unas durísimas condiciones a los trabajadores » supervivientes».

En las cálidas noches de verano en tierras de Torredembarra ( Tarragona) además de política ( se hizo del ala más dura de Alianza Popular) hablaba con orgullo de su » trabajo».

Un día, siendo mi hija un bebé de pocos meses, me enfadé con él al alardear de cómo, al » fichar» para «curar» una empresa, hacía el cálculo de los » currantes» que iba a ordenar que despidieran.

Se lo reproché, y me llamo » izquierdista» (¡¡ joder!!, con lo inteligente que era, lo idiota que demostró ser, y más, conociendo mis cuerda política). Discutimos y le reproché su manera de » disfrutar» echando gente al paro. Me respondió que » es mi faena y duermo muy tranquilo»

Aquello, más el hecho que su esposa, a la que veo por el facebook en ocasiones, no pudieran tener hijos, y nosotros acabáramos de ser visitados por la cigüeña, hizo que nuestra amistad, franca en un principio, terminara para siempre.

Solamente sé que, vive en la comarca del Garraf en una preciosa torre frente al mar, jubilado y con más pasta que un banco de Andorra.

Ahora es el turno de Josep María.

Lo conocí hace 29 años cuando, siguiendo » órdenes» genéricas del vicepresidente del Gobierno de entonces » Arfonso» Guerra ( es una historia familiar y sarcástica que muy pocos saben)  cambiamos las aguas de la Costa Dorada por las del Cap de Creus ( por suerte).

Josep María era un «liberado» del más poderoso sindicato del país.

Por no sé qué razón se quedó en la calle al igual que su esposa, una granadina ( actualmente radicalmente separatista, aunque ni sabe hablar catalán tras más de cuarenta años en mi tierra).

Con la indemnización montó un pequeño taller de maquinaria.

Al poco tiempo empezó a tener empleados hasta el punto de, a los pocos años superar el centenar y » in crescendo«. Grandes empresas, delegaciones en Italia y la China, y, obsesionado con el trabajo, que no con el dinero, ya que, su generosidad estaba igualada con su escasa simpatía y sus obsesiones políticas.

Tuvimos amistad durante casi 25 años. pero, su obsesión por el independentismo catalán, que era casi su único tema de debate,  y su trabajo,acabó siendo una muralla que nos separó a las dos familias.

La última vez que cenamos juntos, él estaba preparando un viaje de placer de varias semanas por tierras del sur de África. Un viaje que le costó, según nos dijo ( y jamás mentía ni fanfarroneaba)  bastantes miles de euros ( nada para él) al ser él y su esposa.

Tras la cena y la larga sobremesa, donde volvió aparecer el obsesionante tema político por su parte, se quedó unos momentos pensativo. Lo había hecho en otras ocasiones, cuando, tras ingerir más de una docena de Voll-Damm seguidas le cogía un sueño » reparador» en la silla campera o en su preciosa » segunda residencia».

Le pregunté si se encontraba bien. Me respondió que sí, que sólo pensaba en los trabajadores que iba a despedir a su regreso de vacaciones.

Le pregunté, por simple curiosidad cuántos, y, me respondió, con total tranquilidad que, sobre sesenta o setenta, pues tenía que hacer cálculos seguros. Cogió una botella de cava brut ( yo lo prefiero semi) y se » relajó» totalmente.

Aquella noche, estoy seguro que Josep María durmió muy tranquilo.

En cambio yo, que ni me iba ni me venía, pensé que, que tal vez por ser un poco idiota, si tuviera que despedir a un solo empleado, con la puñetera crisis encima (o sin ella) y sin un motivo claro, estaría muchas noches sin dormir ( algo que, sin tener trabajadores a mi cargo ya me sucede hace años por desgracia)

Sin duda actualmente, ya jubilado y traspasada la empresa, y con más dinero que el rey Midas, sus únicos » males de cabeza» serán si habrá » procés» independentista y, si, su equipo ( que es también el  mío) el Barça, gana o pierde.

De los muchísimos empleados que habrá mandado a la calle en casi etres décadas de empresario, ni un remordimiento. Estoy seguro de ello.

No sé si envidiar a Joan y Josep María, o sentir asco. Pero, siendo todos de la misma edad, sin duda ellos viven cómo reyes y yo, cada día tengo que romperme las «pestañas», intentando ganarme la vida con mis libros y mis reportajes, y luchando por cobrarlos

Creo que, por desgracia para mí, siento envidia, pero no de la sana

El autor

Periodista y escritor, mis pasos me han llevado a moverme por el mundo del misterio y de todo lo que tiene dos explicaciones: la ortodoxa y la heterodoxa