Putas, espectros y misterios del Barrio Chino de BCN

Si no se concibe un castillo escocés sin su gaitero fantasma, tampoco se puede concebir el Barrio Chino más famoso del mundo, tras el de San Francisco, sin los espectros de las prostitutas que allí vivieron, rieron, trabajaron y, en algunos casos fueron asesinadas.

Esta tarde, tras el cabreo de la mañana con la INseguridad Social catalana y la preocupación médica de mañana por mi esposa, he decidido, ya que estaba lloviendo, dar un amplio paseo por lo que fue el antiguo Barrio Chino de Barcelona, bautizado así por el periodista catalán Paco Madrid, y del que hablaremos más adelante y, hacer un breve recorrido por algunas de sus más espectrales ¿ leyendas? donde, la prostitución, o sea ¡¡¡las putas!! joda o no a la alcaldesa de Madrid que no le gusta la palabra, que me la trae al pairo, y las apariciones ¿ paranormales? se unen y, dan a luz a un Barrio Chino espectral.

Si quieren ustedes acompañarme, los llevaré de la mano y les contaré algunas historias dónde, los espectros, los yanquis y las felaciones van de la mano ¿me acompañan?.
Sin duda mi estimado colega Juan Rada, como director de El Caso, que sé que me lee, conocerá algunos de los sucesos que relato.

La expresión «Barrio Chino» para denominar una zona del Raval fue un invento del periodista socialista y republicano catalán Francesc » Paco» Madrid.

Sí, al que estuvieron a punto de fusilar en la frontera hispano francesa, aunque actualmente ya se sabe que no fueron miembros del requeté carlista, sino milicianos de la F.A.I que lo odiaban por sus acertados comentarios sobre los anarquistas. Un » comando» mandado por el «president» Companys lo salvó

Pero a lo que vamos, que son las rameras y los espectros.

Durante la posguerra, las dos «trabajoras del sexo» como ahora se les debe de llamar, aunque siempre se las ha conocido como rameras, meretrices, prostitutas o putas, más conocidas fueron la «María» y la «Estrella», ambas andaluzas, de Cádiz la segunda, de la cual nadie sabía su nombre verdadero, pero, se le conocía como «La Estrellita» por su extraordinario parecido físico con la estrella de la copla Estrellita Castro.

Reinas de la calle del Robador, la más selecta,y más tarde y ya mayores de la maltratada calle de Las Tapies, para terminar de pajilleras en la Terra Negra y algunos cines del Paral.lel.

Conocí a las dos siendo un chaval, y ellas viejas, que no ancianas, y ambas dementes. A la María la demencia le llegó de la mano de unos marineros yanquis de la Séptima Flota, de esos que, sólo llegar se iban directamente de putas y a armar camorra, con lo cual, alguno salió del «Chino» con la barriga abierta por el navajazo del chulo o macarra de turno, que, una cosa es creerse los «dueños del mundo» y otras es que los otros, aunque sean unos macarras de baja posta españoles se dejen sodomizar.

A María le dieron tal paliza en las cercanías de la calle las Tapies con la otra calle de prostitución vecina, sant Oleguer, que, perdió totalmente la razón. Primero dio pena a sus compañeras, más tarde fueron ellas mismas las que la echaron a hostias de la caduca calle de las Tapies.

Un día la encontraron muerta a golpes y octogenaria en la esquina de ambas calles. Desde entonces se aseguraba que, el espectro de «La María» perseguía de noche a los hombres que por allí andaban buscando sexo pagado, con su famosa y cansina frase de «¿ te la chupo barata, «cariño?»

Su colega, la Estrellita apareció también muerta y robada, con más de ochenta años en la todavía hoy viciada calle de Sant Viçens, muy cerca de un conocido moblé todavía en funcionamiento, pero que ya era inaccesible para ella.

Todavía hoy, son bastantes las personas que aseguran verla por la zona por las noches, con su » caracol» en el pelo, para parecerse todavía más a su admirada Estrellita Castro.

Y conste que, la mayoría de los habitantes de allí tan siquiera son, no ya catalanes, siquiera europeos: ¿será realmente el espectro de La Estrellita o una leyenda urbana?.

Lo que puedo asegurar es que, dicha mujer, todo un símbolo del Chino, existió y, por sólo 10 «calas» ( pesetas) le hizo más de un «manubrio» ( pues ni dientes le quedaban) a algún íntimo amigo mío de apellidos iguales a un conocido «expresident» catalán, aficionado a quedarse con el dinero que no es suyo.

Aquella calle de las Tapies, donde, un » servicio completo» ( década de 1970) costaba 200 «calas» y un «especial» 250 , con más de cuarenta bares de prostitución, es actualmente una calle vacía, que, parece necesitar que, aunque sean unos simples espectros, algunos andantes paseen por allí.

Anteriores en el tiempo y más politizadas, fueron famosas en vida y postmórtem, dos rameras revolucionarias que encabezaron varios piquetes de la extrema izquierda durante la Semana Trágica de Barcelona.

Ambas, tras atacar una conocida armería cercana al Poble Sec junto a un grupo de anarquistas, sembraron el terror en el Poble Sec y Montjuic, quemando casi 20 iglesias y conventos, uno de ellos, en la Plaça Blasco de Garay o «El Sortidor» ( donde yo golfeaba de chaval) llegaron a quemar a los animales que allí se hallaban al encontrar una «momia» ( resultó ser medieval) allí guardada .

Sobre este tema grabamos hará unos tres años un muy buen programa con Nacho Ares para Cuarto Milenio, que debía titularse » Misterios de la Semana Trágica»…pero, aunque la productora pagó religiosamente, el director de dicho programa, mi examigo Iker Jiménez Elizari ( y señora) decidieron que no se emitiera .

Las dos rameras, conocidas como » La Cinco céntimos» ( por ser el precio que cobraba por «servicio completo») y su compañera, «La Vasca», cuyo alias se debía a su origen geográfico, estuvieron muy cerca de ser fusiladas, pero dicen las malas lenguas que, fueron precisamente sus «lenguas» y su buen hacer a la «»francesa» con algunos mandos policiales, lo que evitaron la pena capital.

Ambas murieron asesinadas en la década de los 30 y, según se asegura todavía, sus espectros pasean de noche por la zona de la calle Hospital donde trabajaban..Y, todavía hoy se puede apreciar su » oficina», actualmente un piso normal…( aquí lo dejo para no meterme con temas políticamente incorrectos).

Con la llegada de los yanquis y sus medias de seda, se hizo famosa otra ramera que llegó a crear ella sola una leyenda…Se llamaba Carmen, y la llamaban Carmen la «andaluza», aunque al parecer era de Badajoz, o Carmen la «francesa» debido a su dominio «profesional» del idioma de Víctor Hugo.

Guapa, joven y cara, muchos marinos y también compatriotas hacían cola para que les «abriera» sus pasiones en un moble de la parte baja de Las Ramblas de Barcelona, junto a un restaurante de nombre vasco…o gitano.

.Un americano la mató, y se aseguraba que, cada noche seguía a la puerta del moblé ofreciendo post mórtem sus servicios,. Hasta el colega Carandell, experto en el tema, en alguno de sus libro sobre la Barcelona canalla se hizo eco de este personaje, ya que, las famosas » pisadas de la puta» que hasta hace poco se podían observar en la puerta del moblé, se aseguraba que eran de ella.

La verdad es que, se debía a la erosión de miles de pisadas de tacones altos que entraban y salían del moblé centenares de veces cada día.

Para la revista «Año cero» hace años, antes de ser el director  mi buen amigo el jienense Lorenzo Fernández Bueno ( del anterior ni me quiero acordar) publiqué algunos reportajes sobre la Barcelona post mórtem y, creo que, en una de ellas aparecía la foto ( de mi propiedad) de dichas pisadas…

Pero si una ramera ha hecho «historia» misteriosa en dicho barrio, esa mujer, de la que yo he escrito mucho ( y muchos han «fusliado»), y desde hace más de tres décadas ( ahora está de moda) fue Enriqueta Martí, mal apodada y peor conocida como «La Vampira de Barcelona».

Como ya he puesto artículos anteriores en mi blog, publicados muchos reportajes y, en varios libros míos hablo de ella, aquí me limitaré a poner la foto de cómo están en la actualidad algunos de los putiferios en los que ofrecía sus » servicios» ( de todo tipo) junto al portal de Santa Madrona de la tercera muralla de Barcelona. pongo la foto y, resumo sobre las especulaciones, en ocasiones realmente idiotas, sobre esta asesina y pervertida.

Ramera y ninfómana, se hizo con una » cartera de clientes» entre la burguesía catalana y del resto de España, aristócratas incluidos, para el tema PEDÓFILO ( leer mis reportajes sobre el tema) y venta de pócimas de origen humano para supuestamente «curar» enfermedades graves en su tiempo.

DE VAMPIRA NADA por mucho que chupara…

Hay un reportaje de hace unos nueve o diez años, con Fran Contreras, para Cuarto Milenio, en que hablo extensamente de ella.

Si se puede todavía ver, podréis observar lo pálido que yo estaba y lo delgado ( había perdido once kg en un mes). y parecía que algo muy «feo» estaba en mi cuerpo ( y no era un demonio precisamente).

Ese día, jueves, esperaba en unos días el resultado de mi diagnóstico y, accedí a grabar ese programa, en el que me acompañó mi hija, por entonces creo que acabando la carrera de periodismo,  y el equipo de Iker ( entonces muy amigo mio). Una vez terminado, ni Fran ni Iker  fueron capaces de llamar para saber si me saldría o no..Y allí empezó el final de una buena amistad ¿? Y aquí lo dejo.

Aquí termino un pequeño artículo que, originalmente tenía fotografías y que se pueden ver en mi muro del FB

Que algunas rameras sigan protegiendo a los todopoderosos que arruinan gratuitamente a los pobres y disfrutan con ello, ya que, al fin y al cabo, son sus madres.

 

El Borde de la frontera

www.miguelaracil.com

 

Cuando los templarios llegaron a las Islas Baleares

LOS TEMPLARIOS EN LAS BALEARES

 

Cuando se habla del Temple en nuestro país, tendemos a referirnos solamente a los enclaves y encomiendas de la Península Ibérica, obviando, de manera lamentable, a los caballeros que residieron, combatieron y trabajaron en las Islas Baleares.

Pensemos que A.J. Forey en su impresionante trabajo The Templers in the Corona de Aragón asegura que los derechos, rentas y posesiones que los caballeros tenían en las Baleares eran las segundas en importancia del reino de Aragón, después de las del castillo de Monzón. Forey, tras consultar los archivos de la época, asegura que en el año de la supresión del Temple, sólo esa encomienda pagaba de impuestos 920 masmudines ( moneda de oro normalmente de origen árabe), lo que nos da una idea de cuáles serían sus ingresos brutos.

Al hablar de la reconquista de dichas islas, debemos mencionar dos nombres: Jaime I el Conquistador, criado bajo la tutela, no lo olvidemos, de los monjes-caballeros y, seguidamente, la Orden del Temple.

Pese a algunas tentativas anteriores por parte de los condes catalanes que se remontan al siglo XII, los monarcas catalanoaragoneses no se habían decidido a conquistar dichas islas, las cuales en días muy claros, podían observarse desde diversos puntos de Cataluña.

El día 16 de noviembre de 1228 se celebra una comida en la ciudad de Tarragona, a la que asisten invitados por el comandante o cómite de galeras Pere Martell, el rey Jaime junto a otros nobles catalanes, entre ellos Ramón de Montcada, cuya familia estaba muy relacionada con el Temple, e incluso dio un maestre de la orden (Pere de Montcada), Guillem de Claramunt, descendiente directo del Maestre templario Arnau de Claramunt, el Conde de Ampurias, en cuyo feudo existía una de las más importantes encomiendas templarias de Cataluña (Castelló de Ampurias)   uno de cuyos descendientes, posiblemente Hug de Ampurias, fue el responsable de las desastrosas negociaciones que acabaron con la última posesión templaria en Oriente (Isla fortificada de Ruad, 1303) y posiblemente también estaba presente Guillem Cádell, que coincidiendo con la conquista de Mallorca, sería Maestre de la Orden en la provincia catalanoaragonesa.

Aunque dicha conquista ya interesaba al monarca desde hacía algunos años, posiblemente influenciado desde muy joven por sus antiguos  preceptores en Monzón, es en esa reunión, en la que una buena parte de los asistentes estaban relacionados con la Orden, donde se toma la decisión de armar una flota y un poderoso ejército y lanzarse a la conquista de las islas.

Según parece, y aunque no se ha difundido excesivamente el hecho, los nobles catalanes de las zonas de Lleida y Tarragona tenían escasas, por no decir ninguna, ganas de emprender dicha campaña, pues sus anhelos y ambiciones miraban hacia tierras valencianas, mucho más cercanas, por lo que el papa Gregorio IX, un fanático de la lucha contra todo tipo de herejía (fue el creador de la Inquisición) o religión distinta a la católica, decidió darle carácter de cruzada, intentando de esta manera conseguir una mayor asistencia de guerreros peninsulares y del sur de Francia ( y también, de paso, que más tarde el monarca cataloaragonés en “agradecimiento” participara en las Cruzadas en Tierra Santa).

En poco tiempo, el monarca consiguió reunir una flota integrada por 159 embarcaciones, de las cuales sólo 12 eran galeras de guerra, siendo las otras naves de transportes para los soldados y sus caballerías. Sobre el número de hombres que integraban el ejército no hay unanimidad, pues mientras el historiador y teniente coronel de artillería Miquel Ribas i Pina, una de las mayores autoridades en la vertiente militar de la conquista balear, aunque muy ortodoxo en sus estudios, cree que podían ser 1500 caballeros y unos 15.000 peones y auxiliares, otros investigadores más cautos, entre ellos Hermergild Crespi, opinan que el número de hombres a caballo sería de poco más de 700, mientras sí coinciden en la cantidad aproximada de peones.

En lo que sí parece que hay unanimidad, es que la Orden templaria colaboró con un centenar de caballeros, lo que es una cifra muy importante si pensamos que a estos se deben de añadir los sargentos y peones que formaban parte así mismo de dicha cuerpo militar, lo que puede dar una cifra aproximadamente superior a los 1.000 hombres.

El día 5 de septiembre de 1229, la flota levanta anclas desde los puertos de Tarragona, Cambrils y Salou. La gente embarcada tiene distintos orígenes. Principalmente catalanes, también los hay de occitanos ( posiblemente algunos son cátaros que deciden huir de la persecución francesa contra dichos herejes), italianos, y algunos aragoneses, navarros y castellanos.

El ejército a su llegada a Mallorca se divide en cuatro cuerpos diferentes, uno al mando del propio rey, otro del obispo de Barcelona, el tercero con Nuño Sancho, poco amigo de los templarios y que no destacaría precisamente por su valor y maestría castrense, y el cuarto a las órdenes de Guillem de Montcada y su hermano Ramón, donde se encuadran todos los templarios, que están directamente bajo las órdenes del valeroso conde de Ampurias.

El primer encuentro importante se lleva a cabo en Porto Pí (12 de septiembre), donde los templarios luchan con gran valor contra un grupo superior de sarracenos, aunque la indisciplina y la precipitación de algunas tropas ajenas a la Orden,hace que una parte de las huestes cristianas caigan en una emboscada que cuesta la vida a los dos hermanos Montcada, comandantes de dicho cuerpo de ejército, así como a un buen número de cristianos, entre ellos posiblemente varios templarios.

Poco a poco las tropas cristianas van avanzando, con los templarios en cabeza. Ante los muros de la fortificada capital mallorquina, sólamente los templarios y algunas unidades reales, más acostumbrados a sitiar grandes ciudadelas, están a la altura de las circunstancias, pues la artillería cristiana y sus ingenieros, estaban habituados a sitiar pequeños castillos roqueros, pero no una fortaleza como aquella.

Finalmente conquistan la plaza, con cierta ayuda “divina” según las leyendas.

La carnicería contra los musulmanes es terrible, y unos 3000 hombres de armas y 15.000 civiles huyen a la inaccesible y exuberante sierra de Tramontana, donde sobrevivirán en una lucha de guerrillas algunos años, hasta ser vencidos y sometidos muchos de ellos a la esclavitud, pasando casi dos centenares a posesión del Temple.

El monarca, muy amigo de sus maestros en la infancia, los templarios, agradece la ayuda de estos de forma generosa, pues según Ricard Soto y Companys, les concedió 525 caballerizas(porción de tierra suficiente para poder vivir un caballero y su familia), lo que actualmente equivaldría a una extensión aproximada a las 3238 hectáreas. Además, el Conquistador concede a los caballeros el castillo de la Almudaina en la capital,un barrio cercano a la judería, y el importante puerto de Almonetir, donde existían dos pequeñas fortificaciones así como una de las principales fuentes de agua dulce de la zona. En octubre de 1230, ya estaba creada la primera encomienda de las islas y cuyos últimos comendadores fueron Pere de Sant Just, posiblemente uno de los templarios que pudo continuar con sus actividades en la zona de la Geltrú tras la disolución, y Bernant Fesfonts.

También adquieren lo que será su principal enclave, Pollença, donde habitará un lugarteniente junto a parte de los caballeros. Sabemos que el primer responsable de dicho enclave fue Fray Arnau de Cursaval. Años más tarde, y muerto ya Jaime I, en esta localidad habrían serios roces entre los monarcas y el Temple, a raíz de las responsabilidades juridiccionales. Su influencia en dicha población, una de las más importantes del archipiélago, les llevaría a mediados de ese siglo a tener pleitos con la Iglesia a raíz de los derechos e impuestos que generaba el templo de dicha localidad.En el cercano monte(Puig) aún se conserva un enclave conocido como Puig del Templers

Ya asentados, algunos caballeros buscan inmediatamente el aspecto mágico y ancestral de la isla, y así nos encontramos que en lo que fue antiguo talayot prehistórico en el sagrado Puig de Son Vila, cerca de Alcudia, instalan lo que muy posiblemente fue un lugar de meditación y oración, y que aún hoy los habitantes de más edad conocen como El Fort dels templers (El fuerte de los templarios).

De todos modos, el corazón mágico y sagrado de la isla, el Santuario de Nuestra Señora de Lluc, patrona de la isla, es según muchos investigadores, entre ellos García Atienza,la obra clave de los templarios para reivindicar y poner a dicha isla bajo la protección de la Virgen, o lo que es lo mismo,de la Gran Diosa Mater.

 

Menorca, la isla sagrada.

Cuando la mayor de las Baleares ya estaba en manos cristianas,y una buena parte de élla pertenecía al Temple, los dirigentes de la Orden giran sus ojos hacia una isla llena de misterio, que aún hoy levanta polémica debido a sus extrañas y autóctonas construcciones prehistóricas, y que desde la más remota antigüedad, estaba considerada como un lugar sacro, Menorca.

Con la caída de Mallorca, los musulmanes de la isla vecina deciden rendir vasallaje al rey cristiano, pero de una forma casi simbólica. Jaime I, siendo consciente de que no le quedan fuerzas militares para emprender una nueva conquista, acepta el tibio vasallaje y decide olvidar dicha ínsula. Pero no pasa lo mismo con los templarios, que desean poseer la mágica isla del “Toro Sagrado”, representado por las imponentes taulas y las arcanas “navetas”. Son varias las veces que los monjes-caballeros insisten al monarca para que se decida a conquistar aquella pequeña isla, que al parecer era muy importante para los Pobres Caballeros de Cristo, los templarios.

Finalmente, en un encuentro entre el rey Conquistador y el comendador de Mallorca, Fray Ramón Serra ( que llegaría a Maestre provincial) se decide conquistar dicha isla, aunque utilizando un pequeño ardid, pues solamente se envían tres galeras armadas y llenas de hombres, los cuales de noche se despliegan y encienden sus fuegos de manera que parezca que son un gran ejército. Los musulmanes se rinden casi sin luchar y aceptan ser súbditos del monarca cristiano. Los templarios consiguen poner el pie en una de las islas más misteriosas de todo el Mediterráneo.La misma ínsula donde milenios atrás se habían practicado cultos aún hoy desconocidos y cuyos habitantes habían adorado al toro, animal solar.

Las dos grandes islas ya están en poder cristiano, y los templarios han conseguido uno de los propósitos que, según algunos investigadores, ya se habían propuesto desde hacía décadas, pues Atienza nos dice al respecto: No tendría que sorprendernos que la Orden del Temple contase ya con su presencia en las islas cuando, apenas aprobada su regla ( 1128) las incluyó entre sus provincias cien años antes de su conquista.

Queda claro que las Baleares fueron de una gran importancia para los caballeros del Temple, y que muy posiblemente desde que se hicieron cargo de la educación del futuro Jaime I, el más importante monarca de la corona catalanoaragonesa, ya influyeran, de forma más o menos directa, para que el monarca, antes de “reconquistar” nuevos territorios, accediera a la conquista de aquellas islas lejanas y cercanas a la vez, que para los caballeros tenían un valor doble, tanto en el aspecto estratégico y comercial, como desde un punto de vista místico y sagrado, pues sabían, o por lo menos intuían, que en esos pagos, y desde hacía milenios, los antepasados habían rendido culto a unas divinidades que podían encajar perfectamente en su ideario oculto.

 

RECUADRO:

Se conoce una curiosa leyenda que nos habla de la puntual aparición de San Jorge durante el asedio a la capital balear.Aunque de esta “ayuda celestial” se han dado muchas y variadas versiones.

Estaban los soldados cristianos un tanto sofocados debido a la numantina resistencia de los árabes mallorquines para petados tras los muros de la ciudad cuando, sin que nadie supiera de dónde, apareció un majestuoso caballero de blanca capa y espada centelleante, montado en un bravo corcel del mismo color que la capa, que a golpes de mandoble se abrió paso entre los agarenos, contagiando de coraje a las tropas cristianas que lo siguieron gritando con ardor hasta conquistar toda la ciudad. Eso es al menos lo que nos cuenta la Crónica de Marsili, que dedica los honores al santo guerrero, aunque historiadores posteriores y menos piadosos parecen creer que quién iba enfundado bajo la espléndida capa y cortando cabezas enemigas era o bien el aragonés Juan Martínez, o más probablemente el caballero, posiblemente templario, Berenguer de Gurb, que al igual que sus camaradas de Orden, se distinguió por su valor durante todo el asedio a la ciudad.

 

Recuadro:

Durante el ágape que reunió a varios nobles y prohombres catalanes junto al monarca en Tarragona, y donde se decidió la decisiva invasión de Mallorca, parece ser que existía un plan ya preparado de antemano, y al cual los templarios no eran en absoluto ajenos, incluso hay indicios que parecen indicarnos que tenían preparada una gran cantidad de dinero para “ayudar” al rey Jaime, económicamente débil en esos momentos, a preparar dicha expedición de conquista, lo que nos lleva al convencimiento de que el interés de los templarios por dichas islas se remontaba en el tiempo.

 

Miguel G. Aracil

 

para saber más: Libros sobre templarios en www.editorialbastet.com