Putas sí, putas no.

¡¡¡Putas sí, putas no!!!

Antes de dedicar la tarde a otros temas más personales, dejo aquí mi opinión sobre el debate, el ” gol por la escuadra” y demás mamamandurrias que tanto vorágine ha levantado en esta semana el tema del sexo de pago

YO SÍ ESTOY DE ACUERDO con ese sindicato de “profesionales del sexo”

Prostitución la ha de haber por simple NECESIDAD,

La persona que, por la razón que sea no tiene acceso a sexo por amor, deseo, o lo que sea, necesita desahogar sus necesidades con alguien. ¿ o no?

No quiero, me niego a creer que, si una persona, por la razón que sea, no tiene otra salida a sus apetencias sexuales, tenga que, si es nombre hacerse seguidor de san MANO–LO “peletero”, o si es mujer del ” encendedor de bambú”

Siempre ha existido la prostitución , incluso la sagrada entre varias antiguas culturas, principalmente mediterráneas.

Qué pasaría si personas que necesitan sexo no lo encuentran, aunque sea pagando ¿ violaciones?

Dejando claro que yo sí estoy a favor de dicha dedicación profesional, me parece de lo más lógico, de hecho OBLIGATORIO; que si prostitutas y prostitutos se ganan la vida, y algun@s más que bien o MUY BIEN, con dichas actividades, TENGAN su IAE ( antigua licencia fiscal), paguen sus autónomos ( o sean asalariados cotizando), hagan sus declaraciones de Hacienda y demás. Cómo cualquier currante, sea hijo de vecino o hijo de…

Me parece de una magna y puta ( nunca mejor dicho) HIPOCRESÍA querer prohibir la prostitución cómo profesión, anular el polémico sindicato ( O.T.R.A.S) y en cambio sí aceptar que existan legalizados puticlubs y burdeles, mimetizados con eufemismos legales y que sí pagan impuestos ( aunque me huelo que hay mucho money ” negro” y mucho soborno)..

Sobre que el 80 por ciento de las personas que se dedican a esa labor lo hagan obligadas, pues mire usted Doña María o don Propicio, que uno nació y se crió en el Poble Sec, barrio de BCN que limita con Montjuic y con el antiguo Barrio Chino, Y yo, de informática o de chino ni idea, pero de haber conocido ( sólo por amistad o de oído, que nadie vaya a pensar mal…) prostitutas, desde las mejores de la calle Robadors, hasta las más “puretas” de la calle las Tapias ( 200 pelas servicio completo) he conocido muchas. Incluso, lo he dicho mil veces, mi mejor amiga desde la cuna, era puta vocacional desde que con catorce años aparentaba veinte y se cepillaba incluso a ciertas estrellas de mi exequipo de fútbol, el que para muchos es el mejor del mundo y ” més que un club” ¿?¿?.

No seamos timoratos ni hipócritas. Que con su cuerpo haga cada cual lo que le tercie que para eso es suyo, Pero pagando impuestos y con todos los deberes y derechos que tiene cualquier hijo de vecino.

Para finalizar, cuando ayer leí el tema de subvenciones para ” aprender” la profesión de prostituta, aquí sí que me queda claro que algun@s dirigentes políticos son verdaderos — under —85 C.I.

Esa profesión o labor no se aprende con un blog en la mano ni tomando apuntes…Se aprende por la experiencia, aunque algun@s ya nacen enseñadas, Y “abriéndose”mucho …a la experiencia.

Termino haciendo un corte de mangas con peineta incluida a quién ha preparado el ” plan de estudios” que ayer se anunció en TV sobre esta antiquísima profesión: ” Aprender inglés”…Creo que mejor ” francés” que es más habitual ( y bien pagado) en la profesión.

 

Con todo mi respeto  a casi todas las profesionles legales ( menos la de banquero)

El autor

Periodista y escritor, mis pasos me han llevado a moverme por el mundo del misterio y de todo lo que tiene dos explicaciones: la ortodoxa y la heterodoxa

Cada día soy más asociable ¿ virtud o defecto?

Hay cosas de las que uno no puede presumir.

Nadie que yo sepa presume de estar perdiendo el cabello, ni de sufrir de meteorismo ( gases intestinales) o de halitosis, ni de apestar por los sobacos ( menos algun@s ultraseparatistas de mi tierra)

 

Quizá por eso reconocer que cada día soy más asocial, que no insociable, no es un mérito, sino una realidad sin mérito alguno.

 

Lo que más me choca es que, conozco gente que, siendo más sociable que una manada de corderos presumen de ser, al igual que yo ( por desgracia) poco sociables.

 

Incluso conozco alguno que se apunta a un bombardeo, papea con gente que ni conoce y, luego presume de “poco sociable”

 

Ser asociable o, peor, insociable no es una virtud. Es algo, cómo en mi caso, fruto de la edad y los desengaños y putadas de la vida.

Nací y fui de niño, adolescente y joven muy sociable. En ocasiones creo que demasiado.

Quizá el hecho, la suerte, de haberme criado y crecido en el mundo del escultismo ( los scouts, en mi caso de los de España, no de los ” otros” que había en mi tierra y cuyos hijos llenan hoy de basura amarilla las playas) ayudó que, primero cómo simple patrullero, luego con cargos mucho más “galoneados” me convirtiera en una persona muy social.

 

Tras regresar de la ” mili”; más tarde unos años que  a nadie les importa y muchos hablan pero casi nadie conoce, y poco más tarde ya metido en el mundo periodístico y editorial , mi sociabilidad fue cambiando. De hecho de más a menos.

Quizá la “travesía del ecuador” fue a los 39 años en que, tras una época profesionalmente dorada , al menos para mi, y habiendo sido director de varias revistas especializadas y con muchos ” amigos” ( y una mierda) que mensualmente esperaban mis valoraciones económicas para sus reportajes, una gran putada familiar me dejó en el dique seco nueve meses, intentando que un cuerpo que estaba vivo, pero cuyo cerebro ya había dejado de estar, saliera del vacío o se apagara para siempre. Como así sucedió.

Ya he contado en ocasiones que, durante aquellos nueve negros meses, mis ” amigos” de la época de “dire” ni dieron señales de vida y sólo algunos amigos, o eso me creí yo, estuvieron relativamente cerca. Mis gatos siempre.

Todo acabó mal y tuve que empezar o, mejor seguir con mi vida y sacar a mi familia, la que me quedaba, adelante, cómo antes.. Y así lo hice.

Pero con el vacío que te deja , al menos ese fue mi caso, haber dejado de creer en Dios, pues ya entré para siempre en el más radical ateísmo,  poner en cuarentena la palabra amistad fue un duro y difícil golpe.

De todo aquellos ya han pasado veintitrés años y, los pocos amigos que tenía entonces, y principalmente debido al puto “procés” cainita que existe en mi tierra, han desaparecido, quedando sólo un reducido grupo de personas a las que considero amigos y con las que comparto en ocasiones cenas en el elitista Spa del Vampiro Cabreado, parido por mí, en el que nos justamos escritores, periodistas, comunity mánager, informáticos, profesores de la Universitat de Barcelona y un variopinto pero corto staff de personas que tenemos ciertas cosas en común.

Por cierto que, como hace décadas que no colecciono amistades y las cenas las pago yo de mi bolsillo, en dichas cenas-debates acuden gente de todo pelaje político menos podemitas y separatas. Quede claro.

Ya metido en los sesenta hace tres años veo que, cada vez mi asociopatía va en aumento.

Quizá sea una larga enfermedad de mi esposa; quizá sea que me siento y me gusta sentirme solo ( salvo por mis adorados gatos) ya sea por que sólo aspiro a sentirme libre y tranquilo, cada vez mi vida social la voy menguando cada vez más.

No diré que soy feliz pero sí que vivo tranquilo cuando, en un bosque cojo un palo y, con el cuchillo que siempre llevo encima hago algo tan simplón cómo hacerle punta, muescas o trabajarlo. O, si estoy debajo de mi amado Mare Nóstrum buceando, me siento libre y tranquilo viendo a los peces y notando que lo que me rodea no me cabrea ni me toca las narices.

En ocasiones lo hablo con uno de mis pocos amigos, fogeado profesor de la Universitat de Barcelona y de la Universitat Politécnica de Catalunya y me asegura que él también sigue dicho camino. Espero que no sea el caso.

Ser poco sociable o asocial, que no insociable, no es una virtud, lo he dicho sólo empezar.

En mi caso es el fruto de sesenta y tres años ( recién cumplidos) de dar y recibir bofetones y zascas de la vida y de los mamíferos de mi especie.

Cómo que amo el Mare Nóstrum y la Naturaleza y, por encima de todo a los gatos que, daría cualquier cosa por volver a ser aquel Miquel,  Miguel ( el ” Montero” en otros mundillos ya olvidados) o Aracil que, hace décadas se lo pasaba formidable con sus congéneres, aunque en ocasiones la cosa acabara a hostias, que siempre es mejor acabar a puñetazos cómo hombres que criticando por la espalda cómo simples comemierdas.

Ya he hecho tarde. Se me ha ” pasado el arroz”

Sólo aspiro a leer tranquilamente libros, practicar el ” bushcraft” si es solo mejor, bucear en mi estimado mar interior y azul y, en pasar mis últimos años lejos de problemas, de los que he sido verdadero ” buscador”, según parece debido a mi carácter y mi incontinencia verbal y fobia a lamer culos..

No es cuestión de presumir de ser poco o nada sociable. No es ningún honor. Sólo el fruto maduro y tal vez algo podrido de haber vivido mucho y conocido a demasiada gente que no siempre me hubiera gustado conocer.

Por lo tanto, si alguien muy sociable me lee, que no sea tan cretino de “presumir” de asociable, que no es un mérito, al contrario, es sólo el condicionante de los años y las malas experiencias

 

Sean ustedes felices que, la vida son cuatro día y, pasamos, según dicen, una tercera parte durmiendo

www.miguelaracil.com

 

El autor

Periodista y escritor, mis pasos me han llevado a moverme por el mundo del misterio y de todo lo que tiene dos explicaciones: la ortodoxa y la heterodoxa