El sol caía implacable sobre la árida comarca leridana de la Segarra aquel último domingo de agosto. Un pequeño autocar llegó junto al solitario templo de Sant Pere el Gros, situado a unos mil metros de la universitaria ciudad de Cervera y de él bajaron un alegre grupo de turistas provenientes de Barcelona. La persona que hacía las funciones de guía les dijo alzando la voz para ser oido por todos: Como ustedes pueden ver, este soberbio templo es totalmente redondo, lo que nos indica claramente que fue construido por los caballeros templarios.
Esta anécdota es real y la pudimos vivir personalmente hace algunos meses. Continue reading