Consejos para llevarse bien y no acabar a hostias. Hablo en primera persona

Sin duda mi carácter no es el mejor para hacer » amigos» de conveniencia o de » obligación».

Conste que siempre digo que, quien asegura tener MUCHOS amigos simplemente MIENTE o, no sabe distinguir entre amigos, amistades, compañeros, interesados y lameculos.

De estos cinco tipos de relaciones sociales he tenido muchos, si exceptuamos de «amigos» que han sido muchos menos.

Si a eso le añado mi visceral sinceridad y mi tendencia a la incontineneica verbal ( en una ocasión y antes de estar » bloqueado e interdit»  en Catalunya Radio dije públicamente que Marta Ferrusola me caía mal…y estaba en la Plaça Sant Jaume el M.H.P Jordi Pujol) pues miel sobre azucar o vinagre sobre mostaza..

Pero hace unos35 años que tengo un pequeño secreto que me explicó el que durante varias décadas fue mi abogado ( y exlocutor de radio y TV)

Por aquellos tiempos, felices para mí ( nada qué ver con lo que ahora  es mi vida) estábamos grabando una serie de Tv basada en mis primeros libros.

Uno de los directores era un abogado ( desde entonces sería el mío) que tenía un apartamento en la carísima calle Tuset, y su casa y despacho en otra calle » pija».

Me presentó a su » compañero» de piso. Un precioso perro pastor alemán, no recuerdo su nombre. Lo vi, lo acaricié y, le dije una frase muy mía: » Yo quiero más a los animales que a las personas«,y nos caimos bien.

Hicimos buena amistad.

Venía de vez en cuando a cenar a mi casa con mi difunta madre, mi mujer y mi hija ( muy pequeña) y mis gatos,  y me llevaba los casos legales que yo por entonces, cuando me relacionaba con los de mi especie ( ahora soy apóstata del género humano) tenía. Incluídas varias amenazas de muerte (pero no de las de moda actualmente, con ataques de histeria y propaganda barriobajera) con una secta diabólica, a cuyo cabecillla llevamos a tribunales y sería condenado a 21 meses de cárcel (que no cumplió) y a pagarme tres mil eruos ( pasarlo a pesetas) por amenazas.

Una mañana mi abogado ( por entonces presentador de dos programas de radio en dos emisoras distintas) y yo quedamos con el líder radiofónico de los andaluces en Cataluña, Justo Molinero, y su equipo para una reunión y posterior comida en Mataró (Molinero no asistió)

Íbamos en el automóvil cuando , casi por casualidad, creo que debido a una entrevista que emitían en la radio del coche, salto eso tan cainita que es la política. Jamás habíamos hablado del tema entre ambos

Yo sabía que él era un peso específico, con carnet en el bolsillo , voz y mucho voto, en el partido socialista. Yo andaba como siempre por el » bando contrario» y «popular» . De allí saltóel tema al fútbol.

Reconoció ser un fan merengón irreductible. Yo, por entonces y al igual que desde que nací hasta hace tres años, era culé de » estirpe» ( mi abuelo, el » meu avi», era socio del Barça y ya me llevaba en ocasiones siendo pequeño). Ahora paso olímpicamente. ME LA SUDA cualquier equipo de vividores de darle patadas al balón y ganar millones por éllo. Salvo la Selección, la » Roja», que sí es MI equipo.

Para rematar el tema, resultó que, él, siendo de izquierdas era muy católico ( eran una familia » bien» de mucha pasta y enjundia dentro del mundo de la abogaciía desde hacía décadas) y practicante. Yo ateo convencido.

Teníamos todos los ingredientes para cabrearnos.

Pero JJ que me llevaba casi 20 años y sabía mucho de la vida y mucho juicio mamado me dijo, literalmente: » Miguel, yo católico, de izquierdas y del Madrid. Tú de derechas, ateo y » culé». Llegaremos a un acuerdo: No hablaremos NUNCA de política, fútbol o religión. Podemos hablar de animales, que nos fascinan, o de enigmas y misterios. Así seguro que no chocamos»

Me enteré hace apenas seis meses de su muerte y, la verdad, en mucho más de 30 años de amistad, jamás nos llegamos a discutir

JJ sabía que, es mejor hablar de lo que nos une que de lo que nos separa.

In memóriam Juanjo.

 

www.miguelaracil.com

El autor

Periodista y escritor, mis pasos me han llevado a moverme por el mundo del misterio y de todo lo que tiene dos explicaciones: la ortodoxa y la heterodoxa

Carta de un perro fiel ( que todos los son) a su amo

CARTA DE UN PERRO A SU AMO( padre, hermano, amigo)

 

A MI ESTIMADO AMO:

 

A ti, que eres mi jefe, mi líder, mi guía, necesito decirte algo. Piensa que desde el momento en que me escogiste para llevarme a vivir contigo, a partir de entonces, te entregué mi vida de manera absoluta, incondicional. No me importó que tipo de casa tenías, donde me ibas a alojar, que me darías de comer, nada. Lo único importante para mí es que me habías elegido. Crecí a tu lado aprendiendo lo que querías enseñarme, saliendo a pasear cuando tú lo dispusieras y aprendí también a quedarme en casa solo, esperando por ti, el tiempo que fuera necesario y mi mayor alegría era oírte y verte al regresar. Por supuesto que te aceptaba sin importar el estado de ánimo que trajeras, yo lo entendía y me adaptaba a el de inmediato, si venías alegre yo me entusiasmaba contigo y estaba dispuesto a lo que tú quisieras, salir a caminar, jugar con la pelota, lo que fuera… Tu alegría era mi alegría. Si venías enojado trataba de hacerme pequeño, no molestar, esperar a que te calmaras, y si venías enfermo o cansado, me quedaba a tu lado, cuidándote, vigilante, alerta…. Pasamos los años compartiendo, aprendiendo un poco cada día como éramos los dos. Me siento muy feliz de sentir como ha crecido el amor entre nosotros, nos gusta estar juntos, divertirnos, aprender cosas, pero… no se si tú lo sepas, yo voy a envejecer antes que tú, mi cuerpo sentirá los estragos del tiempo y es de eso que quiero hablarte… Cuando envejezca, por favor, cuídame, no me abandones. Quizá tenga problemas para oír o para ver como antes, quizá mi caminar sea más lento pero sigo siendo tu compañero de siempre, acéptame con las limitaciones que vaya trayendo la edad y busquemos nuevas formas de disfrutar la vida. Tal vez no pueda ir por la pelota con la velocidad que lo hacía antes, pero puedo aprender nuevos trucos. Y cuando el tiempo o la enfermedad te indiquen que ya no puedo más, déjame ir con dignidad. No esperes que el dolor o la debilidad acaben conmigo. Te he entregado mi vida hasta el punto en que tú puedes decidir cuándo ayudarme a terminar. Sé que esta decisión te entristecerá mucho pero por el mismo amor que me tienes, no prolongues inútilmente una situación en la que los dos estamos sufriendo. Yo se que tomarás la decisión en el momento correcto. Déjame ir y quédate con nuestros recuerdos que yo llevaré grabados en mis ojos y en mi corazón la imagen del ser vivo que más amé en la vida… CON AMOR, TU PERRO

El autor

Periodista y escritor, mis pasos me han llevado a moverme por el mundo del misterio y de todo lo que tiene dos explicaciones: la ortodoxa y la heterodoxa