Por fin llegó septiembre

Mi mes preferido siempre ha sido septiembre.

De niño y jovencito me fastidiaba que llegaran las clases, las aulas, los profes; aunque, hasta empezar el bachiller superior fui buen estudiante y, hasta un » buen niño». A partir de entonces me volví un gilipollas buscabroncas y «persiguefaldas». Quizá por que muy temprano conocí la «miel» que todo hombre gusta de probar.

Ya de adolescente y menos virtuoso que de niño, septiembre me alejaba de las estivaleras turistas, » guiris» y nacionales, que para estos temas jamás he sido nacionalista, y, me acercaba a los fines de semana con mis añorados boy scout.

Me refiero a lsos Scouts de España-Exploradores de España ( ANEDE), no a los catalanistas o nacionalistas de otras organizaciones también escultistas, pero…distintas. La verdad es que llegué bastante alto en el esacalafón de dicha organización. Todavía guardo los carnets de mando ( jefe de tropa de los scouts de España del Poble Sec y el antiguo Barrio Chino)

Ahora no merezco ser scout ya que, lo de hacer la » buena obra» diaria ya me parece algo que no quiero, ni puedo ni me apetece hacer. La promesa scout por » Dios, la Patria y el prójimo» la he rebajado dos tercios y sólo me he quedado con la Patria ( que no » matria» que lo dejo para los imbéciles).

Ahora soy perverso, según algunos. Aunque buena persona y, ante todo sincero ( mi peor pecado) para otros.

Me conformo o resigno en defirnime que » soy como soy y al que no le guste, pasaporte a Sodoma.

Pero vamos a por septiembre

Para mi este mes huele a setas ( con » s») , montaña, bosque, últimas sesiones de buceo que, en mi caso empezaban ( y siguen todavía) siempre en marzo. A lluvia, que me encanta. A día cada vez más cortos. Comida caliente en lugar de las odiadas ensaladas y frutas que no soporto. Conste que si estoy practicando » survival», una de mis grandes aficiones desde siempre como hierbas e insectos ( entomofagia) y además me lo paso bien con éllo. Solo o acompañado.Casi en cueros o con la » mimeta» puesta.

Septiembre era el mes del reencuentro con mis antiguos camaradas de uniforme ( en este caso sólo scouts…lo demás vendría años más tarde). Contarnos mil historias vacacionales, cúantas de éllas exageradas si hablaban de » liges estivales»

Ya de mayor, siendo cabeza y padre de familia y con la cabeza bien » amueblada» y con talante más o menos pacífico , septiembre era el mes de ir cambiando semana a semana mi estimado Cap de Creus ( Costa Brava norte) por las montañas pirenaicas. por esa Andorra antaño llena de tiendas y gente y ahora mísera hasta parecer el Raval de Barcelona en algunas zonas. Aunque sea la reina del » párking de pago» de los Pirineos.

Siempre en septiembre y ya como escritor, empezaba a escribir mis nuevos libros ( 61 han visto la luz hasta ahora que he cerrado el tema. Ninguno un best seller; aunque también es verdad que los he conseguido publicar sin lamer culos cómo otros han hecho y hacen todavía)

Cuando no estoy fuera de casa o con mi mujer paseando, me gusta los atardeceres de septiembre si los tengo libres sentarme en mi despacho-biblioteca-museo y poner música o descargarme vídeos ( yotube) con canciones de mis » tiempos felices». Recordar aquellos septiembres felices con mis amigos, mis camaradas, mis amigas( en femenino), mis ilusiones.

Quizá mi pasión por el mes de septiembre es de lo poco que queda de unas décadas, muchas por suerte, en que fui muy feliz y veía el futuro con alegría y pasión

Sea como sea, y pese a los cambios vitales que muchos tenemos, septiembre sigue siendo todavía, sin uniformes, guiris, camaradas, ni tan siquiera ganas de escribir nuevos libros, mi mes preferido

No me gustaría morir tal mes, ya que, me ha hecho feliz muchísimos años. Mejor moriri en enero, que es el mes que más odio

Bienvenido, benvingut en mi lengua materna,el catalán,este septiembre 2021,.

Un septiembre con pandemia, desórdenes, una Ciudad Condal sucia e insegura, bastardos e institucionales robos conel precio de la luz , un desgobierno total y, un » staff» de amigos que lo he reducido a la mínima expresión.

Aunque pienso aprovecharlo y, entre las últimas inmersiones que están por venir en mi Mare Nóstrum y las marchas por las montañas, pasarlo tan bien como pueda y, respirando esos olores que sólo el mes de septiembre puede tener

Miguel G. Aracil

www.miguelaracil.com

De profesión APÓSTATA global

Ya me da hasta cosa seguir apostatando de tantas cosas que he sido y he decidido dejar de ser.

El año 1995, una noche del 10 de septiembre, en el Hospital de Sant Pau de Barcelona apostaté de cualquier religión, concretamente la cristiana , que fue en la que me crié o, mejor, me criaron.

Hace unos pocos años, con la «proclamación» de la » republiqueta de los ocho segundos» y viendo lo que vi, aunque yo esos días andaba de uniforme (mimeta) por las montañas malagueñas, comiendo plantas e insectos, apostaté de mi catalanidad.

Me quedaban mi cariño a Barcelona o Ciudad Condal , y a España; sin olvidar jamás mi amor incondicional a los animales y a la Madre Naturaleza.

Por esos tiempos más o menos, apostaté de un mundillo profesional en el que me había movido durante más de cuatro décadas: El misterio en sus vertientes periodísticas y literarias. Tanto cainismo, lameculos, «judas de cuatro perras, pues ni a 30 monedas llegan algunos» y demás, hizo que, tras más de cuarenta años diera de baja a la mayoría de mis amistades, conocidos y similares que tenía en él. Sólo me quedé con tantos como dedos tengo en una mano.

Me quedaba mi amada Barcelona, esa ciudad para mi maravillosa y que me vió nacer, al igual que a todos los Aracil por lo menos desde 1870 ( en el Poble Sec). Pero. con la etapa » Colau» de suciedad en las calles, inseguridad ciudadana ( hace dos sábados un par de magrebiés atacaron a mi esposa y ya tenemos hora para un juicio—mayo del 2022—que sé no servirá para nada, salvo hacernos perder el tiempo a mi mujer y a mi), persecución a los automóviles que no sean nuevos, payasadas institucionales y demás » podemongadas» ya empiezo a sentir sentimientos negativos.

No voy a apostatar de mi estimada Ciudad Condal ya que, estoy seguro que, la en ocasiones llorona actual alcaldesa estará poco tiempo haciendo polvo mi ciudad, pues somos muchos, yo diría que mayoría, los ciudadanos que no la queremos en la Plaça de Sant Jaume. Y, para eso están las urnas y el » seny».

Nieto de socio del Barça, he sido culé hasta los 63 años ( tengo 66), en que, debido a su posicionamiento político ( siempre el mismo por otra parte en mi exequipo) dejé de ser culé. Apostaté de mi exclub de toda la vida y para siempre.

Si a eso le añades haber tenido de vecinos directos durante cuatro meses ( fin de año pasado y los primeros meses del actual) al equipo de campaña de Jan Laporta y varios cabreos director con éllos ( guardo una carta, gentil y caballerosa, eso sí, y un regalo del actual » presi» del descafeinado club pidiendo disculpas. Aceptadas por mi cuenta) ha hecho que acabara apostatando del todo de mi exclub

Ya poco me queda por apostatar

Me quedan mi escasísima familia de dos y cuatro patas (esposa, hija y mis hijos y nietos gatunos o perrunos), unos pocos amigos en los que confío ( muy pocos, cada vez menos), mi amor a mi país, que se llama España, a la Naturaleza, y, ante todo a los animales, mi gran pasión.

No creo que jamás me vea obligado a apostatar de lo poco que me queda.

Seria muy duro para mi y tendría que pensar muy bien si entonces no debía apostatar de lo más sagrado que te da una madre al nacer

Menos mal que , apostatar no cuesta dinero, pues en caso contrario no podría pagar la luz, ese macrorrobo institucionalizado que muchos sufrimos y muchos callan por ideología o idiotez.