Cabreos y peleas en los primeros tiempos del misterio

Hace más de 30 años, bastantes más, y si nos remontamos a tiempos anteriores, las » embestidas» entre la poca gente que nos movíamos en el misterio eran escasas, y, por lo general, siempre había gente de mi tierra por medio. Ya que, aunque ahora Cataluña no PINTE UINA MIERDA en el » mundillo» del misterio, durante décadas fue la cuna, fuente y centro de las paraciencias en toda España.
Como llevo cuarenta y muchos años en el mundillo, aunque lo voy dejando día a día asqueado y decepcionado y cabreado, recuerdo, por haberlas vivido ( sólo mencionaré aquellas de las que fui testigo) algunas de las pocas que, por sonadas dieron mucho que hablar y que….publicar.
Quizá la más antigua que recuerdo fue la que tuvo lugar en el Palacio de Congresos de Barcelona durante el «Congreso Internacional de Parapsicología» entre un joven Fernando Jiménez del Oso, y el presidente de dicho congreso, el siempre irrascible y carismático Francisco de Asís Rovatti Heredia, » Profesor Rovatti».
Yo estaba allí junto a mi por entonces novia ( más tarde esposa) y tuvimos que intervenir, junto al editor Ramón Plana ( Karma 7) y alguno más para que no llegaran a las manos. Rovatti exigió cobrar a Fernando por entrevistar a algunos de los ponentes internacionales, ya que, quería hacer uno de sus formidables programas ( no recuerdo a quién, aunque creo que era un conde italiano, pues hace muchísimos años)
Rovatti se puso , en su estilo chulesco y agresivo y, Fernando, hombre tranquilo, no se dejaba precisamente pisar, como saben mejor que nadie Lorenzo Fernández Bueno o su hijo Fernando López del Oso . La cosa no llegó a mayores port terceras personas que nos metimos por medio. Pero Rovatti se encargó durante meses, yo diría años ( fui testigo en la revista) de empozoñar tanto cómo pudo a Fernando. Quienes conocimos a uno y a otro sabemos de sobras quién tenía razón y quién no.
En la decana y mediocre revista Karma 7, en los primeros años, saltó a las páginas de dicha cabecera, el enfrentamiento (están publicadas cartas de ambos en dicho medio) entre el inolvidable Andreas Fáber Kaíser y Sebastián Daniel Arbonés («Profesor Darbó»). La cosa no hubiera ido a más, ni tenía por qué salir a la palestra, pero ya se encargó el director ( y más tarde mi jefe) Josep María Armengou, de airear aquel tema.
Años más tarde, hablando con Andreas y recordando el tema, me comentaba que, decidió no perder más tiempo en estupideces ilógicas en una revista especializada ¡ bien por Andreas! . Quienes conocimos personalmente a ambos, sabemos de sobra quien podía tener la razón y quién no. Aunque hay opiniones para todo.
También dio mucho que hablar el enfretamiento, más bien por un bando, pues el otro no lo quería, entre el escritor valenciano Juan G. Atienza ( padre de las rutas mágicas por España) y el supremacista ( se puede leer en sus publicaciones dicho supremacismo) Josep María Armengou ( «catalá químicamente pur de la etnia pirinenca» como le gustaba autodefinise), fundador y director de Karma 7. Todo vino de un debate entre el valenciano y el catalán sobre » Vírgenes negras».
Juan se «comió» al poco cultivado Armengou y el otro no se lo perdonó, PROHIBIENDO que, en dicha revista se publicara nada de Atienza. Me metí por medio para defender a Atienza ( estaba yo entonces en Karma 7 ) y llegamos a las manos en la redacción.
En febrero del 2002 me arrepentí de haber tomado partido cuando Atienza pidió dinero, primero a mi editor Josep María Roselló ( Editorial La Espiral) y luego a mi ( por teléfono, pues tenía su fijo y hablábamos en ocasiones) por prologar mi libro » Gran guía de la cataluña mágica» (no acepté que se le pagara y no lo hizo). Ese día me arrepentí de haber roto una lanza e incluso llegar a las manos en defensa de Atienza, que tenía toda la razón en su cabreo con Armengou
El más sonado fue el » affaire» Antonio Ribera versus JJ., Benítez por el best seller » El caballo de Troya».
Aquello terminó en tribunales y un palo ( merecido) para Antonio.
Ribera, siempre lo he dicho ( y otros también en la privacidad), sólo tenía dos defectos: Su patológica tacañería y sus brotes de envidia que, en ocasiones lo perdían. Y en esa ocasión lo perdió.
Puedo asegurar , por haberlo vivido en persona,que hubo TRES sujetos que emponzoñaron a Ribera con el tema. Uno el director de Karma 7 ( en caida libre sus ventas), que veía material para publicar en ese enfrentamiento. Otro un locutor de radio de estos temas y también de BCN y, un tercero de Madrid, que prefiero no mencionar por razones digestivas. Un tema que hizo mucho daño
Otros más inofensivos fueron el enfriamiento Ribera -Lleget ( amigos desde 1952 y cofundadores del CRIS, al que pertenecí años más tarde), que pudimos en los últimos tiempos apaciguar. Incluso les pude hacer una foto junto a la siempre afable psicografóloga Rosita Torrénts (otra pionera) en una imagen que ya es icónica y que es MÏA, aunque otros la hayan publicado
Eran otros tiempos, escasos enfrentamientos, pero, como dice Alfonso Trinidad. tenían cierta » clase». Tan distintos a los continuos cabreos y puñaladas que se dan en la actualidad, convirtiendo en ocasiones este » mundillo» en una ampliación de la Telebasura de Tele 5
Que tengan ustedes un buen día

EL CASTILLO DE WEWELSBURG: El corazón esotérico de Alemania.

EL CASTILLO DE WEWELSBURG: El corazón mágico de Alemania.

 

 

 

De entre todos los dirigentes nazis, sin duda  Heinrich Himmler ( Munich 1900-1945), fue el más aficionado, incluso podríamos decir que fanatizado seguidor de las artes ocultas, destacando entre todas sus aficiones, la  Geomancia.

Fua aproximadamente en enero de 1934, cuando el tétrico personaje que llegó a ser ministro del interior alemán y jefe supremo de las terribles SS, “descubrió” posiblemente por contactos que mantenía con ocultistas orientales ( algunos de ellos tibetanos, no olvidemos que en mayo de 1945, al caer Berlín en manos aliadas y rusas, se encontraron cerca del bunker de mando los cadáveres de varios soldados tibetanos) que necesitaba encontrar un lugar especialmente significativo, para ubicar el “corazón mágico” de su Orden Negra, y de esta manera, poder influenciar “psíquicamente” a toda la nación germánica. El “jesuita negro” como muchos le llamaban se lo tomó muy en serio y puso todo su empeño en dicho tema.

Himmler estaba totalmente convencido del inmenso poder que las fuerzas telúricas podían aportar a su proyecto político (aunque mejor sería hablar de geopolítico), y así de manera más o menos “inocente”, y con la excusa de una ley de “protección y amparo de los monumentos antiguos”, fue apoderándose de un gran número de centros telúricos de gran importancia, principalmente lugares sagrados prehistóricos y enclaves de los antiguos pueblos germánicos.

El dirigente nazi contaba con y seguía las indicaciones de los geomantes e investigadores del Ahnenerbe ( grupo de élite creado por él) y fueron estos los que le indicaron que el lugar concreto para dominar toda la nación alemana y convertirse en su “corazón mágico” era la antiquísima fortaleza de Wewelsburg, situada en Wesfalia.                Aquel Schloss ( castillo en alemán) iba a tener un papel importantísimo durante toda la existencia del dominio nacional-socialista.

Aquella fortaleza tenía una larguísima y variada historia, había sido fundada por el mítico obispo Paderborn y debía su nombre a un caballero-bandido de nombre barón Wewel von Buren.

El inmenso castillo tenía una extraña leyenda, según la cual, aquella fortificación sería la única superviviente y el último refugio en Alemania después de una invasión oriental que debía de llegar, pues hacia el siglo V ( en que al parecer ya existía en el lugar una fortaleza sajona) ésta se convirtió en el último reducto ante la invasión de los hunos. A nivel anecdótico comentaremos que fue la primera fortaleza germánica que poseyó “matacanes”,(sobre el siglo XII) verdadera revolución en la arquitectura militar de la Edad Media y que había entrado a Europa por tierras españolas

Los geománticos de la Ahnenerbe de Himmler, pusieron mucho interés de que se tratara de un edificio “triangular”, al igual que lo eran el Kremlin ( corazón mágico de Rusia) o la abadía de Westminster ( el mismo factor esotérico pero situado en Inglaterra).

El 27 de julio de 1934 y después de que un grupo de zahories, geomantes y otros “especialistas” en fuerzas telúricas investigaran durante meses el lugar, Himmler compró el lugar mediante el pago de una renta nominal de un marco.

Las autoridades municipales que hasta el momento eran los responsables del cuidado del viejo edificio, descansaron al pasarle dicha responsabilidad al poderoso lider nazi, y éste, solo adquirirlo se pusó manos a la obra con el deseo de convertirlo en el lugar más poderoso del país, y así pocos días después de adquirirlo, el omnipotente Reichführer mandó una carta ( que más bien parecía una orden) al por entonces ministro de finanzas alemán H. Schmitt en la que decía textualmente:

 

“ Me propongo arreglar la fortaleza de Wewelburg como escuela de mandos de las SS, por lo que solicito la mayor concesión económica posible del gobierno para satisfacer los gastos de la edificación”.

 

Lógicamente en la Alemania nazi, nadie era capáz de dar un no por respuesta al sanguinario jefe de las SS, por lo cual se le concedió todo aquello que pidió.

Para la reconstrucción del viejo recinto amurallado, contrató a un conocido arquitecto y estudioso de las viejas tradiciones germánicas, Hermann Bartels el cual actuó en todo momento asesorado por los geomantes de Himmler. Como mano de obra, se escogió a un grupo selecto del Cuerpo de Trabajo del Reich que habían sido seleccionados uno por uno por los colaboradores de Himmler, y que pasaron a las órdenes directas de los mandos de las SS.

Cuando en marzo de 1937 se dió por terminada la reconstrucción de la vieja fortaleza, Himmler nombró como “Comandante de la fortaleza” ( nombre pomposo que acuñó el mismo Himmler) al Standarführer Siegfried Taubert, hombre de la mayor confianza del poderoso dirigente alemán y que gozaba de gran reputación entre los SS.

La mayoría de estudiosos coinciden que el castillo desde ese mismo momento fua más que una escuela de mandos militares, un verdadero microcosmo de la historia, la simbología y el espíritu germánico. Walter Schellemberg ( que tras la muerte de Heydrich llegaría a ser director del Servicio Secreto de Inteligencia, el famoso SD) dijo sobre aquel santuario iniciático del nazismo: “Fue adoptado principalmente para que sirviera de monasterio de las SS”. Aunque no está que sepamos documentado, es más que probable, que la élite de la élite de las SS, la famosa Leibstandarte SS Adof Hitler D, hiciera su “especial” iniciación como guardia personal del Führer, entre estas paredes.Allí entre sus recios muros se reunían cada año un capítulo secreto de la Orden.Cada miembro tenía su propio sillón en madera de roble, árbol considerado sagrado en la antigüedad, con el nombre grabado en plata y se dedicaba a un ritual de ejercicios destinados al control y desarrollo mental.

Este tipo de reuniones se celebraban alrededor de una mesa situada en el centro mismo del castillo, en el “corazón” de la fortaleza, en una sala de 145 por 100 pies, el inmenso mueble tenía una forma perfectamente redonda al igual que la del rey Arturo. El capítulo lo componían TRECE personas y cada uno tenía su propia habitación en la fortaleza, decorada con signos esotéricos de la cultura germánica destacando entre todos, el símbolo rúnico del sig que se convirtió en emblema de las SS. No se sabe con seguridad, pero según Hans Brennan, cada uno de estos trece miembros, utilizaba el nombre de un héroe germánico, el cual estaba grabado con antiguos símbolos rúnicos en su habitación particular.

Bajo aquella inmensa fortaleza, había unas pequeñas cuevas para la ceremonia final de cada caballero, y junto a ellas, una oscura cripta de cinco pies de espesor. Aquella sala de forma redonda era conocida entre los habitantes del castillo, como La esfera del muerto, y en el centro había una especie de pequeño pozo donde descansaba una copa de piedra. En las paredes de dicha cripta se encontraban doce ninchos. En el caso de que uno de estos trece Obergruppenführer ( nombre que recibían) muriera, su escudo era quemado dentro de la copa de piedra, y sus cenizas se pondrían dentro del pedestal del nicho correspondiente. En el techo de la cripta existían cuatro aberturas ( una por cada punto cardinal) dispuestas de tal manera, que permitían que el humo ascendiera en una sola y espectacular columna. Las cenizas debían de ser recogidas dentro de una urna de porcelana proveniente de Allach.No deja de sorprender que siendo TRECE, solo hubieran DOCE nichos, pero parece ser, que Himmler estaba hasta cierto punto convencido de la existencia de la inmortalidad, y el nicho que faltaba fuera precisamente el suyo.

Es muy curioso que el investigador británico Nigel Pennick asegura en una de sus obras (Hitler´s Secret Sciences) que la estructura dispuesta bajo el castillo, se había dispuesto imitando la planificación para el Panteón de los Reyes del Monasterio del Escorial en Madrid. No olvidemos que la cripta madrileña había sido edificada por el italiano Giambattista Crescencci (muerto en Madrid en 1660) una persona bastante dada a la geomancia y los saberes antiguos (1)

Himmler fue un “gran imitador” que buscó los viejos conocimientos de otras culturas y por dicha razón no se puede descartar que en un momento dado, y siguiendo la tradición de los reyes españoles enterrados en el Escorial, decidiera enterrar en su “corazón mágico” de Alemania, los restos del rey Heinrich der Vogler (nacido en el 876 y muerto en el año 936) fundador del primer Reich alemán, y por el que el segundo mandatario de la Alemania nazi, sentía una obsesión casi enfermiza (2). Pensemos que desde 1936, año en que se celebraban los mil años de la muerte del rey germánico, hasta la caida del régimen alemán el 1945 ( año en que éste se suicidó), Himmler se encerraba cada 2 de julio (fecha de la muerte del monarca) a medianoche, en la cripta de la catedral de Quedlimburg a practicar una “perfecta comunión” con el espíritu del monarca medieval.

Parece ser que si no llevó los restos del caudillo germano a “su” castillo-monasterio fue por que Hitler no se lo permitió, pero las intenciones muy posiblemente fueran esas, pero además, según varios investigadores, el lugar se había escogido como última morada de Adolfo Hitler, pue se esperaba que una vez muerto fuera enterrado en la esfera del muerto, o sea en el corazón de su imperio, para que aunque fallecido, pudiera seguir controlando al pueblo alemán..

Desde aquel extraño castillo-santuario, Himmler movió hábilmente los hilos de la política alemana, siendo en ocasiones sus decisiones, más importantes que las del mismísimo Führer. Muchas órdenes que dio el “segundo” no fueron discutidas por el “Guía”.

Hay una extraña teoría que apunta a que este castillo fue creado para algo tan importante como era guardar en un momento dado el Santo Grial, y así Adolf Hitler preguntó en una ocasión a Rausching: ¿Hace falta crear un receptáculo  donde se guarde la Sangre Pura,y una cofradía de Templarios para guardar el Santo Grial? No sabemos si se refería a la vieja fortaleza, pero muy posiblemente los “Templarios” a los que se refería eran sus SS, pero con seguridad, el castillo fue reconstruido y elegido para ser algo muchos más importante que una escuela militar.                                                                                                                    Algunos autores creen que esta fortaleza estaba “comunicada” mediante canales de fuerzas telúricas, con los principales acuartelamientos de las divisiones SS, lo que no es descartable, pues parece confirmado que Himmler y sus asesores geománticos escogieron con sumo cuidado donde edificar los acuartelamientos de estas fuerzas de élite, y que sobre el mapa, la mayoría coincidía con antiguos enclaves militares de los guerreros germanos o de los violentos caballeros teutónicos.

Heinrich Himmler fue sin duda uno de los mayores asesinos de la historia, pero indudablemente sus conocimientos de las fuerzas ocultas y de la geomancia principalmente, fueron definitivas para conseguir que durante algunos años, toda una nación avanzada como la alemana, viviera una locula colectiva como la que significó el Tercer Reich.

 

(1) Para las personas interesadas en el tema de las extrañas construcciones subterráneas, recomendamos el libro “El mundo subterraneo” de Nigel Pennick, editado en castellano por ediciones Lidium.

 

(2) Este rey germano, conocido como “El Pajarero” tenía muchas cosas en común con los nazis, pues después de suceder a Conrad I en el 919, fue terriblemente sanguinario con los eslovacos ( toma y cuasi genocidio de los habitantes de Branderburgo, capital de aquellas tribus) con los magiares e incluso con los vikingos de Dinamarca, y sus carnicerías se hicieron famosas en el centro de Europa; repobló y construyó ciudades para los germanos, donde antes habían vivido otros pueblos a los que masacró.No es de extrañar la admiración que Himmler sentía por este caudillo alto- medieval.

 

Miguel G. Aracil

 

Para saber más sobre Himmler, y concretamente su visita a Montserrat, ver libro en

www.editorialbastet.com