Carta abierta a Su Majestad el rey Felipe VI de un monárquico decepcionado
===Carta de un monárquico a su Majestad el rey felipe VI===
Majestad: Escribo esta carta por creerme en el derecho, como español y, ante todo como monárquico de toda la vida, de sacarle la tarjeta amarilla. Cuando yo estaba cursando el cuarto curso del bachiller elemental, con apenas trece años, » cofundé» junto a un compañero de clase de nombre Joan Rull, el » partido monárquico del Poble Sec».
Un » partido» que sólo estaba » presente» en nuestra clase. Una clase compuesta por unos cincuenta alumnos, entre niños y niñas, ya que el colegio, de hecho academia –Nostra Senyora del Carme– era privado y totalmente laico, pese a estar a pocos metros de la parroquia de Santa Madrona. De hecho ,el «dire», señor Doménech Lluçiá, era bastante » rojillo» según decían muchos padres de alumnos.
De aquel medio centenar de niños y niñas, sólo Joan y yo nos considerábamos, en nuestra infantil inocencia e ignorancia, monárquicos. Al resto se la traía al pairo la política, pues a muchos lo único que les interesaba era verle las braguitas a las niñas de la clase—alguna, más tarde famosa locutora y muy «progresista» de radio— cuando subían por la escalera–yo entre ellos– o «políticamente» eran o se creían » antifranquistas,» algunos de la » ceba» —separatistas–y bastantes eran «aprendices de falangistas» ya que pertencian a la O.J.E. —yo pertenecía a los Scouts-Exploradores de España, con lo cual las broncas estaban servidas casi a diario— ————————-
Alguna pelea pueril y estúpida tuve por defender a un rey ,que si le digo la verdad, ni sabía entonces cómo se llama su señor padre.
Ya con 17 años y más picardeado—demasiado en alguno de los sentidos— y tras terminar la revalida del bachiller superior, y llevarme el «palo» de no poder cursar la carrera militar, como era mi obsesión, decidí militar en alguna formación–no existían políticos con el » gallego»— monárquica.
En la más «fuerte» de aquellos convulsos tiempos y de talante liberal militaba mi abuelo paterno,con el que jamás hubo la relación íntima que se supone debe de existir entre un abuelo y su nieto y, me cerró las puertas para entrar–aunque debía de esperar a cumplir los 18 años—
Con mi adolescente inconsciencia y que no me gustan las negativas, me metí en otra veterana formación monáquica, pero de talante ultraconservador y decimonónico de la que no guardo muy buenos recuerdos.
Fue pura ignorancia, ya que no iba con mis ideas ni » su Rey» era el que yo quién , o sea Juan Carlos I. Dejé aquellos anacrónicos, sólo llegar de la » mili», ya que sus ideas en casi nada coincidían con las mías, y mira que he llevado boinas militares de distintos colores en distintos periodos de mi vida.
Ya con las ideas claras políticamente, he sido y soy un defensor a capa y espada de la monarquía liberal y constitucional que han representado y representan usted y su padre, que por cierto, me decepcionó , no por su vida privada, pues pienso que cada uno hace con su entrepierna lo que le dé la gana, sino por otros motivos; aunque sigo defendiendo su labor como «pacificador» y democratizador, y que logró que un país tan fraticida como es nuestra Patria, no tuviéramos de nuevo un guerrar civil. Algo que, actualmente mucho mal nacidos, principalmente por la actual ultraizquierda buscan.
Siempre he defendido y aplaudido lo que usted dice o hace y espero seguir haciéndolo; aunque, me voy a permitir como español y como monánquico que más de una vez ha llegado a las manos por defender la ideología e institucion monárquica en mi Patria, sacarle una TARJETA AMARILLA.
-Se la saco por esa reciente especie de petición de » semiperdón» o criptodisculpas, ante las detestables autoridades mejicanas, que no son precisamente un modelo de seguridad, respeto por los derechos humanos , seriedad ni ejemplo alguno de buen político.
España, mi Patria y la suya, NO debe de pedir perdón a nadie por lo que nuestros antepasados hicieron hace 500 años, y menos en México, por aquellos tiempos dominados por una de las culturas más sangrientas que han existido en el continente americano, los crueles aztecas.
Sin duda usted sabe algo de aquella gente y, en caso contrario ruego pregunte a su esposa, la Reina, que estoy convencido que es más ilustrada que usted.
Conozco personalmente algo México, he recorrido una buena parte de dicho peligroso país, he escrito y publicado bastante sobre sus antiguas culturas , y puedo asegurar que, cientos de miles de » indios» de distintas tribus y culturas, recibieron con entusiasmo a nuestros compatriotas, que sin duda nos eran ángeles, pero sí que les liberaron del yugo asesino de los aztecas.
Franceses en medio mundo; ingleses en los actuales territorios de Norteamérica y Canadá, y ya no digamos los «impersonales» belgas en el Congo, no veo que pidan perdón pos los genocidios que ellos sí realizaron con los antiguos pobladores de aquella tierras.
No, no lo hacen, incluso se sienten orgullosos de su pasado colonial.
Que una gran parte de la izquierda española, los » zurdos» más extremos hablen mál de nuestro pasado, de nuestra Historia, de todo lo que sea español, ya lo llevan en sus despreciables genes, pues ODIAN España. Pero usted, Señor, no puede hacerlo, no Señor, y, si lo hace de nuevo, hágalo en su nombre a nivel personal, pero no en el de millones de españoles, yo el primero, que no pienso pedir perdón por lo que hicieron mis antepsados hace siglos.
España NO debe pedir perdón ni escusarse de nada de lo hecho hace siglos. Dicho lo cual, grito bien fuerte, como hago desde más de medio siglo y en catalán, mi lengua materna: ¡Visca el Rei i Visca Espanya!
Firmado Miguel Aracil
