Resumen muy personal del año 2016, el año del «populismo» y la estupidez

Resumen del año del populismo, la incultura y la inmadurez: 2016-12-31

 

Cómo desde hace treinta y seis años, cuándo , por desgracia, me tuve que hacer cargo de toda una familia, el día 31 de diciembre, San Silvestre, noche de brujas ( cuando alguna mujer u hombre que se hace llamar “ bruj@” se autotitula cómo “magíster” de algo, desconfíen ustedes de esa gente, pues Narciso jamás soluciona NADA pero seca los bolsillos) por la tarde desaparezco.

Ni en aquellos tiempos mi difunta madre y la por entonces novia, más tarde esposa, ni años más tarde mi mujer y mi hija saben dónde voy.

 

No, no me voy de picos pardos, pues hace décadas que decidí que el golferío no me era necesario. Ya lo gocé en mi añorada juventud.

 

Me voy a “meditar” cómo ha ido el año que muere, y qué he hecho bien y qué mal.

Quién se ha comportado bien conmigo y quién ha sido un cabrón o cabrona (seamos políticamente correctos y citemos ambos géneros).

 

Allí, siempre en el mismo lugar, mi Shambalá personal, sobre lo que son centenarios o posiblemente milenarios túneles hechos por antiguos habitantes de mi estimada y actualmente sucia y dejada Ciudad Condal ¡¡Gracias, Colau, espero que dures poco en el cargo!!! Me relajo y pienso….Pienso mucho¡¡¡demasiado!!!.

 

No sé si es bueno o es malo, pero mi cerebro lo necesita.

 

Este año que ya muere, pues le quedan apenas cuatro horas de vida, ha sido un año que podría definir cómo malo para casi todo.

Sobre la salud, me ha ido de pelos no irme al carajo. ¡¡¡Pero he vencido yo!!!

 

La familia, pues seguimos los de siempre, esposa, hija, mis “nenes” de cuatro patas, Vlad ( mi divinidad privada) y Puma, y mis nietos de cuatro patas, el perruno Scubydoo y el gatuno Lucki, al que fuimos a recoger con apenas cuatro semanas a Castelldefels

 

¿Los amigos? Pues mire usted, qué quiere que le diga, que diría el blandengue pichafría, ¡¡¡o no, vaya usteeeeeeé a saber!!! Que diría el mismo carismático ¿líder? ¿?¿?.

Algunos, de los pocos que tengo, se han portado bien o muy bien, y otros, de los que esperaba algo más, pues han demostrado su personalidad interesada y en ocasiones rastrera. Pero el tiempo pone a cada cual en su lugar. ¡¡¡Ya lo verán o leerán ustedes en el 2017!!!

 

De los dos mundillos profesionales en que me suelo mover, a uno he decidido casi dejarlo de lado, pero sin desaparecer, no sea que much@ sinvergüenza se sintiera demasiado cómod@ y segur@ sin mis apariciones en plan Atila.

Dejaremos que algunos sigan con su muy digno trabajo diario, otros haciendo su labor de “lamealmejas” combinada con “negro literario” y, los que se lo merecen de verdad, triunfen en sus medios o en su trabajo, que de todo hay en la viña del Señor …

Por cierto ¿quién coño es ese Señor que todos mencionan?

Cuando a finales de agosto me atacara el “momio” y me dejara casi “ fuera de combate” ( cómo en mi tiempos de “ pisatatamis”) con toda la medicación que me han metido, me siento ¡¡¡palabra de Scout de España!!! Más fuerte y BORDE que nunca

Aunque tengo ya 61 años, me siento con la fuerza y energía de un cuarentón.

 

Todavía tengo ganas y fuego para arreglar “cuentas pendientes” el 2017 con algun@s de mi mundillo profesional a los que hace años les tengo ganas. NO TENGO NADA QUÉ PERDER YA.

 

Para el año 2017 que ya rompe aguas y está a punto de asomar su cabecita, le pido poco, de hecho casi lo que la mayoría pide; supongo, pues los hay de muy raros.

 

Salud para los míos, que son muy pocos. Y para mis amistades (reales, y no lo digo por su Majestad, aunque sea yo monárquico de toda la vida).

 

Trabajo que me permita seguir existiendo y no tener que ir recogiendo el papeo por los contáiners cómo, por desgracia, tantos jubilados españoles tiene que hacer en mi estimado país, mientras los políticos se tiran los trastos pero se la menean ante las injusticias que día día vemos en esta Piel de Toro que, cada día se parece más a una Piel de Vaca.

 

Que mi familia de cuatro patas ( hijos y nietos) siga disfrutando tanto cómo estos años anteriores ¡¡¡éllos sí lo merecen!!!

 

Y yo, que vuelvo de nuevo a darle a la pluma (no equivocarse, que estoy casado, soy padre de familia y siempre me han gustado las mujeres más que a un político en elecciones prometer mentiras) que mis nuevos libros, que una ya se está engendrando, se vendan bien ( y de paso sirvan a mis “ fusileros” para copiar cómo una fotocopiadora)

 

Que la Naturaleza no siga sufriendo el macroasesinato diario que la especie más peligrosa del planeta, o sea el SER HUMANO, le hace sufrir.

Que, por el camino que vamos, con mucho mononeuronal aunque esté en un despacho oval, mucho hijo de “putin” rodeado de vódka, o mucho “camaLada mandaLino chop-suey” permitiendo la peor de las masacres de árboles y animales en su macro Estado, lo veo mal

No espero que haya PAZ en el mundo, ya que, hace más de tres años estoy asegurando que estamos viviendo el prólogo de la Tercera Guerra Mundial, y, por desgracia creo que este 2017 será funesto a nivel internacional.

Incluso en mi tierra por desgracia, creo que acabaremos mal….Tiempo al tiempo, que Caín es el patrón de mucho descerebrado suelto y con despacho oficial. Y, uno, quizá mi hijo Vlad dijo que, “Ciertas hojas de ruta son aquello que alguno pergeña cuando no sabe adónde va, y así se convence a sí mismo y a otros mamarrachos para creerse que van algún lugar”

Bueno, con salud para mí y los que estimo y me estiman, Naturaleza, trabajo y LIBERTAD, me conformo.

Voy a terminar mi pirotécnia gramatical.

Dejaré que, cada uno piense a su manera ya que el autoengaño es el secreto de toda empresa imposible y mucho autoengañado hay que, sin duda será más feliz yo.

Posiblemente el 2017 sea mejor, o tal vez peor, pero, lo que sí voy a intentar es ser algo más que un mamífero bípedo que come, defeca, fornica y ocupa un pequeño espacio temporal en este maltratdo Planeta Azul

 

Feliz año a quién lo merezca. Y, a quién no lo merezca, pues que se pierda en una isla desierta sin un cuchillo, un pedernal (para hacer fuego) y sólo con la compañía de Trump (que se pronuncia Tramp), Belén Esteban y Paquirrín

 

Carpe Diem, y Feliz 2017

El autor

Periodista y escritor, mis pasos me han llevado a moverme por el mundo del misterio y de todo lo que tiene dos explicaciones: la ortodoxa y la heterodoxa

Niños jugando en la calle ¿alegría o miseria?

Dicen que, para gustos los colores o bien que, todas las opiniones son respetables. Vaya usted a saber, que diría cierto “pichafría” con alto cargo gubernamental.

 

Esta tarde he tenido que atravesar tres barrios de Barcelona, la Barcelona actual, tan distinta a la de hace décadas que me he sentido cómo Willi Fox…

 

Lo peor es que uno de esos barrios fue el mío y el de mi familia, al menos desde la década de 1870. Si, hace siglo y medio largo.

 

Como tantas otras veces, mi mente ha viajada al pasado. A un pasado cada vez más lejano en el tiempo pero más cercano a mis sentimientos.

 

Pero vamos a empezar hablando de un tiempo ya lejano pero hermoso y cálido para mí.

 

Nacido en la década de 1950 fui uno de esos “chavales raros” que, proveniente por parte materna de una familia ranciamente burguesa, pasó a convertirse a la fuerza (por culpa del único Aracil que por desgracia murió de viejo) en una familia obrera, o mejor trabajadora, ya que la palabra obrera tiene para mí connotaciones políticas.

 

Trabajando desde finalizar la reválida (tan de moda actualmente) del bachiller elemental y preparado para el siguiente paso, el bachiller superior y “ tal vez” la carrera militar si había suerte (cómo cambió todo y qué lejos estaba aquello de “Formar e informar” que acabaría siendo mi profesión) me puse a trabajar, con quince años, para poder seguir pagando los estudios y, de paso ayudar a mis difuntos y siempre añorados padres.

 

Empecé a trabajar de ayudante de “despachante de aduanas” y con jornada intensiva, lo que se suponía me beneficiaba a la hora de asistir a las aulas por las tardes y noches.

 

La agencia de aduanas import-export en la que trabajaba era propiedad de un clan formado por el hijo de un general franquista y exdivisionario ( División Azul), su esposa, una alemana de nombre Bárbara , frau Bárbara y una socia de la tudesca y también germana, de nombre Mónika, frau Mónika.

 

Bárbara era el doble del magnífico actor de origen servio Karl Málden; nariz de patata, y ojos azules, pero fríos, acerados, de mala leche, más dignos de los eslavos que los germanos. Mónica, algo más joven, sobre los veintitantos años, rubia, con ojos azules, una figura que producía ruptura en los botones de muchas braguetas, era una de las mujeres más guapas que he conocid.Y he conocido (bíblica o socialmente hablando, que no es lo mismo) a muchas en mi ya larga vida.

 

Si fuera verdad que por “malos pensamientos” y más si son lascivos vas al infierno, reconozco que, aunque soy ateo convencido, yo tendría en el averno varios campos de fútbol reservados para mí solo.

 

Ambas tudescas (alemanas) eran hijas de sendos excoroneles de las SS. De los muchos  putos nazis que vinieron a vivir a España tras finalizar la II Guerra Mundial.

Muchos de ellos a una conocida población costera a la cual hasta pusieron coletilla peyorativa durante muchas décadas.

 

Los únicos españoles que allí trabajábamos éramos los chavales que, por poco dinero currábamos a las órdenes de las frau, y un hombre maduro de apellido Borrell, suegro de la atractiva Mónika casada con un catalán.

Recuerdo que siempre se dijo que su marido, Pep Borrell junior, se pasaba los días y noches de putas en “casas caras”.

Por aquellos tiempos yo no podía comprender que, teniendo un “entrecotte” en casa, nadie saliera a comerse, y encima pagando, una simple hamburguesa en casa ajena. Pero cada uno es muy dueño de lo más más íntimo que tiene por debajo de la cintura.

 

Bárbara y Mónika, a las que debíamos tratar de “usted”, nos miraban con verdaderos ojos de asco y superioridad racial. La puñetera cruz gamada la llevaban muy grabada en su interior y, supongo, nos veían con ojos muy nacionalsocialistas.

 

Debo reconocer que conmigo tenían ciertos detalles. Quizá por ser, por aquel entonces muy rubio y tener (todavía los conservo, aunque ahora con gafas) los ojos profundamente azules.

 

Sus despreciables ideas raciales quizá me otorgaban cierto “perdón” ante sus repugnante miradas, y más si me comparaban con los otros compañeros españoles que allí trabajaban, con un aspecto ibérico que tiraba de espaldas, pues todos eran bajitos y bastante morenos.

 

Queda claro que para mí vale mil veces más el íbero bajito que el germánico grandote y cabeza cuadrada.

 

Recuerdo que en ocasiones venían  los padres de ambas frau, vecinos de una población del Maresma, y con un aspecto que, no hacía falta que llevaran la macabra calavera para imaginarlos marcar el “paso de la oca” y cantar el SS Marschiert in Feindesland  ( himno de las SS)

 

Con Bárbara apenas hablábamos, ya que era casi inaccesible, Mónika, pese a sus miradas de desprecio era más accesible, principalmente conmigo.

Y en su “peculiar” castellano me había dicho mil veces que, una de las cosas que reflejan la pobreza, miseria y el tercermundismo de un país (o sea España) era ver a los niños jugando por las calles.

Yo la miraba con fijeza y ella me decía: ¿qué miras?, ¿no te gusta lo que digo?

Si hubiera adivinado lo que miraba y lo que mi juvenil imaginación pensaba, seguro que se hubiera envuelto avergonzada con alguna cortina de la oficina y hubiera llamado a su bastardo y “ario” padre para preguntar si quedaban plazas en los campos de exterminio de Dachau, Treblinka o Mathausen para mí.

Al cumplir los dieciocho tuvieron el detalle de pagarme el carnet de conducir, cosa que, por desgracia la posición económica en mi casa no me permitía, y ponerme cómo condición que, mientras estuviera allí trabajando, haría tantas horas cómo fuera necesario y sin pagármelas.

La solución era muy fácil y muy española. Si ellos nos miraban con desprecio, yo les devolví el “favor” y, tras ciscarme en su Fhürer y la madre que lo parió, las mandé al carajo y me largué con viento fresco. A mis dieciocho años no soportaba una mala mirada. Ni ahora tampoco…

Ese día, el señor Borrell padre, que andaba por allí cobrando comisiones de todos los despachos de exportación que se hacían me dijo a escondidas ¡¡ben fet, noi!! ( bien hecho, chico).

Algunos años después, tras regresar de la “mili” y ya en plena democracia me encontré al tal Borrell padre en el Corte Inglés, jubilado y paseando su palmito por los almacenes. Me contó que militaba en Convergencia Democrática…Supongo que su experiencia cómo comisionista de adunas le había inspirada bien a la hora de escoger según qué cosas.

Para finalizar comento por qué he escrito esta parrafada de mis juveniles años.

Esta tarde, mientras por razones de unas localizaciones profesionales andaba por las calles de aquellos barrios en lo que me crié, he visto niños y niñas jugando a pelota, con patinetes ( sí, han regresado) peleando en las calles, e. incluso en mi ancestral Poble Sec, un grupo de chavales de unos doce años se entretenían tirando algo parecido a dardos en una añeja puerta de madera cerrada.

Por desgracia, viendo jugar a todos aquellos niños y chavales por aquellas calles, dejando claro que, la mayoría eran de origen inmigrante, he pensado que, la atractiva Mónika, a la que para mi juvenil frustración no llegué jamás a “conocer” bíblicamente hablando (otra cosa fue en sueños eróticos) tenía mucha, pero mucha razón

No me gusta actualmente ver a los niños y chavales jugando por las calles. Cuando he recorrido profesionalmente muchos países de cuatro continentes, sólo he visto a los chavales y niños jugar en las calles  en los países tercermunditas.

Por desgracia ahora veo que, dejando ideas política aparte, que los nazis me dan asco, las similitudes entre fray Mónika y yo, no eran, en este caso concreto, solamente de tipo capilar y oftalcrómicos.

Las bibliotecas son, para mí,  señal de cultura; los niños y chavales jugando por las calles, pues…

Todas las opiniones son respetables, pero mal veo el país y, los cangrejos me gustan en la sopa. Aunque siempre caminen hacia atrás…

Carpe Diem

El autor

Periodista y escritor, mis pasos me han llevado a moverme por el mundo del misterio y de todo lo que tiene dos explicaciones: la ortodoxa y la heterodoxa