Esa falsa alegría que nos parece rodear

——-LA FALSA ALEGRÍA QUE NOS RODEA—-
Acabo de leer una despedida ¿temporal? de un compañero y colega de profesión en FB al que aprecio. Le deseo lo mejor
Estaba leyendo su post de despedida y me ha venido a la cabeza algo que ayer en el Montseny, cuchillo en mano ( ver mi post de ayer) mientras hacía muescas y batóning en una rama, mi mente pensaba y se planteaba.
Veo mucha gente en las terrazas que parecen alegres. Ya no digamos a los incívicos ( en mi propio argot » escoria») que se pasan las noches celebrando botellones ilegales y sin medidas de seguridad ( se la suda TODO)
Parece reinar una especie de alegría que, algunos comparan con los » años felices» tras la Primera Guerra Mundial y la » gripe española» ( que de española tuvo lo que yo de monje budista).
Pero, siempre hay un pero, para mi, es sólo MI OPINIÓN, es una alegría falsa, artificial, prefabricada, que no tiene por lo general fondo ni subfondo, raíz ni arraigo.
Cuando hablas cara a cara con algún conocido, ya no digamos mis amistades, no conozco NI UNO SÓLO que desborde alegría y mire el presente o el futuro (no haré chiste con el año 2050, pues eso ya fue una bastardía que debería ser pagada por quién la creara) con pocas esperanzas.
Separaciones de pareja, negocios al carajo, ruinas y pobreza. amistades sesgadas, ya no hablamos de muertes por cientos de miles ( jamás sabremos el número real, al igual que tampoco el origen del CV-19).
Sigue flotando en el aire una falsa atmósfera de alegría desbordada que pienso que no es tal.
Me recuerda a un acto al que asistí ( forzado por una funcionaria ministerial) el año 1981 por tierras del Este de Europa.
Me llevaron a ver un » desfile obrero y patriótico» .
Miles de personas, hombres, mujeres e incluso niños desfilaban sonrientes ante el capitoste de turno. La sonrisa desaparecía inmediatamente cuando habían pasado por delante de la tribuna, (llena de uniformes, medallas, y parásitos) y se disolvía el gremio, agrupación, » célula» o como le llamaran a los grupos que con bastantes disciplina desfilaban ante el » baranda» lleno de medallas y su «peña».
Aquella gente sabía que, una vez trascurrido el acto » patriótico» y tras la falsa sonrisa y patética » pseudoalegría», les quedaba de nuevo duros tiempos de trabajo por un mísero sueldo y comer cada día patatas y tocino (y beber fuerte aguardiente, su única » catarsis» que penalizaba sus transaminasas) en unos minúsculos y monótonos pisos que jamás serían suyos.
Miro a mi alrededor, leo algún post y, hablo con mis diversas amistades y mis escasos amigos y, guardando la distancias geográficas, sociales e incluso económicas, me parece estar de nuevo entra aquella muchedumbre que sonreía, falseando ( a la fuerza) lo que realmente sentían.
Recuerdo que, cuando terminó aquel » desfile patriótico» en aquel triste y paupérrimo país, se me acercó la tipa que me vigilaba y acompañaba a todos los lugares (me acabó denunciando y yo siendo detenido), incluso intentaba decirme qué podía ver y qué no, y me dijo con su voz varonil , aunque era una mujer: » En mi país somos alegres cómo los españoles y siempre estamos contentos y felices, ya lo has podido VER».
Quizá sea que hoy el día está muy gris y, los pensamientos son del mismo color
Feliz domingo
www.miguelaracil.com

El autor

Periodista y escritor, mis pasos me han llevado a moverme por el mundo del misterio y de todo lo que tiene dos explicaciones: la ortodoxa y la heterodoxa