El cruel Jerónimo, el cobarde general Miles y las redes sociales. Nada cambia

He terminado un trabajo sobre las guerras de los indios de la nación apache que me ha ocupado varias semanas.
He leído mucho, pero mucho sobre esa gente y sobre sus grandes líderes o jefes.
Me reconozco un simpatizante de los indios norteamericanos.
Los hubo de terriblemente crueles (Jerónimo se llevaba la palma, siendo además bipolar o de personalidad cambiante y manipulador). También los yanquis ( y conferederos) y ya no digamos los mexicanos fueron crueles y, ante todo poco de fiar con sus mentiras a los indios, que no se fiaban de los » Ojos Blancos» ( jamás utlizaron el término » Rostros pálidos» que se queda para las películas de » indios») ni lo que les prometía » El que vive en Washington» ya que no utilizaban el muy cinematógrafico » Gran Padre Blanco» de pelis y novelas.
Muchas de las reflexiones y frases que dejaron para la Historia los grandes líderes indios se me han quedado muy grabadas. Y hay anécdotas que me hubiera gustado firmarlas yo.
Hay una que me ha quedado grabada para lo que me quede de vida.
Cuando el cruel ( aunque en ocasiones inocentón) chamán, místico (parece ser que tenía demostradas unas facultades PSI que hasta los mismos soldados americanos se las reconocieron) y bravo guerrero Jerónimo se rindió al fanfarrón y cobarde general Nelson Miles (1886). el cual se había pasado toda la campaña escaqueado, mientras el mérito real fue de un simple teniente (oficial de caballería Gatewood) que, ante las injusticias que vio colgo su solitario galón plateado, se encararon delante de otros oficiales, guerreros chiricawa ( Jerónimo no pertenecia a esa tribu, aunque se diga lo contrario) y un par de periodistas, hubo un fuerte careo, que trascurrió entre el español y y el inglés, teniendo de intérprete (hay dudas sobre el tema) a un tan Martínez, medio mexicano, medio apache.
El general de brigada Miles le echó en cara a Jerónimo que no respondiera ni hiciera caso a las numerosas cartas que el millitar le había enviado, por mediación de otros apaches, de la reserva San Carlos.
Jerónimo lo miró con sus fríos ojos y esa boca que daba miedo ( era feo de c…, al contrario que otros jefes apaches como Victorio, o el noble Cochise o su hijo Naiché) y le respondió:
» Hablar a través de papel es bueno para ti, pero cuando ves moverse los labios del otro y escuhar su voz es todavía mejor«
El militón de despacho y desfile se cogió un gran cabreo que le duró hasta su muerte
Lo que dijo Jerónimo , que ya mayor acabó prostituyendo sus ideas y vendiendo los botones de su guerrera, pues llevaba siempre decenas en sus bolsillos y, una vez vendidos se los volvía a coser (para mi que era paisano mío 🙂 » la pela es la pela») a sus» fans» » Ojos Blancos»,y cobrando 2 dólares por autógrafo (empezó cobrando 50 centavos) se podría actualizar a las redes sociales.
Es curioso ver a l@s valetones que te ponen a parir tras un teclado y, luego los ves por la calle, les pides explicaciones y huelen a lo que les cae por los pantalones
Jau, he dicho…
Inmemóriam a los indios que murieron luchando por sus territorios y su Libertad y a los soldados americanos o mejicanos que lo hicieron cumpliendo órdenes
www.miguelaracil.com

El autor

Periodista y escritor, mis pasos me han llevado a moverme por el mundo del misterio y de todo lo que tiene dos explicaciones: la ortodoxa y la heterodoxa