Termina 2020, termina el «Año Antonio Ribera»

Termina 2020, termina el «Año Antonio Ribera»
Ya casi termina esta aciago año 2020 . Año de muertes, miseria, paro, «misteriosa» pandemia de la que jamás se sabrá si fue » natural» o nacida en un tubo de ensayo. Y, también se acaba el que parecía iba a ser gran «Año Antonio Ribera»
Siempre quedará la escusa o la realidad de que, este » Año Antonio Ribera» fue casi un fracaso debido al puto CV–19. Y en gran parte es verdad que no ha sido lo que muchos pensábamos debido al virus chino.
Pero también hay otra realidad para mi.
Este «Año Antonio Ribera» ha sido muy gris dentro de lo que pudo ser. Excesos de protagonismo por parte de algunos. «Apariciones» y protagonismo de gente que, tan siquiera conoció personalmente a Ribera y se puso o le pusieron » galones» por alguna razón que se me escapa…o no.
Tiranteces. malsanía por parte de algunos que aprovecharon para sacar lo que no venía a cuento, fuera verdad o no, sobre el fallecido escritor barcelonés. Algún evento que sirvió de trampolín a gente que, todavía ahora me pregunto qué puñetas pintaban allí. Eventos que fueron un escaparate críptico y mimetizado para promocionar a otros «personajes» ¿? que poco o ningún contacto tuvieron con Ribera
Vendetas personales y añejas entre gente que NOS ( primera persona del plural) odiamos y que se han aprovehado para clavar puñaladas por la espalda y que, a la corta o a la larga pasarán facturas y cuentas.

Gente que debía haber tenido su protagonismo por haber tenido estrechas relaciones con Antonio Ribera y se les ignoró ( caso del escritor y exufólogo, según el mismo se autodenomina, Pedro P. Canto entre algún otro). Gente que quiso chupar micro haciendo panegíricos y contando historias de alguien a quién sólo conocían, y con suerte, por algún libro o imágenes antiguas de TV.

Cabreos, que los ha habido y algunos muy fuertes( jamás se sabrán todos). Principalmente debido a «arribistas» que , cómo ciertas » apariciones marianas», surgieron de la nada para cobrar protagonismo, o verdaderos hijos de la cizaña que, desde lejos de la tierra de Antonio intentaban marcar quién debía de protagonizar ciertos actos y quién no.
Pienso con cierta tristeza que, este » Año Antonio Ribera» que personalmente me preocupé y ocupé que se anunciara o promocionara en grandes medios, cómo la Agencia Europa Press, La Vanguardia, ECOPRESS y otros de menor alcance, locales o comarcales, ha sido un reflejo, una biopsia a un mundillo que, ya lo vengo diciendo hace tiempo, está muy enfermo y quizá con cierta gangrena. Un mundillo que ya no me llena de ilusión y del que día a día me alejo. Cómo han hecho otros muchos.

Creo que la primera vez que escuché hablar de este » Año Antonio Ribera» fue comiendo con el Premio Planeta , el novelista turolense Javier Sierra ,que cual me dijo que , el 2020 había de ser » el año de Antonio» ( su abuelo ufológico) por su centenario.

No sé, y tampoco me saca el sueño, qué seguirá opinando ahora Javier. Supongo que, al igual que yo, confiará en que este 2021 que ha de llegar, lleno de interrogantes, se pueda inaugurar la calle con su nombre ( Carrer Antoni Ribera i Jordá, las dos placas ya están hechas hace meses) en sant Feliu de Codina y hacer el recorrido » ribereño». Incluso que, los que habíamos de hablar en el fin de semana dedicado a Antonio y que finalmente no se celebró debido al » bicho» podamos contar lo que queríamos contar ese fin de semana al público asistente
Sea cómo sea, éste ha sido el «Año Antonio Ribera» y, Ribera, padre de la ufología y el submarinismo español seguirá siendo para los que le conocimos, ese personaje afable, ese «sabio renacentista» que fue, con sus luces y sus sombras, que de ambos tuvo, que nadie se equivoque;  el gran Antonio Ribera, el gran PIONERO.
No seré yo quién públicamente ventile las «sombras».
Sea cómo sea, esta noche del 31 de diciembre miraré al cielo y pensaré que, aunque soy un ateo convencido, podré ver a Antonio y su amigo Marius Lleget (me duele que algunos hayan olvidado la muy estrecha amistad que ambos tuvieron) compartiendo una mesa en el Firmamento. Antonio, persona de » buen comer» devorando algún sabroso plato de pescado mientras habla sabiamente de OVNIS o de los Clásicos o del fondo marino, y a Marius, antiguo compañero de redacción ( Karma 7) callado y con su inseparable cigarrillo en la boca escuchando a su amigo Antonio.
Inmemóriam
Miguel G. Aracil
www.miguelaracil.com

El autor

Periodista y escritor, mis pasos me han llevado a moverme por el mundo del misterio y de todo lo que tiene dos explicaciones: la ortodoxa y la heterodoxa