Realmente huyó la Sagrada Familia a Egipto? Tras sus huellas

Las huellas de la huida a Egipto

El episodio que narra la supuesta huida a Egipto de la Sagrada Familia está muy poco documentado y basado, principalmente, por no decir casi en su totalidad, en crónicas muy posteriores a la época en la que supuestamente acaeció la huida al País de los Faraones.

De hecho, el suceso a nivel evangélico canónico sólo puede leerse en el Evangelio de Mateo (Mt.2,13-15).

Los demás datos, más bien escasos, de que disponemos están basados principalmente en algunos de los llamados Evangelios Apócrifos. Y así y todo, se narran de manera más bien breve y rodeados de extraños y misteriosos sucesos y principalmente de dudosos milagros que les restan valor histórico.

A nivel de resumen nos encontramos con una visión onírica por parte de San José. Al cual se le aparece un ángel que les advierte que el Niño Jesús corre un grave peligro, ya que, el despótico (aunque culto y helenizado) rey idumeo conocido cómo Herodes el Grande (73 a. de C – 4 d. de C) había ordenado matar a todos los niños varones menores de dos años.

Suceso terrible, en caso de ser cierto, ya que, cada vez parece más un invento testamentario que un hecho histórico. Este atroz acto ha pasado a la Historia como la Matanza de los Santos Inocentes.

Pero siguiendo el relato evangélico, San José cogió a la joven Virgen María y al Niño y según parece acompañados de  un asno marcharon a Egipto. Para esperar pacientemente en el País del Nilo la muerte del cruel monarca.

Antes de continuar hemos de mencionar algo que apenas se tiene en cuenta al hablar de dicho suceso.

Herodes el Grande no sólo era rey de Judea, sino también de Samaria, Galilea e incluso de Idumea, lo que conformaba una gran extensión de terreno bajo su despótico mandato. Lo que explicaría la huida precipitada y relativamente lejana a un país como Egipto.

Sobre lo qué sucedió realmente en esa marcha a tierras egipcias será muy difícil de conocer, pero afortunadamente han quedado algunas tradiciones y huellas que por lo menos pueden aportar alguna luz a la sagrada odisea que al parecer tuvo qué sufrir la Sagrada Familia para salvar la vida del Niño que de mayor sería considerado el Hijo de Dios.

Curiosamente, o quizá debido a la antigüedad de dicha iglesia, es la tradición copta quién más y mejor recuerda la huida a Egipto.

Mientras que, en escasos trabajos que podríamos catalogar de “serios” e históricos provenientes de fuentes católicas o de otras ramas del cristianismo se habla poco de dicho suceso, en la iglesia copta ha perdurado con mucha más fuerza. Muy posiblemente por razones geográficas.

Para hacernos una idea aproximada de cuál fue el camino de salida de la Sagrada Familia hacia Egipto, lo mejor es consultar la obra que, editada en el moderno Egipto a finales del pasado siglo, fue supervisada personalmente por su santidad el Papa de Alejandría y Patriarca de la Sede de San Marcos Shenuda III, gran protector y guardián de las Tradiciones de la Iglesia Egipcia Copta.

Este líder religioso empezó sus andares como monje en el monasterio de Wadi Natrum, lugar dónde se refugiaron los primeros cristianos egipcios en tiempos romanos. Y por dónde al parecer anduvieron la Sagrada Familia como veremos más adelante.

Él mismo vivió durante seis años en una cueva de aquella región.

Se trataba de un erudito que sin duda conocía y había estudiado cómo pocos, todos los datos o tradiciones que sobre este suceso se conocen.

El libro, titulado La Sagrada Familia en Egipto fue prologado en su momento por el doctor Mamdouh El Beltagui, que llegaría a ser ministro del gobierno egipcio.

Es el mismo ex ministro egipcio en dicho prólogo quien hace mención a la importancia de los años que vivió Jesús en el País de los Faraones, con estas palabras: En el mundo exterior y lejano de nuestro entorno todavía hay quién no percibe el significado de que la Sagrada Familia, siendo Jesús un niño pequeño, haya vivido en Egipto durante casi cuatro años…

Pero vayamos ya, con los datos que posee la iglesia copta, y otros pertenecientes a otras fuentes y tradiciones cristianas a recrear el duro viaje que aquella pareja, con un niño casi recién nacido, tuvo que realizar por tierras duras y ásperas en búsqueda de la salvación.

Parece ser que la Sagrada Familia partió desde Belén hacia Gaza, por lo que actualmente es el parque de Zaranic, situado a unos 40 kilómetros al oeste de Al-Arish, entrando en territorio egipcio por la parte más septentrional del árido y duro desierto del Sinaí.

Se supone que la entrada, y posiblemente una pequeña estancia se hizo por la zona de la importante ciudad de Pelusium (la antigua Per-Amón faraónica) conocida actualmente como El-Farma, situada entre las ciudades de Al-Arish y Port Said.

Asegura la tradición que seguidamente se trasladaron a la ciudad de Bubastis (Tel Basta) el enclave sagrado de la diosa gata Bastet que en honor a dicha divinidad contaba con cientos de grandes esculturas de la felina diosa.

Según aseguraban los antiguos cristianos, al entrar los tres personajes en el interior de dicha localidad, por razones que se desconocen un gran número de estatuas sagradas, principalmente de la diosa Bastet cayeron por los suelos y se rompieron.

Ante aquella coincidencia, los habitantes de Bubastis maltrataron, sin saberse hasta qué punto, a los miembros de dicha familia.

Fuera como fuera el trato recibido, tuvo que ser lo suficientemente desagradable para que los tres decidieran inmediatamente marchar a tierras más meridionales.

Cuenta una antigua tradición copta que entres los muros de dicha localidad brotó una fuente que tuvo sus orígenes en un deseo del Niño Dios, el cual no guardaba rencor a los habitantes de la gatuna ciudad.

Por el contrario otra tradición asegura que fue precisamente la aparición de esa fuente la que hizo caer los ídolos egipcios y causó la indignación de la población autóctona.

Por los caminos cada vez más secos que se dirigían hacia el sur llegaron hacia Mostorod (Al Mahatmma) cerca de la actual capital del país.

Dicen los expertos que el nombre de la actual localidad significa “lugar del baño”, y se le dio en memoria a que la Virgen María bañó primero las ropas del Niño y seguidamente a la Criatura.

En esta localidad todavía pueden visitarse algunos edificios relacionados con esta supuesta odisea divina. Como la iglesia o el pozo de la Virgen y su cueva.

Siguiendo su lento éxodo, llegaron a la ciudad de Belbeis (antigua Philips), de gran importancia militar durante las cruzadas.

Cuenta la tradición que agotados por el andar y principalmente por el ardiente sol, la Sagrada Familia se resguardó a la sombra de un gran árbol que desde entonces se conoce como El Árbol de la Virgen María.

En dicha localidad también se puede ver una magnífica iglesia dedicada a la Virgen.

Su recorrido los llevó a Minyet- Samannud, dentro del inmenso delta del Nilo.

Fue en esa localidad dónde los tres fueron muy bien acogidos por sus habitantes. Es más que probable que existiera en aquella región una importante comunidad hebrea.

En aquella zona existen diversos restos que se aseguran estuvieron relacionados con José, María y Jesús.

Principalmente una gran artesa de granito que según la tradición fue la utilizada durante bastante tiempo por María para amasar.

Todavía hoy existe un pozo que según la tradición, fue bendecido por el mismísimo Niño Jesús.

Pero es en la zona de El Boloros, el próximo lugar de estancia de la Familia, dónde se puede encontrar entre otras huellas, la supuesta pisada de un Jesucristo ya algo mayor, que se encuentra en la iglesia de la Virgen María en Sakha.

Precisamente esa misterio huella de Jesús fue ocultada durante muchos siglos por miedo, bien a un robo religioso (mercado de reliquias), bien por temor a que fuera profanada. Hasta el punto que durante muchos años se creyó perdida hasta que en la segunda mitad del siglo XX fue “redescubierta”.

Actualmente la pisada supuestamente de Jesús se puede ver en la Iglesia de dicha localidad.

Es a partir de aquí que existen diversas opiniones sobre el rumbo que cogió la Familia.

La mayoría de estudioso, principalmente coptos, piensa que desde allí se dirigieron a Wadi el Natrum, lugar del que ya hemos hablado anteriormente.

En ese enclave concreto la Virgen y el Niño se dice que se sintieron tan bien que dedicaron diversas bendiciones al lugar. Lo que quizá explique la gran afluencia pocas décadas más tarde de cristianos que fueron a vivir en las cuevas, naturales o artificiales allí existentes en aquellos tiempos.

Siguiendo su largo y penoso recorrido se dirigieron hacia la zona de Ain Shams, la cual sabemos con toda seguridad que estaba habitada por gran número de judíos llegados en tiempos pasados.

Era tanta la población judía que allí vivía que incluso existía un importante templo de dicha religión conocido como Onhías.

Muy cerca, en Matariah, una mañana la Virgen se volvió a resguardar, junto al Niño, del sofocante calor. Para lo que escogió la sombra de un árbol que todavía hoy se conoce como el Árbol de La Virgen María.

Es en este lugar donde según la tradición, tanto la Virgen como su Hijo hicieron uno de los muchos milagros que encontramos en este éxodo familiar.

Según cuentan, el Niño, agradecido por la sombra del árbol, hizo brotar una fuente, en la que su Madre lavó la ropa del Niño y quizá la suya propia.

Tras la doméstica tarea María lanzó el agua sobrante al suelo, de dónde, milagrosamente, brotó una planta que se llamó Bálsamo.

La misma que forma parte como perfume o esencia, para preparar en algunos cultos cristianos el Sagrado Crisma.

A partir de aquí, y de forma más tardía, se cuenta que anduvieron por lugares que actualmente forman parte de la actual macrociudad de El Cairo.

De hecho en la magnífica iglesia de San Sergio (Abu Sirga), visita casi obligada para cualquier turista que visite la capital egipcia, existe una especie de cueva que según la tradición fue donde estuvieron refugiados, o incluso vivieron un tiempo la Sagrada Familia.

Parece ser que no hay ninguna base seria para creer dicha cuestión, ya que, los restos más antiguos que se han encontrado al excavar en dicho lugar datan de una primitiva iglesia que se remontaría a los últimos tiempos del Imperio Romano (siglo V).

La última etapa de la que tenemos una constancia relativamente fiable es la que nos lleva hasta Maadi, un suburbio de la antigua Memfis.

Lugar al que llegó la pareja y el Niño navegando por el Nilo en una especie de falúa.

En aquel lugar existe una escalera de piedra que una pía leyenda asegura fue la que utilizaron José y María, que llevaba el Niño en brazos, para bajar hasta el río.

Allí, junto a dicha escalera se edificó otra iglesia dedicada a Virgen María.

Por alguna extraña “casualidad”, en unos momentos bajos para el cristianismo en aquel país, principalmente el copto, se encontró un 12 de marzo de 1976, muy cerca de dicha iglesia y flotando sobre las aguas del Nilo, una Sagrada Biblia abierta.

Cuando recogieron dicha Biblia viajera, sus rescatadores vieron atónitos que estaba abierta por la página del profeta Isaías que dice: Bendito mi pueblo de Egipto…

Sea como fuera el recorrido que la Sagrada Familia hizo durante cuatro largos años por el País de los Faraones, y del que lo poco que sabemos es principalmente gracias a los coptos y algunos relatos apócrifos, lo que debemos de destacar es que, la mayoría de recuerdos así como iglesias que se levantaron en un primer momento, y varias de las cuales siguen todavía en pie y con culto, estaban dedicados principalmente a la Virgen María. Y ese factor, cuando sucede en el país de la Gran Diosa Máter Isis, parece tener un trasfondo sincrético muy importante.

 

Recuadro

Cuenta la tradición que en un momento en que los tres se encontraban pasando hambre cerca de un oasis, el Niño ordenó a una palmera que se doblara y ofreciera sus dulces dátiles a su Madre. Así lo hizo el árbol.

En ese momento bajaron del cielo tres “ángeles luminosos” y se encargaron de llevarse una palma al Paraíso Celestial. Convirtiéndose a partir de entonces en la Palma de los Justos.

 

Recuadro

Entre las reliquias que se supone quedaron en tierras egipcias relacionadas con la Sagrada Familia, nos encontramos con la que nos habla de los Santos Pañales del Niño Jesús, que bien los Reyes (regalo de la Virgen) o bien la misma María había llevado a una aldea perdida cerca de un oasis.

El autor

Periodista y escritor, mis pasos me han llevado a moverme por el mundo del misterio y de todo lo que tiene dos explicaciones: la ortodoxa y la heterodoxa