Sobre dedicatorias de libros y hacer la pelota.

Casi nadie tiende a mirar detalladamente las dedicatorias que los escritores dejamos en nuestras obras. Me refiero a las dedicatorias originales y que salen ya impresas de las máquinas de la imprenta. No a las que, gustosamente ( casi siempre) firmamos a nuestros lectores, que, al fin y al cabo son parte fundamental de nuestro trabajo

Sin lectores no hay libros y, sin libros no hay escritores.

Cuando llevo casi tantos libros publicados cómo años tengo ( Barcelona 1955) todas mis obras han salido dedicadas a alguien.

Fuera este » alguien» un ser de dos o de cuatro patas. Sí, de cuatro, ya que, siempre, mis mejores  y más leales amigos han tenido cuatro patas y han dicho «miau» o » guau». Sin descartar por eso a los de dos patas ( en ocasiones y con el tiempo algunos de poco de fiar).

Mi primer libro, el que más ilusión hace, y no por los royaltis, ( en mis tiempos la gente no pagaba para que le publicaran libros, al contrario, COBRABA, que me parece lo más natural) apareció hará unos 34 años.

La dedicatoria, y cómo no podía ser de otra manera, fue «In memóriam» para mi difunto padre, muerto demasiado joven y que siempre fue mi norte.

El segundo, lo recuerdo perfectamente, y por cierto » fusilado» por una hiena supremacista y más tarde por otro «colega» …, incluso en su título, fue para un bebé recién nacido: Mi hija, que 17 años más tarde vería publicado su primer ( y de momento único ) libro, aunque ya había sido galardonada con nueve años con el Primer Premio de los «Jocs Florals» de Barcelona ( Juegos Florales) por un trabajo sobre una gata. Y que siendo periodista de formación, renegó de su carrera para dedicarse a otras tareas más lucrativas ( no me extraña) en el mundo de la Social Media y el márketig, con agencia propia.

Los siguientes, TODOS, han salido dedicados a alguna persona cercanas o a algunos de mis amigos » peludos».

Entre los peludos tengo algunos dedicados a » Boleta» ( Bolita), Miki o su hermano, mi adorado Donald, todos ellos gatos siameses que descansan hace muchos años en el Arco Iris, al que van o deberían ir nuestro amados peludos.

Vlad y Puma, también siameses, mi pasión desde hace 12 años también han tenido su dedicatoria en algún libro. Se lo merecen y con ganas.

Otros los he dedicado a amigos ( pocos, pues pocos tengo), amistades, compañeros y colegas. Incluso dediqué uno «In memóriam» al general británico Robert Baden Powell, fundador del movimiento scout, en el que por suerte me crié ¡¡SIEMPRE LISTO!! hasta regresar de la » mili» cuando cambié dicho uniforme por otros dos…Pero eso forma parte de mi » vida oscura» de la que tanto se ha especulado entre los idiotas, sin tener ni puta idea.

La mayoría de mis libros han sido prologados por algún amigo o por distintos compañeros. Con algunos ya no hay relación, o, de haberla es sencilla y mutuamente de asco y desprecio ( MUTUO, conste). Con otros sigo manteniendo una buena relación y nos vemos con cierta regularidad, comemos, birreamos y compartimos historias. Me da igual que sea todo un Premio Planeta, caso del popular y cultivado escritor turolense Javier Sierra, amigo mío hace años, sea un simple colaborador freelance de una revista comarcal. No creo en «graduaciones» compañeriles. A TODOS por igual les agradezco que me hayan prologado algún trabajo.

De la misma manera que yo he hecho con los libros de bastantes escritores, cómo el especialista en cine y valenciano de pro Miguel Ángel Plana Fernández, actualmente máxima autoridad, al menos para mí, en el Séptimo Arte , o el ufólogo catalán Jordi Monedero, una persona que creo que ha sido desaprovechada debido a que , al igual que yo, no ha querido lamer culos ajenos. Son sólo dos ejemplos de libros prologados por mí en los últimos años.

La dedicatoria de un libro, el prólogo, incluso los agradecimientos que constan en un libro creo que son, junto a la bibliografía ( que algunos se ahorran para que no se vea de dónde han » fusilado») una parte importante que nos habla del autor en sí mismo.

Antes de dar la puntilla al tema diré que yo, una vez, hace  nueve años, dediqué uno de mis libros a Josep María Merín i Llaquet, mi primer ( y mejor con diferencia) editor. Director gerente durante años de Editorial Arbor Scientae ( no confundir con Arbor Líber, en la que también publiqué varios títulos y también estaba Barcelona) y de la cadena de librerías especializadas  del mismo nombre. .

Podría sonar, al menos para mí que soy muy desconfiado, a cierta » pelotilla» eso de dedicar un libro a tu editor, si no fuera por qué, se lo dediqué nueves meses después que un puto cáncer de pulmón se lo llevara. Esa manía suya de no quitarse nunca el cigarrillo de los labios le costó caro y con cincuenta años solamente nos dejó. Lo mismo le sucedió a un exvecino mío, con el que compartí muchas agradables charlas sobre Egipto y nuestros amados gatos, el también Premio Planeta Terenxi ( Ramón) Moix, que tampoco fue capaz de dejar el cigarrillo…que nada bueno aporta.

Pero ahí llega esa » bordería» tan habitual en mí. Allí llega mi clásico » mal pensado» o » me la suda».

En una semana he visto dos libros, uno novela, el otro ¿ ensayo? que me han hecho reflexionar.

El primero, la novela, escrita por alguien de cierto caché, iba dedicada con agradecimientos, al que actualmente es  posiblemente el más poderoso editor de mi país…Y que al parecer gusta, al menos por lo que yo veo, aparecer o ser citado, y bastante, en las cámaras de sus dominios televisivos..

Hasta aquí sería, según mi manera de ver, simple » pelotilla» editorial, » «virtud»  ¿? de la que yo adolezco.

Quizá por eso, junto a mi incontinencia verbal ¡puta sinceridad!, provenga la cantidad de enemigos y de » no amigos» que he conseguido coleccionar en 34 años como escritor y cuarenta, se cumplieron el pasado septiembre, de profesional de los medios de comunicación ( generalmente escritos).

Lo que ya es más paupérrimo y de miseria , ya no intelectual, pues no creo que se trate de nadie que así se pueda llamar ( conste que a mí me ofende si me llaman «intelectual» debido a sus concomitancias y tópicos políticas «progresistas») es lo que pude leer hace un pare de días en una conocida librería especializada.

Sobre la mesa de «novedades», pero en la sección de»teloneros», una persona a la que conozco del Face Book había dejado un depósito de libros. Conocía de sobras la editorial, y al editor.

Me puse a hojear dicho libro y, cuál no sería mi sorpresa al ver que, dicha persona, neonata en el mundo editorial, había dedicado su primera ( ¿última?) criatura literaria a su editor ( hasta ahí vale). Pero es que. dicha persona había PAGADO de su bolsillo ( algo muy habitual por otra parte en estos tiempos de apocalipsis editorial) la tirada ( digital) y edición completa de su libro.

No acabo de comprender que, alguien que ha pagado ( y estoy seguro que con generosidad) para que le publiquen un libro ( NADA que objetar, pues actualmente las » parisien» o » autoediciones están de moda y son necesarias en muchos casos) pueda DAR LAS GRACIAS, y además de la forma que lo hace, a alguien a quién has pagado por ello.

Que me perdone la gente pero eso me recordó a un pseudoamigo mío, al que llamaremos » Toni», putero de pro, que, cuando tras pagar 200 calas ( pesetas) a una prostituta ( y un » cangrejo» o sea 25 calas a la palanganera) de la calle de las Tapias ( Barrio Chino, ahora el Raval) y salir del picadero les decía : » Cariño ¿ te ha gustado? . Gracias por todo»

Nada, pero NADA, conste en acta, tengo contra los que pagan por editar un libro. Casi siempre en la actualidad es la única manera de ver tu libro publicado. El mundo editorial está fatal.  Quien lo niegue es que miente. Incluso algun@s que editan en editoriales convencionales importantes sólo cobran » algo» al principio y en » especies», o sea en libros que luego tendrán que vender por sí mismos en conferencias o eventos.

Será la edad, será el cambio climático, será que soy muy raro, será que me huelo que la próxima semana será muy trágica, serán..muchas cosas. Pero pagar y encima estar agradecido no va con mi carácter asilvestrado.

Finalizaré con una anécdota con nombres.

Hará unos 30 años, siendo yo director de la revista especializada « Mundo Oculto» y cuando estábamos con el cierre del mes en el despacho del  adinerado y egocéntrico editor, acostumbrado a que todos le hicieran la pelota , éste, Joan Bosch, que había reñido al director de arte (maquetador), Joan Bonet, y a uno de los colaboradores habituales, el escritor ( y pionero de estos temas) Lluis Utset ( amigo mío), por fumar en su despacho, mientras sí lo hacía y se lo permitía a su » socia» ( treinta y tantos años más joven que él y de exagerada delantera que me hacía pasar malos ratos con sólo verla…menear el pandero) me dijo al ver que me levantaba cabreado y me iba ( yo jamás he fumado NADA de nada, pero no me gustan las reprimendas públicas selectivas):

Miguelito, es que ¿ jamás me harás la pelota?

A lo que le respondí ( traducido del catalán ,la lengua habitual de aquella redacción, menos la » socia» que era meridional) :

–Joan, vete a la puta mierda—

Y tras aquel coprotravélico consejo me fui a mi despacho

Y es que yo, soy muy raro y por eso tengo tan pocos amigos, unos cuantos más catalogados cómo amistades, bastantes compañeros y much@s, pero much@s enemigos y » no amigos».

Aunque de cuatro patas, para mí lo importante, sí que  tengo muchos amigos

Buen fin de semana

www.miguelaracil.com

Objetos malditos: ¿ Verdad o mito?

.
Sucedió una muy fría tarde de mediados de diciembre del año 1989.
Salía de mi despacho, situado en el edicifio Daimon sito en la calle Diputació esquina Casanovas. Actualmente sigue allí, lógicamente, aunque bastantes deteriorado y sin el inmenso cartel que daba nombre a este céntrico edificio de varios pisos.
En aquel moderno, por entonces, edificio de oficinas tenía su sede un hólding formado por diversas empresas de distintos sectores. Desde la cadena más importante de autoescuelas de España ( sólo en BCN ciudad tenía treinta), la más extensa red de franquicias de tiendas de «¿esoterismo? ( magia santera y demás..) de toda Europa ( España, Francia, Portugal) llamada » Sábat» , una empresa de seguros, varias cadenas de apartamentos en la Costa Dorada, una productora de TV, centros de enseñanza y otras empresas, entre ellas el Grupo Editorial Protusa, con sus dos ramas. La periodística, que yo dirigía ( tuvo tres cabeceras en España y una en Venezuela, que yo no quise ni ver…y que costó ocho millones de pesetas en perdidas gracias al socio estafador venezolano que tenía esa gente), y la literaria, de la que fui asesor hasta que se convirtió en una editorial de autoedición, Algo que, con todo mi respeto y admiración a Alberto Cerezuela , Alfonso Trinidad y otros, no encajaba en mi ideal del mundo editorial. Aunque reconozco que nada qué ver hace años con la miseria editorial que existe ahora. Pero a los que vamos.
Me dirigía a mi casa, situada a seis minutos caminando cuando, al llegar a Gran Vía-Casanovas observé que, un grupo de entusiastas jubilados habían organizado en su sede ( todavía abierta a día de hoy) para la tercera edad una subasta navideña y solidaria.
Yo por aquel entonces, con 31 años, todavía creía en los Reyes Magos, la solidaridad entre iguales de mi especie y las amistades ideales…
Entré y compré un boleto de 200 pesetas ( los había de varios precios).
Eran tiempos de » vacas gordas» buenos sueldos, buenos derechos de autor y , supongo, que el Espíritu de la Navidad me podía. Tenía una magnífica familia, una hija pequeña, Elisabet Gómez y todo era de color de rosa.
Me tocó algo que no recuerdo pero que era una verdadera mierda pinchada en un palo. Creo que un Monopoly. Yo odio los juegos de ese tipo y sufro de ludofobia…
Pedí a la pizpireta señora que hacía de » baranda» entre los setentones si podía cambiar el «premio»
La señora María, se llamara cómo se llamara la «keywoman» me dijo que sí, y me dejó escoger entre varias tonterías que tenían en una habitación. Miré si había algo de estilo militar o algún cuchillo y nada. Pero pude observar, casi escondida en una caja, una máscara muy extraña de un diablo.
Los pocos que han estado en mi despacho privado o en mi casa saben que está llena de máscaras traídas de distintos países de tres contienentes. De hecho de cuatro si contamos el Este de Europa.
Pedí la máscara de buen tamaño, casi un metro.
La mujer me miró de forma extraña y me dijo que la cogiera yo mismo. Me indicó que la había ofrecido de regalo una vecina del barrio un poco » rara».
La cogí bajo el brazo y me dirigí a mi casa, apenas a dos minutos de dicho centro social.
Por aquel entonces la escalera no tenía vigilante o conserje uniformado, sino una especie de portera-recepcionista metida en su » garita» de nombre Dolores. Joven, atractiva, sosa, andaluza ( Jaén) y muy supersticiosa,
Me miró con cara de miedo, pero se limitó a saludarme.
La extraña máscara y yo nos metimos en el centenario ascensor y subimos a mi casa.
Nos abrió mi difunta madre, acostumbrada a mis curiosos » gustos» se quedó mirando la máscara diabólica y me dijo que » aquello» era muy feo y que no le gustaba.
Apareció mi hija corriendo y me llenó de besos ( la gente cambia con los años, claro) y me preguntó si le traía alguna carta de Miki Mouse ( un juego que hicimos durante nueve años).
Se quedó mirando la máscara y puso la cara muy rara. Y mira que en mi despacho tenía no te digo ahora) cosas muy » raras» y ella, que cuando FUNDAMOS el MÄGIC era un bebé estaba acostumbrado a ver cosas » raras».
Apareció entonces nuestra gatita siamesa , de nombre » Boleta» ( Bolita) y se marchó corriendo asustada.
Me fui a mi despacho y colgué la diabólica máscara. Al momento todo el piso ( son pisos enormes de más de 140 metros cuadrados) se quedó a oscuras.
Dimos otra vez la luz y, volvió a saltar y a quedarnos a oscuras. Mi madre me pidió que devolvierá » aquello» tan horrible, pues le daba » mala espina». A la única que creo qu ele gustó fue a mi mujer, Gemma Esteban.
La dejé en un pequeño patio interior que teníamos( ahora tenemos el Inmenso Spa del Vampiro Cabreado, cincuenta veces mayor). Aquella noche el piso se llenó de extraños ruidos.
Mi madre me pidió al día siguiente que me llevara » aquel dimoni malcarat» ( aquel demonio malcarado).
Como me daba lástima tirarlo pensé que, si realmente era algo «raro» se lo iba a regalar a mi ricachón editor, que siempre ha estado MUY relacionado con el satanismo y el sendero de la izquiierda ( esotérica, no política) Incluso en la actualidad tiene un templo satánico entre otros esotéricos, pues es el propietario del Museo Sinkres de las religiones.
 Además pensé divertido que, si la máscara le jodía un poco, pues mejor, que para eso era mi jefe.
Al llegar al gran edificio dónde se encontraba mi despacho y las otras empresas del hólding fui a ver a mi editor ( la sociedad eran dos socios, ambos millonarios)…
Entré y, delante de su macromastológica » socia» ¿? ( treinta años más joven que él) le entregué mi «regalo».
Debido a sus aficiones y creencias se puso más contento que un chimpancé en celo en un sex-shop.
Llamó a una de sus empleadas ( en aquel edificio había muchos empleados de dicho hólding, pero muchos) y le pidió colgara la máscara en la sala de juntas.
Así lo hizo su secretaria y, a los pocos minutos, yo ya estaba en la redacción de la srevistas, pudimos ver que, todo el edificio se quedaba a oscuras…
Pensé que sería una casualidad. Lo volvieron a colgar, en este caso a cargo de Jose, un matoncete de Bdalona que llevaba el mantenimiento y no sabía hacer la «O» con un canuto. Y, a los pocos minutos todo quedó a oscuras.
FDui al despacho de mi editor, pues ambos estábamos en la tercera planta y le conté lo sucedido…
Mientras él miraba la máscara y yo a su » socia»..De hecho no precisamente su cara..decidió lo siguiente:
«No sé, no sé, pero, para evitar cosas raras en el trabajo y POR SI ESTÄ MALDITO Y TRAE MALA SUERTE, se lo regalaré a mi socio» ( palabra que no bromeo) .
Su socio era un muy conocido abogado catalán y diputado por el Partido Popular ( en su momento Alianza Popular) de Catalunya.
Hizo que envolvieran la máscara y ordeno, pues era bastante tiráinco en ocasiones, que un chico de las autoescuelas lo recgiera en un coche y s elo llevara direcatemnte al bufette del socio, abogado y dipuatado ( ahora ex9 en la zona del Paseig de Gracia…
Sobre lo que hizo el socio d emi editor, y a quién lo regaló ..lo guardo para mí, pues sonaría a chsiet barato y yo, además, enaquellos tiempos daba de » comer a la sgaviotas»..
Cada uno que piense lo que quiera..
www.miguelaracil.com