Humanistas versus pseudohumanistas

Humanistas versus pseudohumanistas
 
Conozco varias personas que se autodefinen como » humanistas»
 
Entre esta gente los hay que, sin duda son verdaderos humanistas y me descubro ante ellos-. Algunos son colegas míos de profesión y los aprecio y admiro
 
Los hay que tienen de humanistas lo que yo de fundador de Podemos o de las CUP.
Hace años, comiendo una paella en una restaurante de la Barceloneta ( pagaba yo) junto a un periodista y escritor netamente fascista ( pero de los de verdad, y él siempre lo reconoce) que estaba medio dormido de la trompa que llevaba ( las empalmaba), y cierto » personaje» del misterio, famoso por su ego y su desmedido amor por el dinero y fusilar lo que puede, venga de dónde venga, me dijo, entre los melódicos semi ronquidos del colega de profesión que no de ideología, y en su «peculiar» catalán: ( traduzco): » Miquel, es que ya sabes que yo soy un humanista»
Miré el vaso de orujo que tenía en las manos, una especie de macrochupito y me repensé si tirárselo a la cabeza o darle un zasca.
Obté por lo segundo .
Le respondí « Mira Fulanito, tú, que fusilas lo que puedes, vives por y para tu ego y la pasta y tienes menos cultura que un jíbaro, tienes de humanista lo que yo de cura célibe»
Cerró la boca y seguimos con los chupitos a los cuales, aunque semidormido, no era ajeno nuestro tercer compañero de mesa.
Jamás diré que soy un humanista. Me tengo por una persona cultivada, LIBRE, y que siempre busca que nadie le marque el rumbo. Pero no soy humanista.
Pero de allí a autodenominarme humanista hay varios grados en la brújula ( yo las prefiero Recta, Silva o Suunto).
No diré que no los haya, que LOS HAY y conozco a varios y aprecio a algunos
Pero que ciertos zotes y chupaegos se denominen así es cómo para culpabilizar de la desaparición de los dinasaurios el ver la Telebasura en cierto canal que no soporto ni hoy ni dentro de CINCO años.
Esta gente me recuerda a uno de mis exeditores,  ya viejo y chocho que, cómo tiene mucha pasta y muchos tiempo ( aunque no creo que le quede mucho para estirar la pata, para gozo de su » socia» cincuenta años más joven y macromastológica) que perder, se monta sus «logias» pseudomasónicas y se adjudica directamente el grado 33…Y si nos ponemos tantos hasta el 35.Juan palomo jamás se extinguirá…
En todo caso, si me tengo que definir con el tema, diré que soy » gatista», pues pongo a los gatos en el centro del Universo y cómo seres superiores que sin duda deberían mandar en todos los campos del saber 🙂
Tengan ustedes un buen y humanístico día
www.miguelaracil.com

Bemoles y escribir no tienen por qué ser incompatibles

A mis sesenta y cuatro tacos y pese a mi muy buena preparación física, consecuencia de no fumar jamás, beber alcohol sólo cuando me apetece, comer lo que me rota, y darle al fornicio sólo o siempre que lo pida el cuerpo (aunque  la edad no perdona), todo señala que el otoño de tu vida ha terminado y estás entrando en pleno invierno vital

 

Pese a ellos todavía buceo de marzo a octubre en el Cap de Creus ( Girona-Costa Brava) sin traje de neopreno ya que, desde muy chaval me adiestré en superar el frío, y camino sobre veinte kilómetros ( 4-5 horas) diariamente. Si no lo hiciera  así y con lo que papeo me pondría peor qu el tal Junqueras que tanto sale en televisión, principalmente y según dicen, pues la tengo bloqueada, en TV3.

 

Me siento fuerte. Pero lo que ya no es tan bueno, aunque siempre he sido de lengua afilada y respondón, que es mejor que ser gilipollas o lameculos, es mi manera de ser se torna un tanto agria y, si antes le cantaba la caña a María Santísima, ahora se la canto incluso a su Hijo y el jefe de Este.

 

Cuando en tantas ocasiones me siento en pleno monte o mirando el mar y pienso en lo que ha sido mi vida me doy cuenta que, si hubiera sabido tener la boca cerrada en distintas ocasiones ahora todo iría mejor. Otra cosa es que me sintiera bien conmigo mismo. Que es diferente.

Soy muy crítico conmigo mismo. Sin duda la edad.

Si antes me costaba callar , ahora me es imposible.

No diré que he perdido amigos por eso, ya que, un amigo verdadero nunca se ofende si le dices la verdad (pero con respeto). Otra cosa son los amigotes y no digamos los lameculos de los tiempos en que has dirigido algunas revistas y decidías qué se publicaba y qué no, y cuánto era la valoración para pagar a los autores. Pero eso es agua pasada.

El tiempo y las circunstancias me han hecho poco sociable.

Mi actual » cupo social» se limita, exceptuando la relación familiar con mi esposa y mis hijos de dos y cuatro patas y mis nietos de idem, a algunas cenas en el Spa del Vampiro Cabreado, mi » feudo», con una pareja, ambos profesores de la Universitat de Barcelona, y esporádicas cenas con algo menos de una docena de amigos en el mismo Spa. Allí se necesita demostrar la » pureza de sangre» de cristiano viejo, aunque la mayoría, por no decir todos, somos ateos.

Pero quién no come tocino y bebe vino o cava es sospechoso y no bien admitido. Yo pago, yo invito, yo elijo compañeros de mesa.

En alguna ocasión me socializo con algún estimado colega de profesión, cada día más escasos y escogidos, no sea que se me contagie cierta podredumbre que asoma con la caída en picado de la prensa escrita, y con algún asilvestrado como yo, de los que gustan de salir al monte con un cuchillo al cinto, mimeta, un pedernal al cuello ( mejor ful tang) y varios metros de paracord en la mochila. Para muchos sin duda se trata de ¡¡gentuza militarista al igual que yo!!!

Y lo que no cambia es mi obsesión por leer. Durante el día leo ensayo y en las noches novelas.

He conocido personalmente a varios Premios Planeta, incluso con alguno tengo  desde hace años amistad y comemos o cenamos juntos en ocasiones. Pero debo de reconoer que, pese a conocer a grandes plumas¡¡cuidado con lo que se dice y piensa, que ahora se toma todo por la mala senda!! quién me hace latir la sangre, roja y española cómo la amapola ( rosella en mi lengua, el catalán) es el murciano Arturo Pérez Reverte.

 

Lo he dicho mil veces.

Esa chulería y mala leche que tiene en ocasiones al escribir. Ese fuego a discreción que suelta diciendo aquello que piensa, que pensamos muchos y la mayoría no tiene  bemoles de decir o escribir, me pone más berraco que una noche de verano con la Mata Hari…

Sé seguro que hay escritores que no pueden escribir lo que piensan por temor a perder lectores o el » que dirán».

Yo, un «plumilla» de tercera regional no es que tenga superado este trance,  ¡es que nunca ha sido obstáculo para mí !. Pero a mi ya veterana edad me siento cada vez más suelto de lengua y, cómo nada tengo ya que perder, máximo alguna bronca de mi esposa o de mi hija, también periodista ( y con mi mala leche), pero un tanto renegada de su profesión ( no me extraña) y que supo escoger y triunfar en otra más o menos paralela, me doy el gustazo de escribir lo que quiero y de la manera que se me tercia.

Hace unas semanas en un hotel de Salou ( Tarragona) lleno de rusos » mamados» y mientras esperaba la hora de la cena con mi esposa, que, al ser español te penalizan y tienes que comer a la hora de los guiris o te quedas a dos velas, alguien me decía: » Un escritor no puede siempre decir lo que piensa, no es bueno para su trayectoria».

Será que mi trayectoria, larga pero no tan brillante cómo me hubiera gustado está ya llegando a su final, que digo, afirmo y prometo, pues no juro por simple atesimo que, seguiré largando, de voz o de pluma aquello que piense y que, dejando de lado mi limitado » cupo social», con mis escasos amigos, seguiré siendo relativamente feliz en pleno monte ( Mora Garberg al cinto o  también Ent Cudeman) o bajo las aguas de mi amado Mare Nóstrum al que tan bien cantó mi ex vecino ( del Poble Sec) Joan Manuel Serrat y diciendo aquellos que siento y me sale del corazón, pues alma no tengo.

Sin miedo al » que dirán» que tienen otros escitores mil veces mejores que yo, pero que, para mi gusto, no tienen la Libertad de soltar lo que les viene en gana cómo si hace el cartaganero padre del cabo, pues jamás llegó al empleo de capitán. Diego Alatriste.

Como según algunos decía la letra de los antiguos Tercios, de cuando los españoles teníamos y demostrábamos cojones, hace de eso siglos, LIBRE ES EL QUE NO TIENE MIEDO

 

saludos, abrazos , besos o lo que usted desee

 

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