Extrañas criaturas catalanas en las que algunos todavía creen

Las Tarasques y las “cuques feres”

 

      Estas criaturas, son seres fantásticos, que corresponden principalmente a una imaginería festiva, la cual ha ido evolucionando a partir de  extraños monstruos que pueden ser velados recuerdos de animales que “quizá” llegaron a existir en un pasado muy remoto.

Las diferentes versiones del ser monstruoso, debidamente interpretados por las leyendas y tradiciones locales, y por otras relacionadas con pueblos vecinos, han determinado la diversidad de “cuques” que existen actualmente y que hacen las delicias de mayores y niños en las fiestas populares.

La figura de la “tarasca”, evolucionó a partir de la leyenda y la figura del monstruo que se supone habitó en la ciudad occitana de Tarascó ( con esto queda bien claro que la supuesta relación entre este animal y posibles orígenes mesoamericanos, concretamente con la cultura tarasca del estado mejicano de Michoacán, es pura fantasía, pese al interés que dicho pueblo demostró siempre por los grandes reptiles míticos, y que algún investigador a querido relacionar; pensemos que en la Edad Media, mucho antes del “descubrimiento” de América, las tarascas ya corrían por diversos pueblos de la Península Ibérica).

Como en muchísimas ocasiones en que la hagiografía medieval hace luchar a los santos con monstruos sedientos de sangre ( que representan el mal o al mismísimo diablo), en Tarascó, una bestia enorme y maligna que habitaba los nebulosos pantanos de la zona, tenía atemorizada a toda la región, pues devoraba regularmente a las bellas doncellas de la zona.  La piadosa Santa Marta actúa en esta ocasión como el Sant Jordi catalán, y como deidad liberadora, lucha en titánico duelo con la sangrienta bestia, hasta que consigue vencerla, y de esta manera, la santa entró triunfalmente en la ciudad con la violenta bestiezuela rendida y atada de una cuerda.

La figura ( y lógicamente la simbología) de este ser fantástico, se extiende por toda Occitania y poco después por la corona catalanoaragonesa, principalmente por Cataluña y el Reino de Valencia,   para pasar seguidamente a casi toda la Península Ibérica.

El monstruo es cabalgado por jóvenes, que demuestran su poder sobre la bestia. Curiosamente según en que lugares se realice la celebración, se le da un nombre u otro, y así mientras en Barcelona y en la capital valenciana ( al igual que en Toledo, Granada y otras localidades españolas) se le denomina tarasca, en otros muchos lugares de Cataluña, se la conoce como “cuca  fera”. A esta confusión hemos de añadir que en lengua castellana, la palabra tarasca sirve para designar otra clase de “monstruos” entre ellos algunos dragones.

www.miguelaracil.com

 

En tierras catalanas, se mantienen dos tipologías bien diferenciadas, pues mientras unas nos recuerdan claramente a la de Tarascó, con aspecto de gran tortuga con pinchos y escamas, además de cuello y cola que se alargan y una boca que muerde y hace mucho ruido, otras por el contrario tienen forma de gran gusano, incluso con bastantes pies.

En muchas ocasiones desprenden efectos pirotécnicos por la boca, y prácticamente casi todas, mantienen un rostro humano pero lleno de cruel salvajismo.

Llegados a este punto hemos de pensar que las diversas culturas dotan a los animales de su propia personalidad y simbología, y de esta manera se crean estas bestias fabulosas, formando lo que se conoce como “bestiario”. La Iglesia,  a partir del siglo XIII,(1) reinterpreta o sincretiza viejas creencias en estos seres,  y con la institución del “Corpus Christi” y su expansión por toda Europa, principalmente a partir del 1316,( con una importantes función de divulgación didáctica, litúrgica e incluso lúdica) las diversas escenificaciones de episodios bíblicos o de vidas de santos, ven  como se les incorpora una serie de animales fantásticos, entre los que destacan los ya citados.

Son muchas las criaturas de este estilo que perduran en Cataluña y las demás tierras de cultura catalana, pero mencionaremos  como ejemplos, la tarasca de Barcelona, que ya fue presentada al rey Felipe III en el año 1589, la “cuca fera” de Tortosa que se remonta como mínimo al siglo XV, la de Tarragona, que ya está documentada en el año 1381, las de Puigpelat y Castellbisbal, la buenaza de la “cuca de Begues” que al contrario que sus hermanas, no se dedicaba a zamparse a las bellas doncellas, sino que incluso en una ocasión, retornó a la preciosa Rosa-Clara  que se encontraba secuestrada, y la entregó a su padre el señor del castillo d¨Eramprunyá, en el macizo del Garraf; el “marraco” de Lleida. del que Joan Amades en su interesantísimo “Costumari català ” (cinco volúmenes) nos dice que se le atribuían condiciones de ogro pese a que en un grabado reproducido en dicho trabajo se representa como una especie de saurio de grandes dimensiones, y que según aseguraban las madres a sus hijos, si se comportaban de forma traviesa, este extraño ser se los comería de “siete en siete” o el “Sexot” de Sant Cugat Sesgarrigues, que representa la personificación del Maligno.

para saber más: www.editorialbastet.com ( colección Cataluña mágica»

 

(1)La fiesta del “Cuerpo de Dios” fue una inspiración del Papa Urbano IV( 1261-1264, de nombre Jacques Pantaleón, era de origen humilde y tuvo como consejero espiritual a Santo Tomás de Aquino),instigado sin duda por el cariz amenazador que iban    adquiriendo en la cristiandad los ritos dedicados a antiguas divinidades de aspecto zoológico.El Papa proclamó la fiesta en el año 1262, pero dicha decisión creó mal estar entre los demás miembros de la curia, pues permitía la exhibición en dicha festividad, de unos personajes cuya presencia la Iglesia había perseguido y castigado desde hacía siglos.

  No es extraño por lo tanto, que no fuera hasta principios del siglo XIV, en el Concilio de Viena del Delfinado, que la Iglesia diera luz verde a la celebración del “Corpus”.

    Pensemos para finalizar, que hasta bien entrado el siglo XV, gran parte de la población europea, se entretenía todavía, en rendir culto a los animales, pues la zoolatría, es un culto muy antiguo, y la Iglesia tuvo que hacer grandes esfuerzos para erradicarlo.

El autor

Periodista y escritor, mis pasos me han llevado a moverme por el mundo del misterio y de todo lo que tiene dos explicaciones: la ortodoxa y la heterodoxa