El día que me muera…dimes y diretes

Hace años, un gilipollas que dice ser editor, aunque no le pone ISBN a sus libros por llevar el prefijo español ( y así no los declara con la escusa de ser » indepe») vino a mi despacho a entrevistarme sobre los años que conocí a Andreas Fáber Káiser, pues el susodicho gilipollas quería escribir su biografía.

Al llegar me describió a Andreas cómo una persona siempre risueña, simpática, dispuesta a ayudar a todo el mundo, alegre, solidaria.

Le grité ¡prou! ( «se acabó» en catalán) y le pregunté hasta dónde llegaba su relación personal con Andreas. Viendo mi cara de mala leche ( me caía y me cae mal el gilipollas, no solamente por su ideología política) me dijo que, sólo de escucharlo por la radio, haberlo llamado una vez a » Catalunya Radio» (  A.F.K le colgó el tf según me confesó ) y  nada más.

Me levanté y le invité a que se marchara de mi despacho si no quería que yo lo echara a hostias. Y disciplinado que era ( y algo » vidente») se marchó él solito.

Años más tarde, otro mamarracho vino por algo parecido o peor, pues quería conocer algo muy íntimo ( en caso de ser verdad) del mismo personaje. Tras beberse la segunda birra le invité a marchar y no regresar nunca más.

CASI nunca me gusta hablar mal de los muertos. He dicho casi NUNCA.

También es verdad que, si es sobre alguien que, según mi opinión, no se lo merece, no seré yo quién hable bien, por muy muerto y enterrado ( o incinerado) que esté.

Por cierto, sobre el tema de los cién años del nacimiento de Antonio Ribera mejor no haberlo celebrado por mi parte, ya que, apenas dos meses  más tarde estoy hasta los mismísimos del tema; de los duelos y embites entre gente que conozco, de revanchas o » vendetas» personales entre unos y otros, unos amigos, otros no, putadas personales  y del tema en general.

Me tengo que plantear si lo meto en el cajón del olvido o, simplemente saco el AK-47 de mis archivos y riego con mierda a diestro y siniestro..

Otra cosa es la gente que, al conocer la muerte de alguien se mesa los cabellos, llora, lanza laureles al aire, rasga sus vestiduras, gime cómo plañidera helénica, todo ello sin haberlo siquiera conocido.

Creo que jamás lo he hecho.

Sólo solté y sin conocerlo personalmente un par de sinceros lagrimones al conocer la muerte de Félix Rodríguez de la Fuente, pues cómo fanático defensor de los animales que soy ( sin ser vegano ni por asomo) sentí que moría algo muy propio.

Veo gente que, al ver que otra persona habla de la muerte de fulano o mengano se pone casi de luto, aunque tan siquiera sepa de qué pié andaba el difunto..

Yo, a mi edad, cada día más solitario y con peor carácter; sólo necesito de un par  o tres de buenos amigos, mi escasísima familia de dos y cuatro patas, del aire que respiro y el agua que bebo. NADA MÁS.

Por eso, cuando alguien o algunos me llaman, para informarme de alguna defunción, si es de alguien apreciado lo siento y mucho y si puedo ayudar en algo lo hago; y si es de alguien que, pese a conocernos ni nos hablábamos les digo siempre lo mismo «Gracias por la información, ahora estoy trabajando, ¡no somos nadie ! …» ( habitual comentario idiota y muy castizo cuando vas a un entierro y no sabes qué coño decir)…

Desconozco y me la suda lo que los otros dirán cuando me venga la Parca a buscar y se me lleve. Algunos lo lomentarán, otros se alegrarán y algun@s dirán una vez muerto lo que no tienen cojones ni ovarios de decirme vivo.

Pero, sea cómo sea, lo que espero es que nadie que realmente no me conoce se ponga de duelo por mi muerte.

Finalizo con algo de humanidad por mi parte, pues en el tema » animalesco» sí que soy buena persona.

Si bien la muerte de alguien que no conozco o que no aprecio no me afecta para nada, en cambio, cuando tengo noticia de la muerte de la «mascota»  o «peludo»( sea gato, perro, caballo) de alguien que conozco ( lo aprecie o no), palabra de scout ( Siempre listo. S.L.P.S) que sí se me rompe el corazón, pues alma no tengo como buen ateo que soy.

El día que me muera, me gustaría que me lloraran mis escasos amigos y amistades, mi escasísima familia bípeda y todos los animles a los que adoro, los conozca o no. Que para eso siempre digo que, CÓMO UN AMIGO DE CUATRO PATAS NO HAY NI HE TENIDO NINGUNO DE MEJOR.

 

 

El autor

Periodista y escritor, mis pasos me han llevado a moverme por el mundo del misterio y de todo lo que tiene dos explicaciones: la ortodoxa y la heterodoxa