Crónica incívica de un toque de queda 20 horas después

Un toque de queda en España no deja de ser todo un acontecimientos » exótico» aunque, por desgracia, en esta ocasión cierto

 

Esta madrugada, a las 0,50 horas, he decidido salir al balcón y ver qué sucedía en la calle. No vivo precisamente en un callejón pequeño y, lo que allí viera sería bastante representativo a nivel  general.

Al asomarme he podido ver que, ningún coche circulaba por la transitada vía urbana, que no es calle, sino ronda.

Hubiera sido estupendo ver tal grado de civismo si no hubiera sido por  la cantidad de gente ¿ gentuza incívica? en bicicleta, patinete, y, no es broma,  hasta algún bociferante skíter montado en su monopatín para pasear su mononeurona.

Todo ello en la calzada y acompañado por media docena de ¿sin techo? que, latas en mano y gritando palabras en algún idioma sin duda eslavo, derimían sus diferencias hasta que uno de ellos, botella de crital en mano casi descalabra a otro. Lógicamente sin mascarilla. Nadie les ha dicho NADA.

Tras cerrar los ventanales, portón, cristales y tirar las cortinas he cogido un libro de mi admirado Premio Planeta Santiago Posteguillo y su » Donna Julia» y me he metido a la piltra, a la espera de ver cómo iba el tema por la mañana.

Hoy era día de mucho trabajo y tenía una reunión en la parte alta de la calle Balmes.

Tras ducharme como cada día ( l@s guarr@s ya sé que no lo hacen) he decidido desplazarme a la reunión a pié. Hasta hace poco era persona de caminar 15-20 km diarios,lo  que me permite bajar colesterol y comer cómo Pantagruel todo a la vez a la vez.

Al llegar a la zona Plaça Universitat he visto bastante movimiento en dos zonas distintas y pancartas colgadas o medio colgadas.

Una zona estaba siendo » adornada» con pancartas por un grupo de personas de ambos sexos y de la tercera edad y reclamaban pensiones dignas ( me parece lógico) y otras reivindicaciones. No muy lejos un grupo de niñatas y algunos niñatos hacían algo parecido, aunque más vociferantes con pancartas sobre la igualdad de sueldo para el sexo femenimo ( me parece perfecto) y alguna contra el » patriarcado fascista y machista» ¿? o algo parecido.

Aunque me tengo por persona de letras, no de ciencias, todavía puedo contar sin necesidad de llevar calculadora.

Ambos grupos, los » yayoflautas» o lo que fueran ( por mi edad casi estaría en su margen cronológico) y l@s gilipollas adolescentes ( sin duda adolecen de civismo y de algo más) sumaban cada grupo bastantes más de los que se permite en reuniones a día de hoy, pero bastante más. Y se notaba que estaban empezando la concentración y llegarían más.

He seguido pues tenía hora y soy patológicamente puntual.

Terminada la reunión (editorial-viajera) bajando por la calle Villarroel he visto a un grupo » generoso» de personas en la plazuela que forman el » Mercat del Ninot» ( un mercado municipal muy añejo y ahora reconstruído)  y las paradas externas, hoy cerradas.

De distintas edades, pero casi todos seniors, y en castellano o catalán hablaban y discutían como si estuvieran en una terraza, con las latas  de refresco o birras en la mano. Sin duda una buena manera  de solventar que, todos los bares y terrazas de la zona estén cerrados en Cataluña.

Allí mismo, a pocos metros y debajo del mercado tienen un inmenso Mercadona, donde se puede adquirir lo que quieras para montarte tú mismo, a las 11,30 de la mañana, tu » autoterraza» para discutir de fútbol, política o del canalillo de Tetuán de la » cachonda» de turno en la Telebasura que, sin duda les debe de encantar.

Varios ni llevaban la mascarilla puesta.

Bajando la calle rumbo al despacho y a la altura de la calle Consejo de Ciento he escuchado un ruido más que poderoso y que parecía venir de lejos. A los pocos minutos y tal como el ruido se hacía más intenso he podido observar cómo, en la Gran Vía, cientos de taxis cortaban la circulación desde Plaça Espanya a los demás conductores y, con sus atronadoras bocinas montaban Troya en pleno centro de BCN. No diré que no tengan razón, al igual que los jubilados ( otra cosa son los gilipollas ultrafeministas y pijoprogres casi imberbes, o los cotilleros de bar que se han buscado la vida)

Pero, siempre hay un pero, yo me pregunto, con la que está cayendo, con la que nos va a caer y con la tragedia que estamos viviendo y nos queda por vivir , tan difícil es respetar las más sencilllas normas de civismo para que, entre todos podamos salir de esta tragedia (llegada de China, yo no lo olvido) que está hundiendo más esta España mía que tanto quiero, pero que, tantas veces demuestra ser una verdadera casa de putas. Bueno, en este caso 17 casas de putas y con dos minicasas ya que, nuestro espíritu incívico ( al menos el de muchos, no es mi caso) y el espíritu » taifiano» que vivimos, me llega a pensar que, a la Piel de Toro no la salva ni el » Tato», a menos que, alguien saque el bastón a pasear contra los incívicos. Que son muchos, tanto nacionales cómo » exógenos»

El autor

Periodista y escritor, mis pasos me han llevado a moverme por el mundo del misterio y de todo lo que tiene dos explicaciones: la ortodoxa y la heterodoxa