NO ME CAMBIEN LOS HORARIOS DE LAS COMIDAS A LO GIRI O LOS MANDO A LA MIERDA

YO COMO Y CENO A LA ESPAÑOLA Y NO ME TOQUEN USTEDES LAS PELOTAS
De un tiempo a esta parte veo con cierta preocupación que, nuestros pastores nos quieren infundir la idea de adaptarnos a los horarios europeos.
Parece que quieren anatemizar todavía más nuestras costumbres. Lo peor, quieren que adaptemos los horas de comidas y cenas a la que hacen los giris ( palabra de origen vasco que se remota a las guerras carlistas y que se utilizaba de forma peyorativa para refererirse a los liberales)
Comer a las 12 del mediodía, cenar de seis a siete de la tarde.
Incluso últimamente con el virus asesino entrevistan, principalmente en algunos medios afines al » Gobierno» a científicos y ¿expertos? que aconsejan ese horario para mejorar nuestra forma de vida.
Miren ustedes, pastores de pocas luces, menos escrúpulos y nula moral, yo SIEMPRE como sobre las 14 horas, ceno a las 21 horas y, en mi caso concreto, jamás desayuno, debido a cierta disciplina que hace muchas décadas y por razones que a nadie importa, me autoimpuse , al igual que lo hice para ser inmune al frío, y lo conseguí, o estar más de 24 horas sin probar líquido alguno, y, mi cuerpo se acostumbró a ello.
No me toquen ustedes, desalmados y tóxicos personajes, las bolas con eso de cambiarnos hasta los horarios de comida por vayan ustedes a saber qué intereses.
Si tanto quieren » igualarnos» a los demás giris, empiecen por lo siguiente:
Sueldos decentes y europeos, que no los tenemos
Político corrupto ( de la cuerda que sea), político a la puta calle, cosa que aquí ni se conoce
Servicios del Primer Mundo, ya que, pagamos impuestos del Primero, pero , en ocasiones, tenemos servicios públicos del Tercero.
En mi caso, lugares público y limpios para acampar, al estilo países escandinavos, que, en la » democrática» España está prohibido, incluso mal visto desde hace décadas.
Burocracia europea, no africana o venezolana, como en tantas ocasiones sufrimos los ciudadanos. Empezando pro la Justicia.
Y otras cosas más que, por estar recién comido y en plena digestión no me apetece mencionar.
Bastante asco me da verlos por TV a TODOS, pues ya no veo político alguno que esté a la altura de su cargo o responsabilidad. Ni de los míos, ni de los del Frente Popular bis en el poder, ni de ninguna formación política. NINGUNO.
Que España sea » ejemplo» de país con más afectados por el CV o de los que van en cabeza en dejadez ya es suficiente vergüenza y tragedia para que, NADIE me venga a contar que, cambiando nuestros hábitos de vida y las horas de comer iremos mejor
Con todo el respeto que me merecen ustedes, se pueden ir a la MIERDA,. Que yo seguiré comiendo en los horarios en los que lo hacían mis antesapados. Y, la vida » giri» la hacen ustedes desde sus escaños donde se tocan las bolas, desde su torre en la Cerdanya o el Cap de Creus, su casoplón, su » Falcon», o su paraiso fiscal dónde esté
¡ A la mierda ¡ ,que diría el gran actor pero malcarado personaje Fernando Fernán Gómez
VIVA LOS HARARIOS ESPAÑOLES Y VIVA NUESTRA COCINA, LA MEJOR DEL MUNDO.
www.miguelaracil.com

El autor

Periodista y escritor, mis pasos me han llevado a moverme por el mundo del misterio y de todo lo que tiene dos explicaciones: la ortodoxa y la heterodoxa

Soy un asocial y no me escondo

A mis 65 años puedo ser, si es necesario, un tipo campechano, aunque no tengo puta alemana de alta cuna y baja cama que me caliente la entrepierna a costa de millones. Pero, en general, nada queda de aquel chaval o siquiera de aquel joven o adulto campechano y follonero, aunque eso y por desgracia lo sigo siendo, que fui durante bastantes décadas.

La vida y ciertas situaciones me han hecho asocial.

No de forma patológica, pero sí de forma muy real. pues yo, pese a mi comentario puteril anterior fui, soy y seré monárquico convencido.

Mi lista de amigos ha descendido hasta puntos que, con una sola mano me sobran dedos. Otra cosa son conocidos y amistades o compañeros ( ver el triaje en este mismo blog).

Intento hasta punto desesperados no tener malos rollos con nadie. Pues tengo claro que, cuanto más te relacionas más fácil es que te cabrees y hasta llegues a las manos si tienes mal carácter. Y yo lo tengo.

Ayer sin ir már lejos, tras una reunión con el que fue editor y breve director ( por suerte) de la revista décana del misterio en España me fui al CAP ( Inseguridad Social) que me corresponde a exigir el test del CV-19 que tenemos pendientes mi esposa y yo desde el 20 de marzo. Tras la respuesta airada y chulesca de los funcionarios-robots del centro la cosa estuvo muy cerca de acabar a hostias. Gané yo ( tenía toda la razón y más) y, apenas dos horas más tarde y tras estúpidas escusas, me lo hacían y algunas horas depués (esta mañana) a mi esposa. Pero tuve que volver a otros tiempos de gritos y casi dar un puñetazo a alguien. Lo que me hubiera costado caro sin duda. Hubo suerte.

Volví rápido a mi casa. Por suerte tenía reunión en el elitista Spa del Vampiro Cabreado con una de mis pocos amigos de verdad. Un científico, profesor  en activo de dos universidades catalanas y esposo de una decana de la U.B  con el que comparto muchas cosas, tanto políticas como de gustos por lo militar ( llevó galones algunos años, y no precisamente de cabo), el » survival» y los » knives».

Por cierto, es un tipo » raro» de aquellos que, cuando lo llevo a un evento público y lo presento como doctor, pues lo es, y profesor de dos universidades catalanas, se siente casi » cortado» y no le gusta. Qué diferencia con vari@s casi analfabet@s que gustan de autotitularse » profesor@» y, hasta cuando firman un libro, supuestamente suyo ( black is black..) cometen faltas ortográficas o aseguran en un programa de radio que «Dinamarca es la capital de Noruega«. Pero eso es otro tema.

Cada vez me reuno con menos gente.

No lo hago por esnobismo, pues no es una virtud que digamos. Lo hago por que necesito estar solo. Con mis » hijos» o » nietos» de cuatro patas. Con mi esposa, y no siempre, con mi hija ( idem) y, de vez en cuando con alguno de mis escasos amigos.

Mi vida social ¿? más relajada consiste en sentarme junto a un río y, con un cuchillo, tema del que soy un verdadero experto, y no por ver películas de Ton Bérenger (conste que me encanta dicho actor y periodista yanqui), y una madera y unas cuerdas preparar mil cosas y, encedender un fuego con medios de fortunas, para apagarlo seguidamente, ya que,  está prohibido en este puto país donde cada vez se prohiben más cosas. O sumergirme en mi amado Mare Nostrum y estar un buen rato buceando acompañado de pulpos y peces y estrellas, aunque sean rojas, que no son mis preferidas por mil razones fáciles de adivinar para quien me conoce.

Me gusta, quiero, NECESITO, estar cada día más solo.

No soy un sociópata, pero, como dice mi buen amigo Luismi, el  exsuboficial de ingenieros ( no todos pueden ser de infantería, y menos »  boinas azules» de las FAMET) anteriomente mencionado y profesor de la Universitat de Barcelona y de la U.P. de Catalunya, me relaja, me pone » bien» conmigo mismo mirar correr las nubes, escuchar el sonido del río o mejor del mar, los árboles mecidos por el viento, ver o seguir pistas de animales por el bosque.

Mi vida junto a la Madre Naturaleza,, o paseando mejor por la  tarde o la noche por antiguos barrios medievales, son mi vida social preferida.

No dejo de lado esporádicas cenas con algunos amigos y amistades en el elitista Spa del Vampiro Cabreado o en la misteriosa » Cueva del Inframundo» en las extrañas del mágico Montjuic, » domus» e hipogeo privado de mi amigo el científico. Pero, sólo una de vez en cuando. No me quiero saturar.

Veo gente que presume ¿?¿? de ser muy solitario, de no querer correr por las redes sociales, aunque los ves constantemente escribiendo autopanegíricos , principalmente en FB, a los que añade un patético » me encanta» a sus propios post. Sin duda tiene orgasmos al coleccionar » amigos» en dichas redes.

Me dan lástima. Son esclavos de sus egos. De una sociabilidad que no es  tal. De un mundo hipócrita que no soporto.

Me quedo con mis hijos y nietos de cuatro patas, en ocasiones con mi esposa y mi hija, y con los pocos amigos, menos que dedos tiene una mano, que tengo.

A eso le llamo yo mi » cuota social». Lo demás, algunas «trovadas» ( encuentros) para tomarnos unas birras, firmas de libros ( forma parte de mi ya moribunda profesión) o asistir algún evento, son los impuestos que debo de pagar por pertenecer a una especie, la humana, de la que he renegado hace años.

Lo dicho, soy un asocial, aunque no un sociópata, pues me puedo mostrar realmente campechano si es necesario, aunque mi cuenta corriente esté más limpia que el sexo de una meretriz de lujo.

Acabar ayer casi a hostias en un CAP de la INseguridad Social catalana ne recordó viejos tiempos ( mucho mejores) que no me apetece que regresen. Y, la mejor solución es vivir en mi estado casi anacorético, pero sin prescindir de un buen vermut o una birra ( jamás Moritz), solo con mi amada Madre Naturaleza, un buen libro ( sin ellos no sabría vivir y este viernes sabré si podré hacerlo durante muchos años) y mis » cosas» que ya forman parte de mi cada vez más reducido mundo diario

Felicito de todo corazón, incluso envidio a la gente que es muy social.

Pero, por favor, no busque en mi más «ganado» para aumentar sus amistades, pues yo ya estoy en plena reserva y retiro y, hasta me pongo de color verde o pardo o negro ( jamás rojo) y muerdo si me tocan la cola…sin que yo lo pida.

Un saludo en este atípico y, para mi repugnante verano del 2020, rodeados de incívicos sin mascarilla por las calles y de inútiles, cuándo no canallas, en los lugares de poder

 

Miguel G. Aracil

 

www.miguelaracil.com

El autor

Periodista y escritor, mis pasos me han llevado a moverme por el mundo del misterio y de todo lo que tiene dos explicaciones: la ortodoxa y la heterodoxa