Sobre esquiroles y lameculos de la escritura y la prensa

Cuando a tus 66 años te crees que lo has visto y escuchado todo,  viene la » burra» y te sorprende.

Ayer me sucedió a mi.

Llego al despacho tras una tranquila tarde de paseo con mi esposa, abro el correo y, me encuentro un email en el cual, una cabecera especializada que asegura que aparecerá para septiembre en Madrid y se distribuirá en toda España ( serán kamikazes? estafadores?) me ofrece escribir...pagando yo 295 euros,  y con una indicación ( lo copié y pegué todo en mi muro de facebook) conforme tengo cómo máximo el próximo 14 de agosto para responder. Así me podrán envian la factura, yo pagar y enviar texto y fotos y, aparecer en su publicación.

Con permiso de mi ego, que TODOS lo tenemos, indicar que durante mi larga vida profesional he publicado más de mil reportajes y artículos y 61 libros ( y sin lamer culos, masculinos ni femeninos)

Ahora, que tras meses terribles en lo personal estoy más tranquilo no voy a reproducir mi coprolálica respuesta. Tampoco sé qué opinará  la madre de la persona que me hizo tal » oferta» al atribuirle una vieja profesión que desconozco si ejerce o no.

Tres publicaciones he dirigido en mi ya veterana y quizá demasiada larga vida profesional ( si omito una anterior sobre montañismo, bushcraft y supervivencia, editada casi artesanalemente).

SIEMPRE me ocupé personalmente que, los colaboradores, en general una pandilla de interesados que, una vez se acabaron las revistas se olvidaron que yo existía ( salvo excepciones, que las hubo quede claro) cobraran máximo a la semana de aparecer la revista mensualmente. Y siempre puse como condición a mis editores ( Grupo Editorial Protusa) que, cobraran antes los colaboradores que yo. Sólo los que son muy canallas y vivieron esa etapa cerca de mi podrían negarlo. Y nunca delante mío si tienen bemoles.

Aquellos casi seis años de dirección me permitieron aguantar y conocer a todo tipo de alimaña que se dejaba caer por la redacción.

Desde las innumerables visitas al editor de un tipo argentino que hace música ( malísima para mi gusto) que se ofrecía constantemente al editor para dirigir las revistas cobrando la mitad que yo, hasta decenas de personas de ambos sexos que ofrecían sus artículos y reportajes con la coletilla: » personalmente no quiero cobrar ni una peseta, sólo que se publique mi trabajo»

SIEMPRE los eché de la redacción; aunque es verdad que, en los últimos años muchos de éllos y éllas acabaron en el despacho del editor con la misma cantinela y éste, en muchas ocasiones, por aquello de que pagaba él ( la editorial) les acababa aceptando sus colaboraciones gratuitas pese a mis quejas , cuando no exabruptos y puñetazos en la mesa.

Fue una de las razones que nos secesionó a dicha editorial y a mí.

Una fatal desgracia familiar que me tuvo nueve meses apartado de todo trabajo acabó por cortar directamente la relación a nivel periodístico (aunque no editorial). A lo que hay que añadir que, el argentino, aprovechando mi » desaparición forzosa» aquellos meses , consiguió hacerse con mi sillón y…la revista duró un mes…y, una vez impresa tan siquiera apareció a la venta.

Desde entonces he colaborado como freelance en muchas revistas de diversos temas.

Siempre he cobrado, excepto si los editores han sido unos hijos de puta, han hecho un ERE sin motivo y , tan siquiera una sentencia judicial ha conseguido que cobrara un euro.

Pero eso es agua pasada (que no olvidada).

Personalmente me he alejado  tanto como he podido de mi campo laboral durante cuarenta y dos largos años. He cortado amistades ¿? que eran más falsas e interesadas que un euro de sobrasada y, he enfilado mis últimos años laborales de forma anacorética y más solitario ( pero seguro, eso sí , y sin tener que mirar a mi espalda para evitar puñaladas traseras) que un » sníper» de los SEAL o el SAS o la brasileña BOPE.

Quizá por dicha razón, aunque las escasas revistas que sobreviven no son ni un asomo de lo que fueron, de hecho algunas dan pena y son motivo de cachondeos y chanzas en ciertas reuniones, cuando leo en las redes a algún pardillo miniego jactándose entre sus amistades virtuales que, tal o cual cabecera le han publicado un artículo ( que posiblemente ni cobrará) , a la espera de los » me gusta» o » qué suerte» o » envidia sana te tengo» o «deseando que salga para comprarla»  ( algo más falso que las crónicas informativas de cierto » profesor ególatra» que conozco hace décadas, pues no la comprarán) de sus virtuales amistades, me levanto y me tomo un omeoprazol 20 mg,

Los que escriben sin cobrar me dan cierta lástima (creo que muchos lo HICIMOS en un principio), ya que, en muchos casos lo hacen para promocionarse y llegar a ser algo. Otros, MUCHOS, por simple miniego y narcisismo paupérrimo, simiesco y mentalmente minimalista.

Por suerte o desgracia, mi ciclo vital profesional ya va terminando y, si exceptuamos unas demoledoras «memorias» ( las voy terminando poco a poco) sobre gente, gentuza, personas y personajes que he conocido en estos más de 42 años de profesión, poco o nada me relaciona con un » mundillo» en el que, si ahora muchos escritores, noveles por lo general, PAGABAN  y pagan para que les editaran sus libros ( jamás lo he hecho en mi vida, pero lo respeto y comprendo, estando el mundo editorial como está de FATAL), algo comprensible y que ya se hacía en la Francia decimonónica ( de allí que la autoedición pagando el autor se le llamara « parisién«) ahora hay quien estará dispuesto a pagar para que le publiquen un artículo en una revista que, para mi, que soy muy negativo o sé mucho por experiencias vividas, durará menos que un culo joven y virginal en una cárcel para presos de larga estancia.

Maldito sea el calor y el polvo sahariano que tengo tras mi espalda mientras escribo estas líneas.

El autor

Periodista y escritor, mis pasos me han llevado a moverme por el mundo del misterio y de todo lo que tiene dos explicaciones: la ortodoxa y la heterodoxa

Venecia. Un palacio realmente maldito

Ca Darío; el palacio maldito:

La Ciudad de los Canales posee más de un centenar de palacios, y casi medio millar de palacetes, algunos de ellos edificados en el siglo XII y la mayoría anteriores al siglo XVIII.

Mas de la mitad están actualmente abandonados, y unos pocos están considerados como embrujados o gozan de muy mala reputación. De todos los “palacios malditos” en sin duda el que se conoce como Ca Darío el que peor fama tiene, y al parecer y por lo que hemos investigado, la fama se la ha ganado a pulso.

Este edificio, majestuoso y situado en pleno Gran Canal, donde aparecen con cierta regularidad algunos cadáveres flotando, es de un peculiar estilo gótico, y fue edificado por Giovanni Darío en el año 1473. Este hombre era un conocido político que consiguió en un momento dado, y en que la república “Serenísima” estaba pasando por un mal momento militar y político, un muy buen tratado con la poderosa y emergente potencia otomana que había conquistado hacía pocas décadas la antigua Bizancio, desde entonces llamada Istambul (Estambul). Desde el mismo momento en que empezó su edificación, empezaron a suceder cosas extrañas, principalmente muertes “naturales” sin explicación  aparente, accidentes y asesinatos. Antes de continuar, citaremos que el mismo día que se empezó a edificar este lúgubre edificio, su propietario celebró un extraño y hermético ritual y dedicó el futuro palacio, al “Espíritu de la ciudad o de la laguna” en un rito que muchos aseguran estaba vinculado a las antiguas creencias que los antiguos venetos ( primitivos habitantes de la laguna) ya practicaban hace casi tres mil años, e incluso no se descarta que esta ceremonia se celebrara en honor del temible “Gran Dragón” de la laguna del que ya hemos hecho mención en un capítulo anterior al mencionar a Bourré.

Se dice que los cuerpos sacrificados a esta nefasta divinidad ( representada aún hoy en una de las columnas de la Piazetta) eran lanzados a la laguna atados de pies y manos, principalmente en la zona conocida como Canale Orfano (Canal de los huérfanos) lugar donde sabemos que entre 1551 y 1604, fueron ahogados 203 personas.

Al poco de finalizar las obras, la hermosa hija de Darío murió de pena al verse obligada por su progenitor a casarse con el poderoso procurador Marco Bárbaro, uno de los personajes mas acaudalados de toda la república veneciana y muchísimo mayor que ella.

Algunos años mas tarde, Bruno Caglieri, mayordomo de la familia y su hombre de confianza, se suicidaba cortándose las venas en medio del Gran Salón, curiosamente y según me contó Spadaforta, después de haber visitado el impresionante y extraño Bóvolo veneciano, uno de los mas curiosos e increibles edificios que imaginarse pueda, y que situado en el Campo Manin, fue edificado a finales del siglo XV en forma de caracol ( de aquí su nombre italiano)por Giovanni Candi de quien se dice que además de artista era practicante de las artes mágicas.

Parece ser que las muertes acaecidas en el “Bóvolo” en aquellos tiempos, fueran por accidente u otras causas, fueron relativamente frecuentes. A nivel anecdótico, comentaremos que la visita de este extraño edificio, actualmente una de las más curiosas atracciones turísticas de dicha ciudad, y el ascenco a su altísimo mirador, es una impresión que vale la pena de gozar.

Un siglo después, un buen número de sirvientes y criados murieron dentro del palacio en extraños accidentes, algunos de ellos según me comentó mi compañero Guido, desangrados.

Durante el siglo XVII, en una sangrienta revuelta entre familias nobles, se realizó en sus largos y lúgubres pasillos y salones una verdadera carnicería, muriendo en su interior casi toda la familia que lo habitaba así como sus sirvientes. Durante el siglo XVIII, varias de las damas que habitaron el palacio “maldito” se dedicaron a visitar la siempre cálida cama de Giacomo Casanova, que bien servido de vino de Parma y ostras de Niza, daba buena cuenta de las bellas y casquivanas damas venecianas. Estos devaneos, infidelidades, y escapadas a media noche, produjeron como era de esperar, algunos ataques de “cornamenta” por parte de los señores del palacio, por lo que al parecer se cometíó mas de uno y mas de dos asesinatos. Incluso Spadaforta me hablaba de un emparedamiento en uno de los pasillos, sufrido por una de las alegres “damas” que al parecer fue empotrada viva en una de las paredes del gran palacio. Casanovas como buen protegido del Dux, de quien era por aquel tiempo bibliotecario, salvó la vida y siguió con sus “aficiones” a la buena mesa y la mejor fornicia.

Ya a principios del siglo XIX, un rico mercader armenio (muy numerososen Venecia por aquellos tiempos, huidos de las masacres turcas, verdaderos genocidios comparables a los de los nazis) compró el edificio. Este individuo era uno de los principales tratantes de diamantes de toda Europa, y se podía asegurar que nadaba en la más voluptuosa de las riquezas. Poco después de adquirir el palacio, y sin que sepamos exactamente la razón, todos sus negocios empezaron a ir de mal en peor, y llegó un día en que el armenio vio que en muy pocos años había pasado de las mas fastuosa riqueza, a la ruina total, por lo que al parecer se suicidó, aunque algunos creen que murió asesinado por algunos de sus muchos acreedores.

El año 1840, Rawdon Brown, extraño personaje asociado a enigmáticos grupos esotéricos sajones, se suicidó en el Gran Salón después de haberse despedido de sus amigos, y sin que estos supieran que existiera una verdadera razón para este fatal desenlace.

La mala fama de Ca Darío se había extendido por toda la Ciudad de los Canales, y casi nadie se atrevía a vivir en la siniestra y enorme edificación, hasta que ya en pleno siglo XX, en conocidísimo poeta Henri de Reignier ( 1864-1936) considerado como el primer novelista freudiano, compró al parecer por una cantidad no muy abultada, el edificio, para seguir escribiendo en él, pero se vió acosado por extrañas sensaciones y presencias, y un lluvioso día de 1936, se suicidó en el Gran salón, al igual que anteriormente habían hecho otras tantas personas.

Seguidamente y por no demasiado dinero, compró el edificio el conocido ocultista y homosexual Charles Briggs, de quien se dice que era un entusiasta de la “magia póstuma” o vampírica, y que posiblemente pertenecía a la veneciana Orden Verde . Era de vox pópulis que se veía entrar en el palacio a gran número de homosexuales de todas las edades y según filtraciones, en su interior se celebraban verdaderas orgías de sexo, sodomía y sangre, y cruel y tenebroso testimonio, eran los varios cadáveres que aparecieron flotando en el Gran Canal a la altura de Ca Darío. Hemos de mencionar, que varios de los cuerpos, aparecieron sin sangre en las venas y con extrañas cicatrices.

El año 1970, el palacio fue adquirido por el músico Kim Lambert integrante del popular grupo The Who, el cual murió apuñalado en su ya famoso salón noble por al parecer una cuestión de drogas.

Pocos años después, concretamente en 1979, el conde Giordano de la Lance, muy aficionado también a las técnicas esotéricas, murió asesinado en este palacio tras recibir un terrible golpe de candelabro en la cabeza, asestado por uno de los muchos amantes masculinos que el aristócrata homosexual llevaba al palacio, y que se sintió traicionado por un nuevo amor del promiscuo conde.

Seguidamente un nuevo propietario del que no hemos podido averiguar con seguridad su nombre, habitó el edificio, acompañado de su querida hermana menor. Sin explicación alguna, la inmensa fortuna de aquel hombre desapareció en pocos años, lo que motivó que la hermana cayera en una profunda depresión y se suicidara con barbitúricos. Amargado, apenado por aquella triste muerte y arruinado, se vendió el palacio y desapareció para siempre, sin que desde entonces se sepa nada de él.

En 1993, lo adquirió el conocido magnate italiano Raudo Gardini, uno de los hombres mas ricos del Véneto, el cual en un solo año, se arruinó totalmente, lo que no pudo resistir y sencillamente se suicidó.

Desde entonces lo han querido adquirir varias personas, destacando entre ellas, el famoso y polémico actor norteamericano Woody Allen que estuvo unos días en él, y que según me comentaron, no pudo resistir la “atmósfera de aquel edificio” y decidió prescindir de comprar o alquilar aquel soberbio y centenario palacio.

Finalizaremos este “viaje por el tiempo” del “Palacio maldito”, comentando que un conocidísimo tenor italiano quiso comprarlo hace muy pocos años, y que incluso para “probarlo” vivió en él unos días, y pese a unas condiciones económicas excelentes ( pues ya poca gente se atrevía a adquirirlo debido a su mala fama)se negó en redondo a comprarlo, pues no aguantaba las vibraciones del medieval palacio.

Como vemos, este impresionante edificio situado en una parte privilegiada de Venecia, parece ser en realidad un lugar “maldecido”, donde la muerte, las prácticas ocultistas y los suicidios y asesinatos, junto a destrozos económicos y familiares, parecen ser las constantes desde su construcción hace más de medio milenio. Decenas de miles de turistas pasan cada año en los “vaporettos” y las románticas góndolas por delante de los muros de este lúgubre lugar, y tan siquiera llegan a imaginar que en el interior de sus muros,durante más de quinientos años, docenas de hombres y mujeres han sufrido lo que parece ser una verdadera “maldición”.

Pero relatada la historia del edificio considerado el más maldito de Europa, continuemos con “nuestra” búsqueda vampírica( continuará).

 

 

Un viejo y

El autor

Periodista y escritor, mis pasos me han llevado a moverme por el mundo del misterio y de todo lo que tiene dos explicaciones: la ortodoxa y la heterodoxa