Amigos, compañeros, conocidos y saludados. No confundamos los términos…

Lo reedito ( 27 de mayo del 2020, año del CV19) cuando ya estamos terminando, o eso espero, el confinamiento por el CV19, sea quién sea su » dueño»

Ha sido toda una expericia que, directores de alguna de las principales agencias de noticias de España ( amiguete so colegas desde hace décadas, pero no » amigos» cómo yo lo entiendo) se ofrecieran, mientras mi mujer y yo tuvimos el CV, a traernos la comida o lo que fuera ( no fue necesario) ,.

Que directores de conocidos diarios generalistas se interesaran por privados y mensajes, principalmente por mi mujer, que lo ha pasado bastante mal. Y, en cambio, supuestos » amigos» de los que se ponen en contacto contigo siempre para pedirte favores, no hayan sido capaces tan siquiera de mandar un email preguntando.

Para alguien tan rencoroso como yo lo soy, uno de mis muchos defectos ( también tengo alguna virtud) eso no es bueno para los «amigos de interés».

REEDITADO el 8 de septiembre del 2020. primer año de la pandemia que ha venido para quedarse y dar por culo a los que no somos culpables.

Tiempo al tiempo.

 

Tenía Catalunya un gran escritor ampurdanés, de nombre Josep Pla. Sí, ese al que un alcalde gerundense que en lugar de cerebro tenía una cebolla—”ceba” en catalán, y nunca mejor dicho, o sea separatista—le negaba una calle por confundirlo con Joan Pla y su camisa azul, y que posiblemente—me refiero al “cebollo”—había estudiado y se había cultivado intelectualmente junto a un «ilustrado» colega suyo de Granada, que quiso tirar al suelo un edificio de finales del siglo XV, edificado por los Reyes Católicos ( Fernando realmente listo y maquiavélico e Isabel una verdadera «meapilas» que, además se lavaba poco íntimamente) porque tenía grabado en sus muros desde hacía más de 500 años el yugo y las flechas, confundiéndolo con el símbolo de los fascistas españoles. Pero es que España es el país puntal de la cultura ( sólo hay qué ver a sus dirigentes), incluso por delante de Trinidad y Tobago…o Mali

Pero dejemos la política, que no nos da de comer, aunque sí nos da en ocasiones por dónde amargan los pepinos.

Josep Pla, que no Joan Pla, dijo en una ocasión que él tenía “amigos, amistades y saludados”, que era distinto.

Por cierto, cuando escribo estas líneas, otra » intelectual», regidora de cultura ¿? en el Ayuntamiento madrileño de los «podemitas» también parece que le tiene «ganas» a Josep Pla, al igual que a Dalí y otros personajes por » franquistas»…

Es que ya se sabe que, en la extrema derecha y la extrema izquierda ( se necesitan entre ellos y ellas), o sea entre los » intelectuales» de nuestro puteado país, hay mucha lumbrera…

Yo discutía, siendo un chaval de 20 tacos, con mi padre sobre ese tema.

Era uno, quien esto escribe, un buen scout (Grupo 240, Impessa, Exploradores de España, jefe de tropa–Poble Sec-Barrio Chino– y con más chulería y mala leche que una crónica revertiana) de los que creía que se podían tener “muuuuuuuuuchos amigos”.

Mi padre, al que ya por desgracia le quedaba poco de estar en este puñetero mundo, me decía “no. Amigos se tienen pocos, lo importante es que sean buenos; otra cosa son los compañeros”

Ahora, a mis 65 ( editado) tacos, habiendo dejado mi uniforme de scout en el armario hace más de 35 años (scout un día, scout siempre) y viendo como ideales ( no todos, que los gatos, la Naturaleza y mi país son sagrados) y cabello me van dejando abandonado día a día, comprendo las palabras de mi estimado padre y las del reportero y escritor ampurdanés.

Sí, ya sé que llevaba boina el pobre señor Pla, pero era negra, a lo Paco Martínez Soria, no roja a lo Fal Conde ( líder carlista, para quién no sepa quién era dicho personaje), señores cebollos y cenutrios, sean de donde sean…

Y como yo soy más raro que un regidor de urbanismo pobre o un chiste gracioso contado por  Mariano Rajoy, he personalizado la afirmación de Pla desde hace bastantes años.

Mi círculo de amistades lo divido entre varios “empleos” ( perdón el “militarismo”, pero uno es así de políticamente incorrecto y me la suda gustar o no):

Amigos; muy pocos, y entiendo por ese sagrado nombre aquellas personas a las que siempre podré pedir un favor, que se alegrarán de mis éxitos y sufrirán mis desgracias. Y yo lo mismo con ellos. Fíjese quien me lee habitualmente que son pocas las veces que utilizo la palabra, sagrada, “amigo”.´

Amistades: Personas con las que me une una excelente relación. Que me ayudarán “casi” siempre, y yo haré con ellos lo mismo, pero que en algunos casos muy íntimos no les voy a contar mis penas ni ellos a mí las suyas. Tengo bastantes amistades, y las conservo con orgullo. Los puedo llamar “amigos”, aunque realmente son amistades, un grado menos en el escalafón. Son los que prefiero, la verdad.

Compañeros: Son aquellas personas, hombres y mujeres, a los que me une una actividad común. Profesional, deportiva, uniforme, o de asueto. Con los que pasas buenos ratos, pero que a la hora de la verdad es probable, no siempre, te dejen más vacío que el expediente ginecológico de la Heidi.

Conocidos: Son aquellos a los que conoces, hablas en algunos casos. Les pides o bien les haces un pequeño favor, pero que en muchas ocasiones te preguntas ” ¿cómo «collons» se llama este ti@, que no me acuerdo?”. Son aquellos que, en algunas ocasiones, cuando estás firmando libros se acercan con otra persona y te abrazan o te saludan calurosamente, como si hubieras intercambiado fluidos desde hace años con ellos. O cuando tienes un cargo de cierta importancia—sea editorial o en un lupanar, no importa—te vienen a saludar y te piden un favor en nombre de no sé qué puñereta vez en la que “fuisteis muy amigos”.

Tarjetas perdidas: Para los que tenemos ¿ teníamos? la oportunidad de viajar bastante ( aunque mal está la cosa con la crisis y la morosidad editorial que va para largo…o ya es crónica) existe este tipo de “relación social”. Se trata de aquella persona, hombre o mujer, con la que compartes un viaje de 15, 20 o 30 días. Haces unas excelentes relaciones, te haces fotos con ellos, ríes y, al despedirte en el aeropuerto y tras prometer intercambiar emails, haces un intercambio de tarjetas de visita… que poco después van a la basura. Y sólo te acuerdas de ellos, en ocasiones ni de su nombre, al ver, años después, fotografías de aquel viaje.

Ya sé que esta tabla de equivalencias es algo muy personal. Lógicamente, es la mía. Pero por ella me guío, y cuando la repaso me digo:

Amigos, más bien pocos. Amistades, bastantes, y en ocasiones estupendas. Compañeros, muchos; buenos, regulares ( cómo en Ceuta y Melilla), malos y algunos que ni para chusma de galera valdrían. Y, finalmente Saludados, que como no se declaran al Fisco los puedes tener a cientos, aunque en ocasiones te llevas sorpresas, para bien o para mal. A los tarjeteros los voy a olvidar hoy.

Hace años recibí un paquete de MRW de un (¿una?) desconocido en cuyo interior había un libro que destilaba veneno contra un ex amigo mío, muy televisivo (  » rumbero» cuando ve en coche, según parece, junto a su esposa ) y vasco. Lo leí con cierto reparo y cabreo; y, tras leer que quien aquello escribía decía más o menos que seguía considerando su amigo a quien había crucificado en las casi 300 páginas del libro pensé por un momento “para tener amigos así, mejor me compró un cesto de cobras de Nueva Delhi y me acuesto con ellas para repasar el Kama-Sutra”.

Dejé de tener relaciones con el autor ( lo que no quiere decir que no comparta lo que allí escribió sobre el vasco, o al menos en parte), por cierto,  es policía de profesión, aunque se oculte en ocasiones tras algún pseudónimo y hable mal de los suyos, pues es » podemónger» o sea, de la extrema izquierda.

Bueno, este es mi pensamiento de esta semana, pero actualizado ( y ahora reeditado).

Un poco anticuado, quizá, pero uno es más antiguo que la corbata de Pedro Picapiedra  y,  dependiendo del día me levanto más o menos lacerante y borde…que para eso están los bordes y las fronteras…, aunque la súltimas y según lo canta, no le gustan a mi exvecino del Poble Sec Joan Manuel serrat.

Un saludo a mis amigos ( muy pocos , pero buenos, al menos eso espero), a mis amistades ( bastantes), compañeros y conocidos ( o “saludados” según el señor Pla, Joan, no Josep,).

En Barcelona, a 7 de septiembre del año 666 antes de la Recuperación Económica de España y de tener un Gobierno cómo debería tener un país del Primer Mundo.

Fdo: El Borde más borde, de la Frontera

El autor

Periodista y escritor, mis pasos me han llevado a moverme por el mundo del misterio y de todo lo que tiene dos explicaciones: la ortodoxa y la heterodoxa