Algunas pinceladas históricas sobre la brujería

La periodista ( U.A.B) y cómunity mánager, y en su momento escritora ( ganadora de los Juegos Florales de Barcelona en su momento) Elisabet Gómez nos traslada, sin necesidad demontar enj una escoba, al mágico y REAL mundo d elas verdaderas brujas ( no payasadas pseudoesotéricas)

Características de la brujería (aspectos fundamentales)

 

Después de hacer una recopilación de diversas fuentes, podríamos decir que para hablar íntegramente de brujería, ésta tiene que cumplir con cuatro puntos esenciales:

 

 

  1. El pacto con el diablo
  2. El aquelarre

 

  1. Los vuelos
  2. La metamorfosis

 

 

 

 

  1. El pacto con el diablo

 

Como anteriormente hemos dicho, el pacto con el diablo era una de las dos características que los europeos modernos atribuían a las prácticas brujeriles y, además, se convirtió en una de las cuatro características básicas de la brujería.

La idea clave sería que los brujos y brujas hacían un pacto con el diablo al cual le ofrecían servicios y la potestad de su alma después de la muerte y, a cambio, este último les proporcionaba salud y otro tipo de poderes mientras estuvieran en vida.

De estos casos, nació la imagen de brujería como una práctica nociva, idea que no se difundiría por Europa hasta el siglo IX o X (diferente según la zona).

 

  1. El aquelarre y los sabbats

 

Desde finales del siglo XVI hasta, aproximadamente, 1640, la palabra aquelarre se utilizaba en toda la Península Ibérica; más tarde, tras la independencia de Portugal, pasa a emplearse solamente en España (extendiéndose también hacia Euzkadi Norte) mientras que en el resto de Europa se usa, para definir el mismo idea, el término sabbat.

Aquelarre es una expresión de origen vasco (akelarre) que significa literalmente “llano del macho cabrío”. Se denomina con este nombre a las reuniones regulares y establecidas que celebraban los brujos y brujas de toda Europa con finalidad mayoritariamente lúdica y no teniendo siempre como función principal la adoración al diablo. El número de participantes en estas celebraciones variaba según las zonas en que se realizase pero es remarcable que las diferencias llegaban a ser abismales, ya que en España podíamos encontrar un promedio máximo de entre 200 y 300 participantes (número que aun se reducía más si nos centramos en Cataluña) mientras que en Europa Central (principalmente en la Selva Negra) se celebraban aquelarres (sabbats en este caso) de hasta 18000 o 20000 participantes. Por lo tanto podemos decir que una de las principales diferencias entre los sabbats y los aquelarres era el número de asistentes.

Brocken (el pico más alto de los montes Harz, Alemania) fue el lugar más famoso de celebración de sabbats en toda Europa. Fue allí además donde transcurrió la escena del sabbat detallada por Goethe en su obra Fausto.

Las dos celebraciones brujeriles más famosas que tenían lugar durante el año eran las de la noche del 30 de abril (noche de Walpurgis) y la del 31 de octubre (Halloween, víspera del Día de Todos los Santos).Aun así, también eran de una importancia destacable las noches del 1 de febrero (víspera de la Candelaria) y 31 de julio (Fiesta de la Cosecha).

Por último es importante destacar que uno de los tópicos más extendidos de los aquelarres y sabbats, el sacrificio de niños, es falso casi en su totalidad, ya que son muy pocos los casos que se conocen sobre el tema y, entre estos, la mayoría tuvieron lugar en Inglaterra.

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3.Los vuelos

 

La creencia en la realización de “vuelos” por parte de las brujas empezó para encontrar una explicación al hecho que pudieran trasladarse cientos de kilómetros para asistir a los aquelarres o que llegaran a lugares desconocidos y secretos sin que nadie detectara sus movimientos.

A menudo se representaba a las brujas volando gracias a las fuerzas del viento o bien por sus propias capacidades y fuerzas, pero a partir de que se informó del uso de ciertos productos para volar se llegó a la conclusión que los “viajes” realizados por los brujos y brujas eran propiamente alucinógenos. Para confirmar dicha teoría, contamos con los experimentos que se realizaron durante el siglo XX en los cuales, reproduciendo antiguas recetas, se pudo comprobar que muchos de los ungüentos utilizados contenían atropinas y otros sustancias tóxicas las cuales, en contacto con la piel, tenían efectos alucinógenos y provocaban fantasías, euforias, y extraños sueños que daban lugar a algunas de las experiencias vividas por las brujas.

 

4.La metamorfosis

 

En último lugar, y relacionado directamente con el fenómeno de los vuelos, encontramos la metamorfosis. El término se usa para designar la supuesta transformación que realizaba una bruja para convertirse en un animal (generalmente un lobo) y poder desplazarse y viajar de forma discreta.

Este fenómeno nunca ha sido aceptado como un hecho real ya que nunca se encontraron pruebas que demostrasen que una bruja pudiera llevar a cabo dichas transformaciones. Una de las pocas personas que sí creyó en esta idea fue el médico francés Jean Bodin (siglo XVI). Aun así, por lo general, la mayoría de intelectuales de la época moderna relacionaba la idea de la metamorfosis con una consecuencia más de los alucinógenos ingeridos por los practicantes de la brujería.

No obstante tenemos que hacer referencia que en algunas zonas de Europa se juzgaron y sentenciaron a varios lobos creyendo que eran brujas; afortunadamente, este tipo de casos fueron pocos y puntuales y, por lo general, la acusación de metamorfosis no apareció con frecuencia en los juicios.

 

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El autor

Periodista y escritor, mis pasos me han llevado a moverme por el mundo del misterio y de todo lo que tiene dos explicaciones: la ortodoxa y la heterodoxa