La muerte de un jugador, no de Dios. Un país es algo más o debería serlo

Un gran país por su extensión, que mantiene una deuda externa de aproximadamente 120. 000 millones de dólares, equivalente al 38,7% del PIB, con una inflación que el pasado año 2019 superó el 54 por ciento, y con un índice de pobreza severa o muy severa del 33.5 por ciento
Pero, lo realmente TRÁGICO para éllos es la muerte de su «dios patrio».
El para muchos ( no para mi), mejor futbolista de la historia.
Alguien ayer en Facebook,  me preguntó ¿ recrimonó? si a mí no me gustaba el fútbol. Pues sí, y jugué ( Equipo de la Catalana de Gas y Electricidad, liguillas de la Costa Dorada) hasta que tuve 30 años (ahora tengo 65) en que, por suerte ) dejé las arenas de la Costa Dorada  y sus » Antines» por los azules fondos marinos del Cap de Creus (Costa Brava Norte), algo que, para un buceador cómo yo fue un salto cualitativo.
Pero no por gustarme el fútbol, por cierto, jugaba de defensa y siempre, como no podía ser de otra forma en mi caso, en la banda derecha, dejo de creer en prioridades.
La miseria, el paro, la corrupción, la delincuencia, el tener que emigar a otros países, el haber sudo humillados en la última guerra ( además por los británicos con el asco que les tengo ¡Visca Blas de Lezo!) y otras lindezas son, para mí, MIL veces más importantes y dignas de duelo y lágrimas que la muerte de un gran jugador de fútbol (de vida poco ejemplar por cierto)
D.E.P. Diego Armando Maradona,pero, pienso que, aunque sean argentinos y el famoso dicho lo diga todo, antes mejorar su país que saltarse en algunos casos incluso la ley y el orden por la veneración casi teofílica a un jugador de fútbol, por muy consagradao que fuera
Feliz viernes

El autor

Periodista y escritor, mis pasos me han llevado a moverme por el mundo del misterio y de todo lo que tiene dos explicaciones: la ortodoxa y la heterodoxa